El divorcio en Venezuela y la desafectomía

Antes de la sentencia de la Sala Constitucional del TSJ numero 446, del 15 de mayo de 2014, solo existían en Venezuela tres opciones para divorciarse, a saber:

  1. La demanda de divorcio por las 7 causales del artículo 185 del Código Civil.

  2. El divorcio por el artículo 185–A del Código Civil, cuyos requisitos son el mutuo consentimiento y el transcurso de más de cinco años de separación.

  3. La separación de cuerpos, establecida en los últimos dos apartes del artículo 185 del Código Civil.

Con dicha jurisprudencia 446/2014 de la Sala Constitucional del TSJ, se abrió la posibilidad de que el juez pudiera darle curso a una solicitud de divorcio que, existiendo el requisito de los cinco años de separación, como lo exige el articulo185–A del Código Civil, faltara el mutuo acuerdo, es decir, que dicha jurisprudencia 446/14 creó una sub especie de divorcio, por lo que del articulo articulo185–A del Código Civil surgen ahora dos tipos de divorcio, a saber:

  1. El divorcio 185 – A "clásico", cuyos requisitos son el mutuo acuerdo y los cinco años de separación.

  2. El divorcio 185 – A por la jurisprudencia 446/14, cuyo único requisito es que hayan transcurrido cinco años de separación, ya que al solicitante le bastará demostrar - en la articulación probatoria que la jurisprudencia citada ordena abrir al juez – que efectivamente los cónyuges tienen cinco años de separados, lo cual podrá hacer mediante testigos.

Entonces se añadía un cuarto tipo de divorcio a los tres que existían antes de la jurisprudencia 446/2014 de la Sala Constitucional del TSJ.

Posteriormente, la misma Sala Constitucional del TSJ, al interpretar el articulo 185 del Código Civil, mediante jurisprudencia 693 del 02 de junio de 2015, establece que no solo se podrá demandar por las siete causales que prescribe dicha norma, sino que cualquier causal demostrable podrá ser alegada para incoar una demanda de divorcio, lo que da como resultado que el divorcio por el articulo 185 del Código Civil, que estaba limitado a solo siete causales, se amplíe a un abanico de causales ilimitado.

Pero además de eso, esa misma jurisprudencia 693/2015 de la Sala Constitucional del TSJ, incluye dentro de las causales para demandar el divorcio por el artículo 185 del Código Civil, el mutuo consentimiento; es decir, que crea otra especie de divorcio, que sería ese divorcio amistoso que no encaja en el requisito por excelencia del articulo 185–A del Código Civil – los cinco años de separación -, por lo que el divorcio amistoso que nace de la jurisprudencia 693/2015 de la Sala Constitucional del TSJ no necesita del requisito de los cinco años de separación, lo que da como resultado que su único requisito es el mutuo acuerdo.

Entonces tenemos que de las primeras tres formas de divorciarse de las que hablamos al principio, que existían antes de la jurisprudencia 446/2014 de la Sala Constitucional del TSJ, con esta jurisprudencia y con la misma jurisprudencia 693/2015 de la Sala Constitucional del TSJ alcanzamos cinco tipos de divorcio, a saber:

  1. La demanda de divorcio establecida en el artículo 185 del Código Civil, que con la jurisprudencia 693/2015 de la Sala Constitucional del TSJ pasó de solo siete causales a cualquier causal demostrable.

  2. El divorcio por el artículo 185–A del Código Civil, cuyos requisitos son el mutuo consentimiento y el transcurso de más de cinco años de separación.

  3. La separación de cuerpos, establecida en los últimos dos apartes del artículo 185 del Código Civil.

  4. El divorcio 185 – A por la jurisprudencia 446/14, cuyo único requisito es que hayan transcurrido cinco años de separación.

  5. El divorcio amistoso por la jurisprudencia 693/2015 de la Sala Constitucional del TSJ, cuyo único requisito es el mutuo acuerdo.

Pero la -digamos- modernización de la institución del divorcio llevada a cabo por la Sala Constitucional del TSJ no se detuvo aquí, sino que mediante sentencia 1070 de fecha 09 de diciembre de 2016 sale la última de estas jurisprudencias, la más "revolucionaria", definitivamente, que creó el archiconocido e incomprendido divorcio por desafecto, desamor e incompatibilidad de caracteres.

Este divorcio por desafecto, desamor e incompatibilidad de caracteres, que nace de la jurisprudencia 1070/2016 de la Sala Constitucional del TSJ, lo que hace es tomar una causal en especial (del abanico infinito de casuales que pudieran existir), que es precisamente la causal de desafecto, desamor e incompatibilidad de caracteres, y le otorga la ventaja a quien la alegue de no estar obligado a probarla, es decir, que quien alegue dicha causal esta eximido de probarla y mas aún, cuando se alegue tal causal el juez debe sentenciar el divorcio.

Por lo dicho se sobreentiende que la mentada jurisprudencia 1070/2016 de la Sala Constitucional del TSJ es una extensión de la jurisprudencia 693/2015 de la Sala Constitucional del TSJ, que ya sabemos es la que interpreta el artículo 185 del Código Civil, abriendo el abanico de causales de 7 hasta el infinito.

Por lo tanto – y aquí es donde está la enorme confusión que ha causado la jurisprudencia 1070/2016 de la Sala Constitucional del TSJ y la consecuente "desafectomanía" – el divorcio por desafecto, desamor e incompatibilidad de caracteres solo se debe usar cuando no hay mutuo acuerdo, es decir, cuando uno de los cónyuges quiere el divorcio y el otro se niega a divorciarse. Para aclarar más la cuestión, cuando no hay mutuo acuerdo, al cónyuge interesado en el divorcio solo le queda una opción: demandar; por lo que debe escoger por cual o cuales causales demandará, sabiendo que en una demanda deberá demostrar la o las causales que alegue, a riesgo de perder la demanda; pero si la causal que se decide alegar en su demanda es el desafecto, desamor e incompatibilidad de caracteres, automáticamente la jurisprudencia 1070/2016 de la Sala Constitucional del TSJ lo exime de probar dicha causal y a su vez obliga al juez a declarar el divorcio, previa notificación de la otra parte.

Entonces, con la jurisprudencia 1070/2016 de la Sala Constitucional del TSJ se crea una nueva especie de divorcio, llegando con ella a seis tipos de divorcio, a saber:

  1. La demanda de divorcio establecida en el artículo 185 del Código Civil, que con la jurisprudencia 693/2015 de la Sala Constitucional del TSJ pasó de solo siete causales a cualquier causal demostrable (cuando no hay mutuo acuerdo).

  2. El divorcio por el artículo 185–A del Código Civil, cuyos requisitos son el mutuo consentimiento y el transcurso de más de cinco años de separación (cuando hay mutuo acuerdo).

  3. La separación de cuerpos, establecida en los últimos dos apartes del artículo 185 del Código Civil (debe haber mutuo acuerdo).

  4. El divorcio 185 – A por la jurisprudencia 446/14, cuyo único requisito es que hayan transcurrido cinco años de separación (cuando no hay mutuo acuerdo).

  5. El divorcio amistoso por la jurisprudencia 693/2015 de la Sala Constitucional del TSJ, cuyo único requisito es el mutuo acuerdo (debe haber mutuo acuerdo).

  6. El divorcio por desafecto, desamor e incompatibilidad de caracteres, creado por la jurisprudencia 1070/2016 de la Sala Constitucional del TSJ (cuando no hay mutuo acuerdo)

El problema que está ocurriendo en nuestro sistema de justicia actualmente, a raíz de tantos cambios jurisprudenciales en tan poco tiempo, y a raíz de cierto automatismo intelectual entre los profesionales del derecho, es que tanto juezas y jueces, secretarias y secretarios, fiscales del Ministerio Público, abogadas y abogados privados, defensoras y defensores públicos y público en general, entre otros, consideran en gran medida -y muchos están plenamente convencidos- de que todos los divorcios deben tramitarse por la jurisprudencia 1070/2016 de la Sala Constitucional del TSJ, ergo el divorcio por desafecto, desamor e incompatibilidad de caracteres, y no es así. Ni el articulo 185, ni el artículo 185–A del Código Civil han sido derogados, y tampoco han sido derogadas las sentencias 446/14, ni 693/2015 de la Sala Constitucional del TSJ, por lo que cada caso debe ser tramitado según sus particularidades, que deben concatenarse con las normas y las jurisprudencias citadas.

Dentro de las aberraciones de la "desafectomanía" está el divorcio por desafecto, desamor e incompatibilidad de caracteres por mutuo consentimiento, lo cual no tiene ni pies ni cabeza porque como hemos dicho y vale la pena repetir, el desafecto, desamor e incompatibilidad de caracteres es una causal para demandar (en este caso solicitar – por obra y gracia de la jurisprudencia-) el divorcio cuando no hay mutuo acuerdo, ya que habiendo mutuo acuerdo existen otras tres formas de divorciarse, según las normas y jurisprudencias que se encuentran en vigor y que hemos citado suficientemente.

Esperamos que nuestro articulo lleve un poco de luz al maremágnum de confusión que ha traído la que hemos llamado "desafectomanía".

Abogado UCV

abogadosuceve@hotmail.com

 



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