Cuento o razón

El año nuevo nos clavó un puñal de tristeza

Un colibrí con su vuelo raudo merodeaba las ixoras y en ese movimiento, de forma increíble, le succionaba el néctar de las flores a dichas plantas. "¿Qué alma será esa que nos visita?", pensó en periodista Juancho Marcano por la creencia que hay que cuando una chupaflor visita una casa, es algún familiar fallecido que viene a observar cómo está la familia.

El perro Pipo, en aquel atardecer, donde la noche prometía bajar rápido su cortina oscura y cubrir el escenario del día, se encontraba observando a la distancia, tal vez siguiendo la actitud de Juancho Marcano, quien miraba sobre la cerca como recordando algo que alguna vez lo alegró y ahora lo tiene sumido en la melancolía.

"Juancho, entiendo tú tristeza y de tu esposa, de verdad que es lamentable y doloroso la desaparición y posteriormente muerte de nuestro amigo el gato Rocky, eso es una puñalada de tristeza en todo el medio del corazón que ustedes sintieron a enterarse del destino del felino", dijo el perro.

"Si, Pipo, como te recordarás Rocky la última vez que se vio en casa fue el 29 de diciembre pasado y al principio no nos preocupó mucho, pues él a veces pasaba uno o dos días porque por aquí cerca había gatas en celo y él salía a enamorarlas. Pero al pasar tres días y otros más, y ya era días del año nuevo, empezó a angustiarnos, hasta que un amigo por vía telefónica, el día 3-01-24, nos avisó telefónicamente que Rocky había sido atropellado por un carro en la calle principal y ahí el mundo con toda su tristeza se nos vino encima y el dolor nos perforó profundamente el alma y más aún cuando lo fuimos a buscar para darle sepultura, pues ya estaba en una etapa de descomposición, y eso fue terrible verlo en ese estado, pues un ser tan inteligente, cariñoso, educado, que nunca se metió con objetos y que jamás rompió nada, no merecía una muerte tan trágica y dolorosa".

El perro Pipo que muchas veces jugó con Rocky, después que Rockyta, un día decidió irse para tampoco más volver, hacía suyo el dolor del periodista, quien seguía mirando a varios lados, pues Rocky andaba por muchos espacios y ahí se le venían encima, los recuerdos.

"La vida, Pipo, nos da unos golpes fuertes que hay que asimilarlos", dijo el periodista y abrazó su perro y a ambos se le asomaron las lágrimas en sus ojos.



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Emigdio Malaver

Margariteño. Economista y Comunicación Social. Ha colaborado con diferentes publicaciones venezolanas.

 emalaverg@gmail.com      @Malavermillo

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