Mi palabra

Francia Márquez es multicolor y con dignidad de su pueblo

"No importa que el gato sea blanco o negro;

mientras pueda cazar ratones, es un buen gato"

Deng Xiaoping

Un habilidoso comerciante, dueño de un supermercado muy conocido de Acarigua, donde trabaje con el verdadero deseo de aprender, desde el mismo momento de ingresar, hasta convertirme en un trabajador muy útil, desempeñando el papel de contabilista, chofer, cajero cuando me necesitaban. En cierta ocasión me invitó para Caracas a una diligencia, que terminó en un paseo muy agradable en compañía de su querida esposa; llegamos a un lujoso restaurante y apenas se fue para el baño, le pedí al mesonero una botella de vino, la mejor del negocio en ese momento, cuando regresó el amigo –Germán Sánchez– mostró el disgusto por lo tacaño que era. Después de tomarse dos copas se olvidó y pidió la otra, pero no sin antes expresar una reflexión de los que piensan en el dinero, más que en su propia vida: "Mire mi amigo, tener dinero y quedar limpio debe ser muy arrecho"

Este corto relato se me parece a lo que está pasando en Colombia, con el triunfo de Gustavo Petro y Francia Márquez, ya que, les ha alborotado la tranquilidad a un grupo de personas, quienes perdieron el poder y ahora se presentan muy presumidos por el color de la piel, ansiosos con un racismo desbordado, ya que, no quieren ver a los negros ni siquiera, cuando se presenta la noche y por eso sueltan unos adefesios, contrarrestados de manera inteligente por la vicepresidenta, haciéndolos estrellarse en cada lance, como unos vulgares irracionales y están terminando, como personajes para las comiquitas en medio del complejo proceso, que en estos momentos vive Colombia.

Nunca se imaginaron los descendientes de lo más rancio de la oligarquía colombiana de la capacidad y paciencia de Francia Márquez, quien ha demostrado estar preparada para ver y atrapar a los opositores con la habilidad de un paciente cazador. Cada momento aparecen declarando cargados de odio y precisamente se enganchan en un racismo semejante al puesto en práctica en los Estados Unidos, donde cada momento quieren pisotear a las personas por el color de su piel, abusando del poder. Lo triste y lamentable de todo esto, es que después haber perdido el dominio por la vía de los votos, se aferran al pasado, pero olvidando todos los desmanes, exabruptos, asesinatos y humillaciones al pueblo colombiano gobierno tras gobierno, pero últimamente los abusos rebasaron la paciencia bajo la dirección de Iván Duque, una marioneta de pie a cabeza, quien después de perder el poder solamente le ha faltado llorar y es difícil que llegue a ese extremo por su lamentable condición de arrastrado y creído.

Todo en la vida se experimenta a través de reflexiones y algunas sirven para todo el mundo. Por eso la humildad y tratar de cumplir lo mejor posible antes los ojos, de quienes depositan su confianza y empiezan a vernos de manera profunda es lo más importante en cualquiera actividad. Pero no podemos obviar los ataques despiadados del imperialismo, por su propia naturaleza para expoliar, despojar y arrebatarles las riquezas a los pueblos sin importarles la vida de los más humildes. El racismo es parte del arsenal del gran capital por mantener su hegemonía, pero muchos alabarderos caen en la frustración para recurrir a las ofensas sin saber del temple de los que quieren pisotear. Se consiguieron a Francia Márquez, dándoles una verdadera lección al responderles con una sonrisa muy comedida: "Su rabia es porque una negra como yo no es su empleada del servicio, sino la vicepresidenta de Colombia" Más claro imposible, porque en medio de los ataques virulentos les salió con el rostro alegre y vestida de manera multicolor, respondiendo, como queriendo decirles ¡Salgan para la otra, que aquí los espero!

Esta lucha apenas comienza, pero con toda la crueldad de los que mantuvieron el poder por décadas y se creyeron los dueños de Colombia. El triunfo de Gustavo Petro y Francia Márquez, es de toda Latinoamérica y del más apartado rincón, donde pretendan seguir vomitando el racismo, como lo hicieron con Martin Luther King y recientemente con George Floyd, quien fue vilmente asesinado por la sospecha de haber utilizado un billete de 20 dólares falso. Las protestas no se hicieron esperar, marcando una etapa para la reflexión, pero dejando ver una vez más, hasta donde llega el odio en contra de los que llaman afroamericano. En Venezuela no podemos olvidar, cuando llegaron a la criminal acción de quemar a un humilde trabajador en las sonadas guarimbas por el simple hecho del color de la piel, queriendo dar una demostración de lo que son capaces. Algo por demás conocido, porque venían abusando con el poder por años, como unos vulgares asesinos al servicio del gran capital. Mercenarios contra su propia clase.

 

 



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Narciso Torrealba


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