El problema de las definiciones políticas

El terreno de las definiciones políticas es muy fangoso. Aquí y en casi todas partes. Para nosotros, ser socialista es un compromiso personal con sus valores fundamentales tomados del ideario marxista y de las prácticas de la vida en comunidad, solidaridad y amor, inspirados en el cristiano primitivo, es la luz moral necesaria para nuestras prácticas políticas.

Es mezquino decir que aquí, más allá de los discursos, nunca se intentó hacer el socialismo. Personalmente me consta que sí se trabajó para hacerlo, que, además de Chávez, hubo muchos entusiastas de las ideas y el trabajo socialista, producto de las enseñanzas de Chávez. Nunca antes, desde la guerra federal hubo un pueblo tan entusiasmado por ver una Venezuela liberada de injusticias sociales. Con el egoísmo acumulado en muchos años de gobierno dirigidos por oligarcas y capitalistas no todos compartieron las mismas razones para el cambio, no todos visualizaron la nueva sociedad de la misma manera, la mayoría actuaría ante los cambios de forma cómoda y egoísta. Sin embargo, mucho se hizo para cambiar la conciencia de la gente, de los más pobres y de los trabajadores.

Por ejemplo, el trabajo voluntario que se llevó a cabo en la costa oriental del lago de Maracaibo fue una experiencia inédita en el país, debates y círculos de estudio políticos para realizar tareas verdaderamente socialistas; trabajo voluntario y altruista. Así, como ese ejemplo hay otros. También hubo ministros, viceministros, directores comprometidos con el "ejemplo socialista" y con los valores socialistas, orientados por la idea de trabajar por y para la sociedad, por ejemplo; en la protección del ambiente, de los niños de la calle y mendigos, en la producción de alimentos con las empresas socialistas y los fundos zamoranos, en la educación con las distintas misiones, en la industria petrolera con los trabajadores y sus instalaciones vedadas al pueblo en la cuarta república; también hubo diputados defensores de los intereses colectivos; intelectuales, organizaciones obreras de vanguardia, todos enfrentados a la peste del burocratismo, a muchas normas absurdas heredadas de la cuarta república, al arribismo, la ignorancia, la flojera, la corrupción.

La quinta república fue fundada con un carácter socialista. Es mezquino no reconocerlo. La constitución Bolivariana, con todas sus fallas, omisiones y contrabandos burgueses, tuvo una inspiración socialista. "El socialismo es la ciencia del ejemplo" decía Che, y muchos nos comprometimos con el socialismo para ser buenos trabajadores, honrados, honestos, igual en nuestras prácticas sociales de vida, peleando "contra un mar de adversidades". El hecho cierto es que el período de gobierno de Chávez estuvo lleno tanto de burócratas y oportunistas, muchos de ellos demasiado cercanos al comandante, como de entusiastas luchadores por el cambio. Lo malo sin embargo, no le restó nada a la voluntad del jefe de la revolución para hacer avanzar el socialismo desde su puesto de comandante, preocupado, desesperado para que las cosas se hicieran en la dirección correcta, es decir, siempre venciendo la lógica del capital venciendo las adversidades.

Negar eso es mezquino, es dejarse vencer por el fatalismo y el escepticismo. El "cansancio político" contribuye mucho a la confusión política, porque las convicciones políticas se tienen que constatar en el trabajo político, no solo en la contemplación y desde los inefables prejuicios de siempre. Socialismo no es sinónimo de pobreza, es una fuerza renovadora del individuo y la sociedad, es un cambio radical de valores, conciencia del deber social y conocimiento.

Otro elemento que tiene que ver con la falta de definición política es el miedo, la vergüenza a enfrentar el poder constituido, de ser aislado y marginado de su radio de influencia, hasta a ser castigado, perseguido, descalificado o calificado de enemigo del sistema. El miedo. El miedo suaviza el lenguaje crítico hasta hacerlo inocuo, anodino.

El socialismo es una profesión, un compromiso con la humanidad, transmitir valores y conocimientos fundamentales a todo aquel que no los tenga o no los comprenda. El apostolado que significa convencer a todo un pueblo, es la obra de un "maestro", cualquiera que sea rol social. Toda verdadera revolución social debe partir de un proceso de reeducación, a eso se debe reducir la práctica política del militante socialista, cultivar una vida ejemplar para sus hijos y hermanos para todo aquel que requiera orientación y educación para el cambio, útil y amorosa a la vez, lo demás es trabajo, viene por añadidura.

Ahí no debe haber confusión sino compromiso, y criar convicciones, una práctica de vida, una experiencia inigualable de vida realizada, insustituible por ningún discurso o palabrería vana, "la ciencia del ejemplo" llevada a la práctica.

El socialismo es eso, lo otro que se publicita como socialismo es publicidad vana, son excusas, manipulación, degradación de lo sagrado a los niveles pueriles de la demagogia, la política chapucera de la democracia burguesa y de los conflictos intercapitalistas que se sostienen de discurso vacíos, de un simbolismo ambiguo y moralista, burgués, pacato, hipócrita, "cristiano sin ningún cristo", a la manera capitalista, encarnado en el cuerpo del hombre del capitalismo, es decir, en la carne de casi todos nosotros cuando no creemos en nada sino en el dinero.

La pasión socialista por cambiar la sociedad no admite confusiones conceptuales porque se fundamenta en la fe de que todo puede cambiar de forma radical, si nos lo proponemos y trabajamos para ello. Es una conciencia desgarradora y quizás dolorosa como quien se suprime un tumor sin anestesia. La confusión está del lado capitalista, disimulando la comodidad de dejar que sean otros los que hagan los cambios por nosotros, o la codicia avergonzada, o la banalidad de querer ascender socialmente, sin dignidad ni gloria, sin méritos morales, alcanzar el éxito, pero sin fama ni gloria.

Hay que definir los bandos: o estás conforme con el sistema, corromper a la humanidad hasta hacer que se auto destruya, o te rebelas a él y rompes con la norma de la lógica del capitalismo, "la lógica del capital", y resistes más allá del hambre; ¡luchas, piensas y amas con valentía!

Para nosotros, socialismo es alcanzar un amor incondicional a nuestros semejantes y solidaridad con sus desgracias, pero también es justicia e igualdad equilibrando las diferencias individuales, es inteligencia, es usar adecuadamente la herramienta de la razón y la herramienta de las ciencias a favor de la vida, humana y natural, es una voluntad capaz de convertirse en una realidad colectiva, una verdad que se conquista con coraje, ¡sin miedo! Vivir por razones tan elevadas justifica toda una vida, dignidad, y crea fama. Somos seres humanos cargados de defectos morales, sin embargo por razones elevadas, sagradas, podemos cambiar toda una sociedad sacrificando cada quien un pedazo de tiempo, restados a nuestros peores vicios.



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Marcos Luna

Dibujante, ex militante de izquierda, ahora chavista

 marcosluna1818@gmail.com

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