Matria tovareña (51)

Alfonso Ramírez cronista, poeta y biógrafo de Andrés Eloy y Trotsky

A 10 años de su luz (2014 -29 de junio- 2024)

Dedicado a sus discípulos de la plaza de Bolívar, me incluyo.

"Es muy difícil que exista/ una ciudad o un lugar/ que tenga tan buen cronista/ como lo tiene Tovar"

Erwin Burguera, prólogo Obras sacrílegas del poeta de El Chayotal (pág. 5, 1978)

Los pueblos tienen los cronistas que se merecen. Tovar por su grandeza y trayectoria histórico - cultural no podía ser la excepción y ostentó en Don Alfonso Ramírez un cronista de lujo y fuera de lo común, que jamás requirió de una oficina, sus lecciones eran a vox pópuli, a la intemperie y a cielo abierto al caer la noche, sin importar la dureza del muro que aún contiene el eco de su voz en la plaza Bolívar, como todo buen pregonero de la historia.

Es que Don Alfonso Ramírez siguiendo los pasos de Andrés Eloy Blanco, popularizó el don de la oratoria, ambos fueron tribunos y contestatarios por excelencia. El pueblo entiende a quien habla en su lenguaje y Alfonso Ramírez supo interpretar ese sentimiento y escribió sus crónicas como si fuese en una tertulia con la gente de su tiempo, castiza y llanamente, pero con mucha altura. En sus libros hay un encanto que el pueblo con su certero instinto ha adivinado claramente: la naturalidad. Alfonso Ramírez poseía un lenguaje que sólo lo da una educación esmerada y la claridad que da un talento y una imaginación fuera de lo habitual como acertadamente lo afirma el cronista Ramón Sosa Pérez, en su ¡Adiós Polaco, Maestro! "…Don Alfonso sujetó recuerdos de la infancia, evocaciones familiares y cuadros de rancio sabor local para escribir entrañables crónicas memorativas de singulares episodios tovareños"

Alfonso Ramírez Díaz (n. Tovar: 21/09/1929 - m. 29/06/2014), estudió la primaria en las escuelas de Ananías Avendaño y la MacGregor de Tovar, culminando en el Colegio San José de Mérida. Bachillerato en el Colegio San José y Liceo Libertador de Mérida, graduándose en el Liceo Simón Bolívar de San Cristóbal. Doctor en Ciencias Políticas en la UCV en 1955 con posgrado en temas políticos y económicos en Londres y París de 1958 a 1961. Al regresar se radicó en Caracas donde convirtió a la plaza de Bolívar en el sitio predilecto de amenas tertulias y de reencuentro permanente de los tovareños, hasta que decide tornar a su Tovar nativo en 1981 y de inmediato es designado en el cargo de Cronista de la Ciudad, que siempre lo había ejercido desde la capital y que ocuparía hasta su muerte con inimitable profesionalismo, constancia, idoneidad y ejemplar abnegación, sin su presencia la Historia de Tovar estaría incompleta. Para Tovar, Don Alfonso es y seguirá siendo por los siglos su Cronista Mayor, el Trovador de El Chayotal, el memorialista sempiterno y el más fiel enamorado de la ciudad a la que dedicó sus desvelos de escritor y como guardián de su memoria cumplió con creces el compromiso de reivindicar por encima de todo lo cotidiano y lo particular; sin temor a equivocarme puedo decir que su obra es una de las más leídas por los tovareños y amantes de la buena literatura, que lo realzaron como un destacado ensayista, biógrafo, orador, cronista y político; la mejor referencia son sus libros: Alegría y gracia de Tovar (1971, 1993), Obras sacrílegas del poeta del Chayotal (1978); De Tovar quedarán las palabras (1986); Quevedo en mí (1992), recopilación de la poesía erótica - pornográfica de Pedro María Patrizi; Biografía de Andrés Eloy Blanco (1997, 1998, 2010); Cantos rodados (2004); Andrés Eloy Blanco (2005), Libro N° 8 de la Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional; Trotsky, cien años después (2005); El velorio de Guillermina (2008); Sor Celina: Versicomedia de este Siglo de Oro (2012) y Mi ciudad es tuya (2014). De manera póstuma han sido publicados: Yo, Franco Quijano (2015) y Fuenteovejuna en Tovar (en la revista A los toros de Mérida, c.2021) Queda inédito y en manos de su gran amigo y protector el Dr. Jesús Rondón Nucete -a la espera del prólogo- el libro Verbo a verbo, con sus últimos discursos.

En casi toda su obra esta retratado el Tovar que lo vio nacer y nadie ha definido mejor a la ciudad que él como cronista, en discurso pronunciado el 8 de septiembre de 1956 ante los tovareños, venidos de los cuatro costados de la patria, les dijo que el pueblo de Tovar era un: "Semillero de pasión por Venezuela; cuna de buscadores de justicia; pueblo cosmopolita que hablas un solo idioma y diferentes lenguas; en ti se aprende a amar y a perdonar, mientras exista oxígeno…" Por ello, su diminuta figura esculpida por el artista Iván Ramírez quedó plantada en la plaza Bolívar, donde dictaba cátedra todas las noches; así de Tovar y de Don Alfonso no sólo quedaran las palabras, sino su representación señera para que: "…el pueblo tovareño no olvide nunca tu grandeza! Como hombre de ideas, pensador independiente, poeta expresivo y político honrado". Su estatua sedente es un símbolo de la tovareñidad para seguir recibiendo a propios y extraños con los brazos abiertos, compartiendo los decires del pueblo, acompañando a la Banda en sus conciertos, ayudando a los niños en sus tareas, invitándonos con su mirada a visitar la sagrada imagen de Nuestra Patrona la virgen de Regla y retándonos con su mano izquierda a defender los mejores intereses de Tovar, como él lo hizo en su momento con el Coliseo, con la Iglesia y con las corridas de toros. Ayer como ahora Tovar tiene enemigos de su progreso y lo peor en que ya no tiene cronista que lo defienda, bien lo dice Ramón Sosa Pérez: "Para Tovar fue un privilegio tenerlo como Cronista Oficial por décadas", y ahora hay que decirlo a modo de lamento, Tovar no tiene cronista. ¡Qué contradicciones se dan en los pueblos! Tovar se preciaba de tener el mejor Cronista de todas las ciudades de Venezuela y ahora no tiene cronista que le escriba, menos con esa pasión y conocimiento porque Don Alfonso El sabio no tiene reemplazo. Dicho por el más fino versificador y humorista tovareño que mantuvo en velo al Congreso durante sus años de diputado, Don Erwin Burguera:

"Alfonso: Creo que tu numen

y tu musa iluminada

nos ha ofrecido, en resumen,

un manual de carcajadas

y un auténtico volumen

de historia alegre y rimada"

Esto nos debe servir para reflexionar acerca de la figura del cronista y cabe preguntarnos ¿sigue la Asociación de Cronistas del Estado Mérida (ASOCEM) el sendero trazado hace 30 años o simplemente ha devenido en un refugio de silenciadores de la historia? que en su momento tendrán que rendir cuentas ante los interesados por la tradición. Por ello, quisiera aprovechando la ocasión sintetizar lo que debe ser la misión del cronista.

Los cronistas del siglo XXI que aspiren a cumplir cabalmente sus funciones deben satisfacer una serie de exigencias: buena reputación, indiscutida trayectoria intelectual y formación adecuada. Siendo su tarea prioritaria la investigación y el acopio de la documentación que permita contrastar la historia de la ciudad, para deslindarla de la fábula y la leyenda, e instaurar un servicio informativo eficiente en el pueblo, que aprovechen no sólo a los estudiosos y estudiantes, sino a cualquier interesado; entre otras cosas, esos centros de documentación deben contener información de lo arqueológico, etnológico, gastronomía, nomenclatura de calles, iglesias y capillas, vocabulario, apodos, juegos infantiles, el refranero, la toponimia, el derecho consuetudinario (practicas, costumbres y reglamentaciones tradicionales), biografías (héroes, notables y personajes populares). A esta tarea debe unirse el político, dirigente, el concejal, el vecino, etc., ya no podemos seguir indiferentes ante el archivo que se pierde (como está ocurriendo en Tovar nuevamente), el museo que no se funda o crea, el monumento que se derriba, roban o secuestran (caso estatua de Juan Rodríguez Juárez en Mérida), la casa que se derrumba ante la mirada de todos (casa del desCaro en Tovar), la cruz del cementerio o la imagen que fue mutilada, el vestigio arqueológico surgido al abrir los cimientos que se ocultan rápidamente, el hallazgo que se destruye o desaparece, el paisaje que se borra, el árbol que se tala, la colección que deja de adquirirse, la tradición o costumbre que no se evita que se pierda, la personalidad o gentilicio que no se defiende, la historia propia que se desconoce. A los cronistas hay que darles el apoyo para que sigan atentos a lo que sucede cada día en el pueblo y también para que eviten, a veces, muchas cosas que suceden y que no tengan excusa para decir no puedo hacer nada porque carezco de recursos.

El cronista ha de ser un soñador, aún a sabiendas que siempre va a ser objeto de incomprensiones, de desdén y de ironías; pero quien gana siempre en la cultura, porque el juicio de la historia es inexcusable y quien veló probadamente y se desvivió en afanes histórico culturales sabe de antemano que lo tiene fallado a su favor, aunque hay cronistas a los cuales la historia no los absolverá. Esta amplia misión del cronista ha de ser siempre mantenida, a despecho de desalientos, contra viento y marea, con propósito perseverante, con lo que no podemos fallar es con el ideal y el amor a la Matria.

Perdonadme amigos lectores por esta disgregación, pero era necesaria antes de continuar hablando de Don Alfonso Ramírez, estoy plenamente seguro que él comparte lo antes expuesto, porque en vida siempre fue un crítico en el hacer y en el actuar, pero mejor sigamos con…

Sus crónicas, discursos de ocasión y semblanzas del pueblo.

Don Alfonso Ramírez en sus escritos eternizó a Tovar y sus personajes por los siglos venideros, en su obra seria y profunda, en sus versos y representaciones teatrales esta incólume el amor de la Matria, que es el amor a su pueblo. El día que los tovareños olviden el legado de El Polaco, entonces podemos decir parafraseándolo que "De Tovar no quedarán ni las palabras". Fue un Maestro en el arte de escribir y el Catón tovareño de la oratoria, uno no sabía que lo extasiaba más si su don de la escritura o la facundia de su verbo, era difícil de separar la pulcritud de la palabra de la musicalidad de su elocuencia, en lo personal considero que con Don Alfonso Ramírez murió el ultimo orador merideño. A Don Alfonso podemos aplicar lo que señaló Don Miguel de Unamuno: "sólo el poeta es gran orador, porque las palabras no son sagradas, no son puras, no son melodiosas, mientras no hayan pasado por el ritmo; palabra que no haya sido engarzada alguna vez con otras, en poesía, no es palabra de ley, de unción". Unamuno es lapidario: "Todo gran orador es, ante todo y sobre todo, un poeta" y Don Alfonso Ramírez fue antes de orador un exquisito poeta y un improvisador sin par, con la excepción de su amigo y compañero de pensión en Mérida Erwin Burguera que según su buen decir "…pertenecía a los Burguera pobres de Tovar", por eso sobresalió con su inteligencia y "Utilizó su pobreza para blandirla como un irónico motivo de su permanencia en el parlamento"

De su primera obra editada en 1971 Alegría y gracia de Tovar con prólogo de su entrañable amigo el Dr. Domingo Alberto Rangel y reeditada en 1993, donde recoge sus escritos publicados en revistas y periódicos, con la salvedad que en la reedición retira los tres discursos que aparecen de últimos y agrega dieciocho capítulos nuevos, de los cuales vale la pena destacar: Gumersindo, Maestra de Maestros (semblanza de su maestra y protectora la Niña Ananías Avendaño), Claudio Vivas (su alter ego), Los velorios, La Banda Don Emilio Muñoz (su gran desvelo), Un tovareño llamado Domingo Alberto, El ultimo rostro del poeta (recuerdo muy sentido al poeta José Juan Vargas Contreras) y entre los agregados: La Fundación de Tovar (una parodia dedicada a gente no muy seria que escribe por escribir y a cada rato están inventando una nueva fundación de Tovar) y el Tratado del Chimó (con trato jocoso).

En su segundo libro en versos humorísticos Obras Sacrílegas con prólogo del Dr. Erwin Burguera, que lo ungió como El Poeta de El Chayotal y de la cual logró tres ediciones en tiempo record, que prefiero no hablar porque en la primera página a manera de advertencia se señala: "Se reserva el derecho de admisión"

Es su tercera obra De Tovar quedarán las palabras (1986) con prólogo de su compañero partido el Dr. Rigoberto Henríquez Vera, la que lo convierte en un hombre de pueblo, más de la mitad de los discursos que contiene fueron pronunciados cuando vivía en Caracas y venía a Tovar, bien sea porque el deber lo llamaba ante los hechos y fechas fundamentales del pueblo, la muerte de sus amigos y figuras preclaras o la festividad de la Patrona, debo destacar: A Tovar en sus cien años, 8 de septiembre de 1956; Recuerdo del padre Amable, 8 de septiembre de 1961; Ante la tumba de Efraín Sánchez, septiembre de 1962; Discurso del primer Reencuentro, 5 de septiembre de 1975; Despedida a Manuel Cegarra, 10 de septiembre de 1977; Una flor para sus tumbas relegadas (dedicada a las maestras), 14 de enero de 1977 y cuando ya estaba en Tovar: Bolívar en la iglesia de mi pueblo, con motivo del Bicentenario del Libertador; La primera novela tovareña, julio de 1985 (el día de la presentación de la obra La Canción del recuerdo del Dr. Domingo Alberto Rangel); El discurso del segundo Reencuentro, 6 de septiembre de 1985 y su Adiós a Pedro Gil, 17 de abril de 1986.

Cierra esta trilogía dedicada a su pueblo, su último libro publicado en vida Mi ciudad es tuya (2014) donde figuran: El viudo alegre; El corista viajero (prólogo al libro los cuentos de mi Nono); Dominguito; Dialogo del toreo; Un joyero volteriano; Bayardo, el de Tovar; Milena Sardi; El loco Atilio y Recuerdos de Marta (una insigne mujer que fue su confidente por 70 años y quien lo soporto en sus parrandas). Alguien dijo que un buen libro bien vale un buen prologo y en los cuatro señalados se cumple esto, son inmejorables para cada uno de los libros con que Don Alfonso Ramírez se convirtió en referencia entre los tovareños de aquí y de allende.

Su obra consagratoria: La Biografía de Andrés Eloy Blanco.

En octubre de 1946, los tovareños oyeron con admiración la voz de un hombre singular, que en el Circo Olimpia conmovió a los asistentes con uno de sus extraordinarios discursos políticos, ese hombre era el poeta Andrés Eloy Blanco, que como ningún intelectual de su época supo recoger y expresar los sentimientos del pueblo.

Nunca se imaginó el poeta que ese pueblo llamado Tovar, entre los tantos que visito durante su gira política, le dedicaría en 1997 un paseo con su nombre y busto, construido al pie de La Galera, su máximo símbolo natural, lamentablemente el busto fue robado y que 51 años después de su visita para mayor honra del gentilicio tovareño, su biógrafo iba a ser un hijo de este pueblo que dedicó gran parte de su vida al estudio de su vida y su pensamiento, producto de tan arduo trabajo es el extraordinario y denso libro: BIOGRAFIA DE ANDRÉS ELOY BLANCO, con tres ediciones (1997, 1998, 2010) obra que consagra al Dr. Alfonso Ramírez como el biógrafo del poeta, ya que ninguna de las biografías escritas sobre Andrés Eloy Blanco hasta este momento ha logrado plasmar de manera tan magistral su vida, su obra y la época que le toco vivir, para el Dr. Simón Alberto Consalvi la biografía: "...tiene la peculiaridad de ser el retrato de una personalidad excepcional en un momento también excepcional de la historia intelectual y del proceso político venezolano". Y quizás no sea un atrevimiento afirmar que la obra del Dr. Alfonso Ramírez es la mejor biografía que se ha escrito en el país, no solo por el hecho de ser su principal figura el poeta Andrés Eloy Blanco, si no que en la misma está reflejada magistralmente la Historia Contemporánea de Venezuela.

Quienes hemos leído la biografía de Andrés Eloy, tenemos cada cual una visión muy particular que acredita su mérito y acrecienta su valor literario, es uno de esos libros que se convierten de cabecera y constituyen una referencia obligada, más aún de la Venezuela que se nos fue, que desapareció y que ya no existe. Silvio Orta C., desde Cumaná la cuna del poeta, la califica de: "Aleccionadora, interesante, ágilmente estructurada…", Simón Alberto Consalvi, el prologuista, intuye que: "Hay una corriente que identifica al biógrafo con el biografiado: el sentido del humor", en cambio Domingo Alberto Rangel, presiente que con ella: "Andrés Eloy Blanco ha resucitado", mientras que Rigoberto Henríquez Vera afirma que: "Leer este libro maravilloso y aprender su lección es el mejor homenaje a su memoria de hombre de ayer", el hijo del poeta Felipe Blanco lo señala como el: "Autor del más enjundioso y admirable estudio de la vida de mi padre" y reconoce "…la devoción, profundidad y rigor con que lo miró", José Rodríguez Iturbe, considera que: "Tiene el trabajo de Ramírez lo que tienen las grandes biografías: enseñan la historia del biografiado y la de su tiempo", José Ángel Ciliberto sostiene que la biografía: "…es motivo de orgullo para las letras venezolanas" y por ultimo entre otros tantos, ya que valdría la pena sopesar el valor que tiene la biografía para los Juan Bimba de pueblo, desde Nueva York su amigo en la defensa de Trotsky, el reconocido intelectual Peter Bloch de manera consagratoria sin dejar lugar a dudas, reafirma que: "Esta biografía es tremendamente importante, no solo para el pueblo de Venezuela, sino para todos los estudiantes de Historia Latinoamericana y la cultura hispánicas". Soy de los que considera y así lo he venido proponiendo que este libro bien merece una lectura compartida y un seminario para su estudio, reflexión y discusión, tanto en la Universidad como en la Academia y en los sectores populares desde donde debe renacer la nueva Venezuela. La Venezuela que nos merecemos. Tarea pendiente para los años venideros y que me siento obligado a impulsar desde el Centro de Saberes.

La obra que lo universaliza: Trotsky cien años después

Como militante convicto y confeso de la IV Internacional, el Dr. Alfonso Ramírez aprovecho su estadía en Londres y París entre 1958 - 1961 para conocer y contactar las corrientes políticas de boga en el primer mundo y redefinir su postura política que ya había marcado al finalizar su carrera universitaria en Caracas en la UCV, donde obtiene el título de Doctor en Ciencias Políticas en 1955, con su tesis intitulada: "El derecho para el Marxismo, algunas consideraciones", cuya presentación debió asombrar al jurado y más aún en plena dictadura, hasta el punto que en el veredicto fechado el 19 de diciembre de 1955, hacen la siguiente advertencia en letras mayúsculas: "EL JURADO CUMPLE UN DEBER AL DEJAR CONSTANCIA DE QUE RECHAZA AFIRMACIONES SUSTENTADAS EN LA TESIS EXAMINADA QUE SON AJENAS AL ESTUDIO CIENTIFICO DE LOS PROBLEMAS JURIDICOS Y FRUTO DE LA PASIÓN PERSONAL Y ORIENTACIÓN UNILATERAL DEL AUTOR". (Firmado: JOAQUIN SÁNCHEZ COVISA/ NEY HIMIOB MARTINEZ/ ISIDRO DE MIGUEL), quienes eran tres catedráticos de renombre para la época.

Acerca de su estadía para nada silenciosa en Europa, refiere el Dr. Jesús Rondón Nucete en la oración exequial pronunciada ante su féretro en la iglesia Nuestra Señora de Regla en Tovar, que Don Alfonso Ramírez: "…practicó las técnicas del activismo político, como escribir y repartir panfletos lo que hizo en los muelles de Londres y en los barrios de Paris; y estudio las revoluciones de comienzos del siglo y sus desviaciones. Más aún, descubrió el mundo verdadero: el de la libertad que se pone en movimiento para lograr transformaciones fundamentales; y el de las falsedades que envuelven las dictaduras establecidas en nombre de los proletarios para esconder el rostro de quienes sólo aspiran a ejercer con hierro en el corazón poder omnímodo. Desde entonces sostuvo la tesis de la revolución permanente (y su extensión al mundo) y se hizo militante trotskista" y en ese afán por conocer y reconocer viajo a Nueva York para entrevistarse con los líderes del Partido Socialista de los Trabajadores, entre ellos: con Josehp Hensen, ex secretario de Trotsky; con George Novack, director de una escuela de cuadros en Nueva Jersey y con Peter Camejo, estudiante venezolano; en 1961 estuvo una semana en Cuba y un mes en México. En Nueva York conoció al Dr. Peter Bloch el destinatario de la carta abierta que llevaba por encargo de Ernest Mandel, miembro del secretariado de la IV Internacional y de Pierre Frank otro ex secretario de Trotsky, el propósito era lograr la reunificación con los camaradas trotskistas norteamericanos. A partir de esas conversaciones entabló una amistad con el Dr. Peter Bloch que se mantuvo durante 48 años hasta su muerte y un intercambio epistolar digno de admirar por ser una fuente inagotable para la historia política. Quienes quieran hacerle seguimiento al entrecruce postal, pueden ingresar a la página web https://archives.cjh.org/repositories/5/archival_objects/949475 de Peter Bloch donde están referenciadas las ciento cuarenta y cinco cartas que le envió al Dr. Alfonso Ramírez y a su vez las que de este recibió, ya que el Dr. Alfonso tomó la sabia decisión de enviarle el archivo completo que terminó en la web.

Recuerdo en especial un artículo de quince páginas, fechado en julio del 2010, intitulado Un Extrotskista, donde en el párrafo final hace un análisis sobre el socialismo, señalando que: "Al socialismo lo han desprestigiado tanto, primero Stalin, después Mao-Tse-Tung, después Fidel y ahora Chávez, que dan ganas de cambiarle el nombre; pero sería una hipocresía, porque imitaríamos a los que inventaron las denominaciones de democracia social o de social cristianismo, que son disfraces desteñidos que no ocultan el rostro odioso del capitalismo. Nuestra tarea, …consiste en reivindicar el socialismo; por el que soñaron los socialistas utópicos, con el que previeron Marx y Engels, por el que intentaron realizar Lenin y Trotsky, aunque, en su afán de asegurarlo, lo asfixiaron; por el que murieron Rosa de Luxemburgo y Carlos Liebknecht; por el que nos hemos esforzado en alcanzar, sólo que tropezamos mil veces, pero al levantarnos de nuestras caídas lo levantamos a él, por ser la sola manera en que pueden los hombres salir de las tinieblas y darles paso a sus potencialidades infinitas" No hace falta agregar nada al respecto. Una verdad inobjetable.

De vuelta a Caracas en octubre de 1961, integra el primer grupo trotskista de Venezuela, que lo llevaría a incursionar de nuevo en la prensa escrita, recordando sus viejos tiempos en Atalaya (c. 1944-45) con Don Rigoberto, editando la revista Voz Marxista de la cual salieron 16 números entre mayo de 1962 y julio - agosto de 1963, una vez suprimida, en 1973 reaparecería convertida en Voz Socialista. Inicio en las lides periodísticas a los 15 años, cuando publicó en el segundo periódico humorístico de Tovar El Mocoties-O (1944-1945), que se editaba en copias mecanografiadas, que luego continuó en Acción (1946-1948), República (1955-1959) donde fungió hasta de cronista taurino, El Esfuerzo (1956-1983), El Lancero (1965-1984), Mocotíes (1982-1989), El Tovareño (1990-1995), Manual Taurino Ferial Tovar 1990, Tovar Taurino (1992) y Quórum con el Arte y la Cultura (1996-2001)

Su interés y admiración por León Trotsky lo llevo a escribir el libro Trotsky cien años después (2005), que lamentablemente ha sido una obra que pasó desapercibida para la crítica especializada, pero que en su momento lo hará universal, su contenido es denso, profundo y muy actual que no sólo reivindica la figura de Trotsky sino su pensamiento en los tiempos modernos. El prólogo del libro de veintiuna páginas es del Dr. Domingo Alberto Rangel, que como cosa curiosa no solo compite con el texto, sino que en ningún momento señala ni al libro ni al autor, es más bien un anti prólogo, pero muy atinada su inclusión porque texto y prólogo se complementan en una obra que dará mucho que hablar en el futuro.

Si Chávez en vez de zurdo, hubiese sido de formación de izquierda, de seguro hubiese promocionado el libro en sus perolatas, aunque también influyó la andanada que en tan sólo las páginas 93 y 94, que no tienen desperdicio, le da el Dr. Alfonso Ramírez, donde lo define como lo que realmente fue un ignorante y un autócrata que quiso promocionar "…un socialismo implantado por la burguesía; porque más del noventa por ciento de sus acompañantes son burgueses, y bien aburguesados", prefiero compartir lo expresado por el autor de manera textual: "¿Puede hablarse de socialismo en los países atrasados? Al principio de su mando, el presidente Chávez le puso el nombre de revolución bolivariana al movimiento que encabeza. Seis años después lo calificó de socialista y pidió que esto se discutiera. ...se oye hablar de socialismo venezolano como si el socialismo pudiera establecerse en un solo país, y para complemento atrasado" (pág. 93)

Como buen conocedor del tema afirmó de manera visionaria que: "Chávez busca estabilidad en la radicalización de su proceso, es decir, en el izquierdismo, que es una pose, y no en el socialismo, que es un sistema social" y es concluyente con el despilfarro y la corrupción al señalar: "…los administradores chavistas no son eficientes ni honrados. La ineficiencia deriva de la pobre educación que se imparte en Venezuela, cuya baja calidad se incrementa a medida que se prodigan diplomas a los ignorantes. …los dirigentes gubernamentales se pelean con los militares por el reparto del erario y de los privilegios" (pág. 93-94) Releyendo el libro sólo podemos agregar que cuan acertado estaba Don Alfonso Ramírez en sus señalamientos.

Su negativa de entrar a la Academia de Mérida.

Dejemos que sea su mismo hijo Alfonso Ramírez Medina, quien no los cuente: "Rigoberto Henríquez Vera propuso a Alfonso Ramírez Díaz como miembro de La Academia de Mérida, principalmente en reconocimiento a sus logros literarios. Éste no aceptó. La razón argüida para tal negativa fue su temperamento: un individuo cuya vida fue guiada por el humorismo y la irreverencia, definitivamente desentonaría con unos serios y augustos individuos de número y de letra"

Su carta de disculpa a Don Rigoberto por no aceptar la membresía está fechada el 25 de julio de 2000, por lo ocurrente de su contenido y la sinceridad expresada, bien vale la pena compartir algunos párrafos, más si su sentencia cuando me entrego una copia fue tajante: "Haga con ella lo que quiera, pero después que me muera", Don Alfonso nunca me perdonó la imprudencia cuando me dio a leer los versos de El matrimonio de Mantequillo y que sin pensarlo dos veces los mandé a publicar en el Diario Frontera. Recuerdo de memoria la primera de las dieciocho cuartetas: "¿Por qué se encuentra Tovar/ tan bello y con tanto brillo?/ Porque se nos va a casar/ el amigo Mantequillo"

Afirma lapidariamente Don Alfonso: ¿Se imagina usted, Rigo, a Atilio Lupi presente en una solemnidad donde los otros convidados fueran los fundadores del actual templo de Tovar que son los que aparecen retratados en un cuadro que hay en la pared de la casa… que hoy es mía? Seguro que Atilio le habría puesto alfileres al sillón donde estaba sentado el padre Arias; que con unas tijeras le habría recortado la levita al Dr. Belisario Gallegos; que estaría imaginándose que la mueca de don Matías Codina lo asemejaba a la cara bobo de las Mendoza; que estaría remedando al papá de la niña Ananías, y algo similar haría con los graves semblantes de don Antonio María Suárez y don Pedro Nolasco Omaña…?

Por otra parte, le señala a Don Rigoberto: "Yo me he fijado que en las Academias nunca se habla mal de nadie" por eso prefiere quedarse con su esquina caliente al afirmarle que: "Será por esto que la Academia que cuadra mejor con mi falta de respeto a lo reverenciado por los demás, es la tertulia de la plaza Bolívar", allí Don Alfonso se sentía más a gusto y era su decano.

Después de enumerarle sus gustos populares que a todas luces contrastan con los de tan notables letrados, sin amino de desplante, sino con la franqueza que lo caracterizaba le sintetiza que: "Si, por atender el afecto hacia su persona y no a los gustos populares de la mía, llego a sentarme en la Academia, a los académicos les va a pasar lo que sucede en las reuniones de espiritistas cuando concurre a ellas alguno que no ésta iniciado en sus misterios, y van a concluir en que hay un espíritu burlón que les está tergiversando sus propósitos"

Concluye su carta implorando la benevolencia de Don Rigo: "Este no es el curriculum vitae que usted me pidió, sino un curriculum mortis para mi ingreso a la Academia. Si usted es indulgente con mi testarudez, una vez más estaré obligado con usted, por esta otra muestra de bondad", aunque Don Alfonso Ramírez si ingresó por única vez a la Academia, pero a sentar catedra cuando fue invitado en el 2010 a discurrir sobre el poeta Andrés Eloy Blanco y el Arte de la Oratoria, una pieza magistralmente escrita y leída con tanta facundia que aún resuena entre las vetustas paredes de la casona de los antiguos gobernadores donde se negó justificadamente a posar en sus añejas sillas.

La Fundación de Tovar: un aviso a los adelantados sin fundamento.

Según su parecer "A los que preguntan quién fue su fundador, la respuesta sólo tiene dos palabras: los tovareños" y así lo dejó plasmado en la obra de teatro inédita y en verso LA FUNDACIÓN DE TOVAR -Entremés y cuatro siglos-, cuyos personajes principales -por sus nombres los reconoceréis- son: "Banderolo, adelantado de los Belzares, Indalecio, atrasado de los españoles, Fray Nilson, cura doctrinero, Goya, cacica de los mucutíes, Leonardo, músico invasor y Leo, músico invadido". Incluso dejó escrito hasta como deben estar trajeados cada uno de los personajes: "(Banderolo e Indalecio, vestidos con armaduras, y con espada y rodela. Fray Nilson, vestido con sotana y con tonsura, y misal e hisopo en mano. Goya, vestida como india y con una pluma en la cabeza. Fuma un tabaco muy humoso. Leonardo, vestido con muchos colores, con un pito o una flauta o un clarinete. Leo, vestido de indio, con un cuatro en la mano, y un arco y flecha terciados)" para no dejarlos con la curiosidad comparto algunos de los diálogos y así todos podamos terminar este recordatorio de su muerte… muertos de la risa. Ese era Don Alfonso Ramírez, genio y figura hasta después desde la sepultura.

(…)

Fray Nilson.- Me envió a mí Su Santidad

para fundar este pueblo,

llamándolo Regla o Reglo,

que pronto será ciudad.

Indalecio.- En el siglo diez y ocho

la fundación es sencilla:

hará el fraile una capilla

y yo sembraré un topocho.

Banderolo.- Yo hablaré como alemán,

el Padre hablará en latín.

(A Indalecio:) Tienda usted el curricán.

Los otros dos lo pondrán

Como cuerda de violín.

Fray Nilson.- Dominus tecum, fundares

Corozus, Añil Et Zea,

ab diabolicus Tovares.

¡At linguas, per vita mea!

(…)

Indalecio.- Hoy, que es ocho de setiembre

de mil setecientos nueve,

es buen día para que siembre

Fray Nilson un templo breve.

Goya.- Que siembre él una capilla

muy bueno resultaría;

pero capilla, no villa,

porque el pueblo ya existía.

Fray Nilson.- Será una iglesia de paja,

de paja la fundación

y de paja mi sermón,

que no sube sino baja.

De esta manera, literariamente Don Alfonso afrentó a los fundadores que en 2009 le hicieron publicar al gobierno de turno 5000 ejemplares de un folleto anunciando a los cuatro vientos el tricentenario de la Fundación de Tovar que ahora lo pregonan de nuevo como cuatricentenario para el 30 de mayo del 2027 y no pararan hasta uno de ellos ser el mismísimo adelantado sin fundamento, les sobran documentos, les falta sensatez y criterio, pero de eso hablaremos en el seminario Tovar y sus interminables fechas de fundación que será convocado el próximo 6 de septiembre.

Concluyo diciendo que grande es Tovar, que grande fue Alfonso Ramírez. ¡Que viva Tovar! ¡Que viva Alfonso Ramírez! O con palabras del catedrático y poeta Don Miguel Burgos Manella: ¡Que viva "don Alfonso de Tovar" y sus palabras vayan por delante!



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Néstor Abad Sanchez


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