La mujer aparato

Siempre me ha horrorizado la posibilidad que a una mujer se le perciba
como un objeto, aunque jamás sentí que existiese el más remoto chance
de que me pasara a mi. No soy tan fea, es verdad, podríamos decir que
soy del montón, es por eso que pinto mi pelo de azul a ver si destaco
un poco entre la multitud.

A lo largo de mi vida se han referido a mi como la loca del copete de
colores, palomita blanca copetico azul, cachete de burro, María
Caracas, Carola Perola, incluso alguien alguna vez me llamó puta,
aunque no estoy segura de si se trataba de un insulto o de un halago.
Me han llamado muchas cosas, buenas, regulares y malas, pero nunca,
hasta hoy, me habían dicho aparato.

Si, al parecer soy un aparato, y yo en todos estos años ni me había
dado cuenta. Hubo muchos indicios, eso si, siempre he sentido que se me
exige demasiado. Claro, es porque todos sabían que yo era un aparato y
yo tan tranquila creyéndome persona.

Esto me hace recordar a un amigo que celebró su cumpleaños puntualmente
cada dos de enero durante cuarenta años, hasta que un día se presentó
en mi casa un siete de octubre y me dijo: Carola, soy libra. No Iñaki
eres capricornio. -Le contesté de lo más horoscopera. No soy libra, hoy
es mi cumpleaños. -Yo lo observaba preocupada porque se le veía
nervioso, pensé que era por los problemas de su divorcio, pero no, el
pobre Iñaki, según me explicó después de varios minutos en los que solo
repetía su nuevo signo zodiacal, acababa de descubrir que era adoptado
y que sus padres adoptivos decidieron fijar la celebración de su cumple
al día en que llegó a vivir su nueva vida con ellos. Es duro crecer
creyéndote capricornio, vasco e hijo biológico para que de repente te
digan: libra, andaluz y adoptado.

Hoy mas que nunca comprendo la angustia de Iñaki. Yo persona,
ciudadana, mamá, descubro de sopetón que soy un aparato. ¿Robotina? no,
soy un desastre manteniendo una casa limpia y ordenada, ¿Terminator?
no, no soy tan papeada, ¿Una batidora Oster? alguna vez me dijeron algo
de eso, pero no; soy, señoras y señores, un aparato propagandístico.

Si, no han leído mal, lo han descubierto algunos amigos de la
oposición, lo comentan en algún foro de algún colegio que queda en
alguna ruta de la urbanización Los Campitos, municipio Baruta. ¿Dónde
más? Según estos perspicaces foristas, yo no existo, soy un invento de
la maquinaria propagandística cubano chavista.

Mi creador parece ser William Lara, ¡que duro! yo que me creía hija de
José Rafael, (Te quise papi, perdón Sr. José). Mi blog no es mío, no
soy yo quien teclea como loca, son unos barbudos de la misión blog
adentro. No tengo una mamá cuida a mi bebé mientras yo escribo, porque
tampoco tengo un bebé. Quien les escribe tiene tiene una barba, fuma
tabaco, y todo cuanto relata ha sido minuciosamente diseñado por un
grupo de expertos en guerra psicológica.

Que terrible despertar, me siento como Neo, el de Matrix, pero un poco
más jodida, porque ni siquiera puedo dar esas patadas voladoras en
cámara lenta que siempre me gustaron. Hace un rato lo intenté y lo
único que logré fue aterrizar sobre mi culo, cosa que me hace pensar
que quienes me idearon por lo menos pensaron en darme un mullido
trasero sobre el cual caer cuando caiga.

Tengo muchas quejas que quiero hacer llegar a mis creadores. No
consiento la falta de creatividad, especialmente en este caso. ¿Por qué
hacerme normalita, cachetona, poco pelo y narizona? ¿Por que hacerme
clase media pelabolas? ¿Por que no me inventaron un novio futbolista,
inteligente, negro y grandote? ¿De qué sirve que tenga celulitis? ¿Por
qué tengo que hacer mercado todos los jueves? Son realmente mediocres
estos estrategas de la propaganda oficialista. Chavistas tenían que ser.

Con razón los genios de la oposición han descubierto todas sus tramas.
Es evidente que los bombillos espías no pueden ser simplemente unos
bombillos, las vacunas de barrio adentro tienen que ser parte de la
guerra bacteriológica, las escuelas bolivarianas centros de
adoctrinamiento, los consejos comunales redes de espionaje todo es
posible y mientras más simple parezca mes sospechoso será . Todo está
clarito para ellos. Olvida esté rrrrégimen que ellos han estudiado en
instituciones privadas, que son bilingües, que han viajado; no son
niños de teta.

La niña de teta soy yo que me creí que existía, que tenia una vida y un
blog, que pensaba ser escritora para que las niñas que no tengo
estuvieran orgullosas de la mamá que no soy. Que alguien me pellizque
por favor, a ver si despierto de esta pesadilla. Y si en realidad soy
solo un aparato, quítenme la celulitis y pónganme un cuerpazo, total,
ya que coño importa que me consideren una mujer objeto, por lo menos
suena más atractivo y sensual que mujer aparato y mi vida, que no
existe, sería, virtualmente, muchísimo más sabrosa.

carolachavez.blogspot.com
tongorocho@gmail.com


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Carola Chávez

Periodista y escritora. Autora del libro "Qué pena con ese señor" y co-editora del suplemento comico-politico "El Especulador Precóz". carolachavez.wordpress.com

 tongorocho@gmail.com      @tongorocho

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