La edad de Coro, ¿quién lleva la cuenta?

Si, como dicen por ahí, Coro va a cumplir 480 años, quiere decir que nació en 1527.

Una de las herencias absurdas que nos dejó el colonialismo es esa de contar nuestras vidas a partir de la llegada de los invasores europeos. La dominación cultural, muchas veces disfrazada de costumbre, se manifiesta en esa manera suicida de negarnos. Nos negamos como pueblo raigal dependiendo siempre de que otros nos hagan existir. Nos dijeron que vinimos por el estrecho de Bering, sin embargo acá mismo en Taima Taima esa teoría de poblamiento exógeno quedó descartada. Somos de aquí y nos generamos como especie humana autónoma e independiente desde hace decenas de miles de años.

Ni que decir de la existencia de esta tierra y sus especies animales. Se cuentan en miles de miles los años que llevan fosilizados los restos de roedores gigantes, perezosos y cachicamos encontrados en esta mágica región.

Los petroglifos indígenas nos hablan a través de la roca desde la distancia de tres mil años o más. Ese mensaje ancestral debe movernos a buscar el comienzo de lo que somos. Y, ¿quién se interesa en preservarlos y celebrarlos?

¿Cómo podemos seguir hablando de “fundación” si lo que hubo realmente fue una invasión cruel y genocida? ¿Dónde están los descendientes de los caquetíos y los jiraharas? ¿dónde sus creencias? ¿dónde sus idiomas? Sólo los nombres de pueblos irredentos quedaron como testigos silentes de aquellas culturas. ¿Por qué no reivindicamos a Todariquiva como sede política de una nación exterminada?

Coro o Coriana son palabras ancestrales que al llegar aquí los europeos ya sonaban en los labios de la población originaria. Pero no nos preguntamos a dónde fueron a parar los habitantes autóctonos. ¿Qué significó la presencia permanente del invasor europeo para las etnias corianas? Topónimos como Paraguachoa, Paraguaná, Guaivacoa, Miraca, se pueden leer en las crónicas de los conquistadores al referirse a esta región. Es tiempo de revalorizar nuestra historia originaria rompiendo los muros de la dependencia cultural recolonizante.

¿Quién ha dicho que Coro tiene 480 años? La más seria y documentada investigación sobre esa historia que va desde la invasión europea hasta el establecimiento del dominio español en nuestra tierra la ha realizado sin ninguna duda el Hermano Nectario María. Su trabajo tenaz en el Archivo de Indias lo llevó a revisar todos los documentos relativos a Venezuela, al punto de haber elaborado un manual que es guía obligada de todo aquél que pretenda estudiar esos añejos papeles. Su conclusión es clara: Ampíes llegó a estas tierras en noviembre de 1528 y no fundó ciudad alguna, porque sencilla y llanamente, se residenció en Todariquiva, en casa de Manaure.

Alfinger llegó en 1529 y a los cinco meses se fue rumbo oeste buscando la ruta de Pamplona donde presumían que encontrarían oro en abundancia. Lo que halló fue la muerte en las flechas de los indígenas del Sur del Lago de Maracaibo. Días después se cometió el primer acto de canibalismo cuando los soldados de Alfinger que regresaban a Todariquiva con el oro robado a su paso, perdidos y hastiados de alimentarse de puros vegetales silvestres, asesinaron a los indígenas que traían cargando el oro para saciar su ansias de comer carne.

Así empezó aquella historia de crímenes de lesa humanidad. Una nación entera de cientos de miles de caquetíos desapareció por completo. Ocurrió lo que el padre Gustavo Gutiérrez llama una “catástrofe demográfica”.

caciquenigale@yahoo.es


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Ildefonso Finol

Economista. Militante chavista. Poeta. Escritor. Ex constituyente. Cronista de Maracaibo

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