Matria tovareña

Bicentenario de la batalla de Mariño (1823 -23 de enero- 2023)

1823 un pasado glorioso Vs. 2023 un presente vergonzoso.

Dedicado a los cronistas de Tovar

"Cerro de Mariño (Mérida): 23 de enero de 1823. El Cnel. Juan Antonio Paredes triunfa contra fuerzas de Morales"(1)

Así aparece reseñado en el folleto Acciones de Guerra en Venezuela durante su Independencia escrito por el Dr. Vicente Dávila y publicado en 1926, otros autores señalan de manera errada el 9 y el 25. El en el monumento del Paseo de los Próceres donde está detallada de manera cronología la relación de las acciones de guerra, se lee: Bailadores en 1812 y el Cerro de Mariño en 1823. Al respecto, el mismo Dr. Dávila señala que en: "Murmuquena o Umuquena: 19 de mayo de 1812. El comandante Antonio de Ugarte, a la sazón Gobernador de Mérida, derrota fuerzas del comandante republicado Francisco Yepes"(2) lo cual determina que el alfa y el omega de la lucha por la Independencia en suelo merideño tuvo lugar en Mariño.

Ante esta realidad inobjetable y ante la cercanía del bicentenario, obviado por los cronistas en desconocimiento o desinterés por la historia, en enero del 2022 dirigí sendos oficios al Concejo de Tovar presentando los alegatos de rigor y dejando a consideración de las autoridades: concejales y alcalde de Tovar, las siguientes propuestas: "1) En lo inmediato constituir la Junta Pro Bicentenario integrada por las autoridades y personalidades del Municipio, sin exclusión. 2) Decretar el Año Bicentenario de la Batalla de Mariño (1823 -23 de enero- 2023). 3) Realizar concursos entre los estudiantes de los diferentes niveles educativos en prosa y poesía, ensayo, pintura y dibujo alusivos al bicentenario. 4) Accionar un ciclo de conferencias, debates y encuentros permanentes. 5) Escenificar la Batalla de Mariño el 23 de enero del 2023. 6) Ordenar la publicación de un folleto que recoja biografías y crónicas sobre la Independencia en suelo tovareño. 7) Construir un monumento alusivo al bicentenario donde aparezcan los nombres de los combatientes de Mariño y/o participantes de la Independencia y hechos resaltantes, que puede ser una columna artística en cuyas caras vayan dichos textos. Que debe ubicarse en las adyacencias de la Laguna Blanca de Mariño. 8) Rescatar el viejo camino de la quebrada Blanca a la Laguna, con miradores que lo conviertan en una ruta temática. 9) Que la celebración del bicentenario sea un acto del pueblo y no político, con masiva participación y actividades permanentes y 10) Que el eslogan del bicentenario sea Mariño Tovar: última batalla de la Independencia en la Provincia de Mérida (23 de enero de 1823)" Por supuesto, que ninguno de los 10 puntos ni siquiera considerado, aunque la carta fue leída -porque el suscrito en derecho de palabra-, pero nunca respondida. El silencio fue y es tan igual por los concejales del oficialismo como de la oposición: ¡en Tovar pareciera que hay un sólo gobierno de ciegos, sordos y mudos!

Ahora uno se pregunta ¿A qué se debe tanta decidía, desinterés y desapego por nuestra historia? Hechos transcendentes como este no ocurren a diario, Tovar fue el omega de la independencia en suelo merideño. No por casualidad Don Severiano Codina (primer cronista de Tovar) en su "Estadística de la parroquia Tovar" para la gran "Estadística de Los Andes" de 1889, dejó compilada la lista de los hombres que sumaron armas en la guerra de Independencia: "Eustaquio Vivas, José Juan García, Silvestre Vera, Juan José Ramírez, Fernando Vivas Briceño, Jacinto Mora, Eugenio Márquez, Juan de Dios Belandria, Cornelio Márquez, José María Márquez, Cruz Moreno, Rafael Mercado, Clemente Ramírez, Valencio Salas y Valerio López"(3), con la salvedad de que Eustaquio Vivas nació el 20 de setiembre de 1813, por tanto no pudo pelear en la Independencia, pero ¿Cuántos de los otros héroes anónimos señalados pelearon en Mariño en la jornada heroica del 23 de enero de 1823? Es a ese procerato olvidado a quien el Municipio debe rendir los honores correspondientes y exaltar sus valores.

¡Qué contradicción! Los concejales se vanaglorian de celebrar sesiones a cada rato para festejar cualquier aniversario por intrascendente que sea y de repartir condecoraciones como si fueran dulces…, pero se niegan a conmemorar el bicentenario de la única acción de armas de la guerra de independencia en suelo tovareño. A loa Alcaldía por su parte, el Ministerio de Turismo le ha certificado más rutas turísticas que a Francia. Menospreciando que el turismo se nutre de la historia documentada, lo contrario es desarraigo. Hasta aquí esta reflexión que debe servir para algo más que hacerse los sordos. ¿Quién pierde Tovar? Recuerden que ustedes que son aves de paso, la historia queda allí latente y más temprano que tarde será reivindicada. Mejor narremos los hechos, que son más importantes.

A principio de enero de 1823, llega a Bailadores el Coronel William Duane, en compañía del oficial Richard Bache, quienes dejaron testimonio de su paso en dos excelentes obras: Viaje a la Gran Colombia en los años 1822-1823 y La República de Colombia en los años 1822-1823. En su narración del 3 de enero, describe Duane que: "Entramos en Nuevo Bailadores (hoy Tovar) antes de mediodía. Su apariencia era la de una linda población recientemente fundada, cuya prosperidad era evidente. Todas las casas estaban enjalbegadas, y las tejas se veían tan nuevas como si el techo acabara de ser construido. Aquel aire de bienestar producía singular sorpresa, sobre todo si se le comparaba con el antiguo Bailadores y se tenía en cuenta el hecho de que últimamente habían pasado por allí los españoles, quienes raras veces dejaban de destruir todo lo que significase prosperidad"(4) Aunque esta aparente tranquilidad iba a ser perturbada muy pronto, en oficio dirigido por el Comandante General del Zulia Lino Clemente al General en Jefe José Antonio Páez, desde el cuartel de Carache el 6 de enero, le notifica que: "Morales invade Mérida con 1280 hombres, una pieza de artillería calibre 2 y 30 caballos", más adelante agrega: "El Teniente Coronel Castelli tenía en Mérida 200 hombres buenos del Batallón Caracas con algunos caballos y el señor Coronel Gómez ocupaba la parte de la Grita y Bailadores con otra fuerza... a la cual di órdenes para que en caso semejante evitasen un combate desigual que ofreciese malos resultados y replegasen las fuerzas a unirse a la división de S.E.. el general Urdaneta... por consiguiente no se obrado con prudencia en Mérida: o Morales es batido o tiene que devolverse..."(5) frase lapidaria que a la postre resulto cierta, ya que con este repunte agónico Morales estaba acorralado. Urdaneta estaba atento desde Cúcuta para frenar su ambición de entrar a la Nueva Granada y el día 15 de enero el general Mariano Montilla desde su cuartel de Soledad en el departamento de Magdalena, de acuerdo con las instrucciones recibidas del Gobierno Nacional, toma la decisión de declarar el bloqueo en las costas del Golfo de Venezuela, lo cual le dificultaba el abastecimiento de Maracaibo. A la vez el General Montilla organiza una expedición capaz de penetrar en el lago y dar la batalla definitiva, nombrando a José Padilla Comandante de la expedición. Tal como y en efecto ocurrió el 24 de junio de 1823.

Morales de Mérida, paso a Estanques donde milagrosamente se escapó: "…de haber perdido la vida por un maldito muchacho, el cual le avisó que no entrara en la casa, porque la tenían minada, como en efecto estaba. Pero al momento hizo quitar la mina y se salvó"(6), tal como el mismo Morales lo testimonia en su "Relación Histórica", el atentado iba dirigido a la plana mayor de su ejército. Amparado en esa suerte de Estanques siguió a Bailadores y el día 15 arribo a la Grita. Urdaneta de inmediato se dirigió a Táriba, por lo que Morales decide regresar a Bailadores, donde deja su retaguardia al mando del Teniente Coronel Crespo al frente de 300 hombres, retrocediendo con el resto de sus fuerzas hasta el camino que conducía a Murmuquena, de allí a Onia y San Carlos del Zulia para trasladarse a Maracaibo. Refiere la tradición que a su paso por Murmuquena se detuvo a comer con su tropa en la casa de Juan Ángel Rondón y al marcharse, dejo su capa en un estacón, el señor Juan Ángel tomo su capa y corrió a alcanzar a tan desconocido comensal. Anécdota tradicional que puede ser cierta por lo anteriormente descripto.

Conocida la marcha de Morales, se apresuraron los jefes republicanos a perseguir sus huestes. En el archivo Histórico de Mérida reposa un curioso legajo sobre abusos de autoridad donde se constata que: "…el día 22 de enero durmió en el tabacal una tropa compuesta por 17 soldados al mando del oficial Joaquín Díaz, que custodiaban las municiones destinadas para la ciudad de Mérida y el día 23 en la mañana marcharon hacia Estanques..." y en este mismo legajo también se puede determinar que la parroquia de Bailadores (hoy Tovar) contribuyó por esos días con 270 pesos para racionar las tropas patriotas, además de 11 cargas de panela y 6 tercios, 5 reses, 1 toro, 1 vaca, 1 mula, 1 caballo, 1 buey y 3 bestias; en total 44 personas aportaron su peculio a favor de la causa.

Amaneció el 23 de enero de 1823 y el Coronel Cruz Carrillo con 700 hombres desalojó las huestes de Morales de Estanques, quienes huyendo hacia Bailadores se encontraron con las fuerzas del Sargento Mayor también apellidado Crespo, comenzando desde lo que hoy conocemos como la Quebrada Blanca el aguerrido combate que culminó para las glorias republicanas, con el triunfo en el cerro del Páramo de Mariño (Tovar), en jornada histórica, que dejo 28 prisioneros y desterró para siempre de suelo merideño las tropas realistas. Tal día como hoy, hace 200 años, Tovar se vistió de gloria el 23 de enero de 1823 y el sitio de La Allanada de Mariño fue el escenario.

Parafraseando al Dr. Alfonso Ramírez concluyo diciendo que Mariño es: "¡…soberbia catedral de la naturaleza, con árboles por columnas, con techo de neblinoso cielo paramero, con una piedra por púlpito, con campanas formadas por gargantas de pájaros, con el auditorio impresionante de una voraz laguna!"(7)

Mariño Tovar: última batalla de la Independencia en la Provincia de Mérida (23 de enero de 1823) debe ser más que un slogan. Por ahora es, un bicentenario olvidado, ignorado y pasado por debajo de la mesa sin justificación alguna.

Néstor Abad Sánchez

La Abadía, enero 23, 2023

nestorabadsanchez@gmail.com

Notas:

  1. Vicente Dávila: Acciones de Guerra en Venezuela durante su Independencia. Tipografía Americana, Caracas, 1926. p. 39

  2. Idem. p. 7

  3. La parte correspondiente a los "asuntos varios" de la Estadística (folios 47r. al 50r.), los publicó como "Datos curiosos…" en el Nº 42 del segundo periódico "El Eco de Tovar" del 15 de octubre de 1890, con el seudónimo de "Teódulo". Así están reseñados en la Biblioteca Febres Cordero (Nº 091, T314, año: 890)

  4. William Duane: Viaje a la Gran Colombia en los años 1822 - 1823. Tomo I. Talleres de Artegrafía, C.A. Caracas, 1968. p. 343-344

  5. Documentario de la libertad, año 1823 Tomo I p.13

  6. Eduardo Picón L.: Revelaciones de Antaño. T.II Talleres Gráficos de la Editorial Cvltvra, México. p.104

  7. Alfonso Ramírez: De Tovar quedarán las palabras. Publicación de la Gobernación del Estado Mérida Nº 54. Imprenta Oficial, Mérida - Venezuela, 1986. pp. 25-26



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