Reconocer errores, vicios y desviaciones

Acerca del 16º Congreso del PCV (V)

No sólo en estos días, sino que, como mejor expresan versos de Silvio Rodríguez, «Hace tiempo que vengo lidiando con gente / que dice que yo canto cosas indecentes.»[1]

Analizar la historia de los últimos 50 años del movimiento comunista internacional, conocer al PCV desde hace tres décadas y vivir la experiencia de estar y trabajar durante casi 20 años en sus máximos organismos de dirección (Congresos, Conferencias, Comité Central y Buró Político), permitieron que –desde hace un buen rato– constatara y me convenciera de que la abusiva discrecionalidad de los máximos dirigentes y la manipulación del principio de «confianza en la dirección», si no son detenidas a tiempo, conducen a la deriva político-ideológica de cualquier organización, por muy revolucionaria que hubiese sido.

Por eso, recordando casos concretos en los que referenciales partidos comunistas desaparecieron o –manteniendo sus nombres– se socialdemocratizaron, me permití reflexionar que «esos Partidos quizá se pudieron salvar si la militancia de base y los dirigentes honestos hubiesen actuado decidida y oportunamente» («Imperiosa necesidad política y moral»[2]).

Aquello de que «el partido se autodepura», asignándole cualidades de un ente supranatural, por encima del accionar de los hombres y de las leyes de la dialéctica materialista, es una idealización fantasiosa, un dogma en toda regla. Un ejemplo son los elementos descritos en el artículo anterior.

Los partidos comunistas, antes y ahora, nos hemos equivocado muchas más veces de lo que nos gustaría reconocer –para muestra, la posición de algunos acerca de la actual guerra en Ucrania–, y naturalmente que el PCV está lejos de ser la excepción.

Ahí se ve la importancia y trascendencia de lo que en ese sentido planteó Lenin:

«Reconocer abiertamente un error, poner al desnudo sus causas, analizar la situación que lo ha engendrado y discutir atentamente los medios de corregirlo: eso es lo que caracteriza a un partido serio; en eso consiste el cumplimiento de sus deberes; eso es educar e instruir a la clase y, después, a las masas.»[3]

VICIOS ARRIBA Y DESÁNIMO ABAJO

El «Cronograma del proceso congresual», del 16º Congreso, establece:

«Lapso de Conferencias de Célula: Del 21 de julio al 28 de agosto de 2022.»

Son 39 días de los cuales hoy es el número 29, es decir, han transcurrido casi 3/4 partes de ese tiempo y quedan sólo 10 días; sin embargo, menos de la mitad de las poco más de 200 células que sobreviven en el país ha siquiera instalado su Conferencia, debiendo cumplir un «Orden del día» que obliga a varios días de reunión.

Si ya el Buró Político (BP), por su característica ineficiencia, prorrogó primero el lapso del recenso y luego la fecha para presentar los documentos de discusión, es previsible el anuncio de que se empleen tres semanas más para las Conferencias de Célula, ya que, además, hoy los Comités Locales son prácticamente inexistentes.

En un partido comunista en el que sí se apliquen los fundamentos del centralismo-democrático, los organismos de dirección tenderán a ser reflejo de la militancia.

Pero, como en el BP y en el Comité Central (CC) del PCV se ha impuesto un estilo de dirección personalista y autoritario, los vicios y características de esa desviación se reprodujeron en muchas direcciones regionales, lo cual –junto a otros aspectos– ha sido caldo de cultivo para la falta de interés y de entusiasmo que aqueja a la militancia.

CENTRALISMO FEUDAL

Una de las herramientas más aberrantes, pero poco novedosa, que aplica la pandilla del piso 2 para que se haga su voluntad en el Partido –e incluso para que se tema contradecirlos en el CC–, está basada en haber posicionado en el imaginario colectivo la falsa idea de que el BP es un organismo que está por encima del CC y que sus decisiones son inmutables y sacrosantas, siendo que estatutariamente es todo lo contrario.

Las acciones, posiciones y decisiones tomadas por el BP, como organismo o sus miembros individualmente –incluyendo a la Secretaría General–, deben informarse al Pleno del CC, el cual las examinará para ratificar, enmendar o rechazarlas.

Sin embargo, durante el recenso de militancia de este año, en varias regiones las direcciones regionales recibieron instrucciones personales del secretario general y de la secretaria nacional de Organización para que se le impidiera ese derecho a decenas de camaradas, por ser «muy críticos». Esto no fue mandatado por el CC ni se le informó.

EL PERRO Y LOS BACALAOS

No le temamos a las críticas ni estigmaticemos a quienes las hacen, sean o no miembros del Partido. Es una estupidez increpar: «No puedes opinar porque no eres militante».

Recordemos que hace justo 42 años se estableció congresualmente la máxima de que «todo cuanto hacemos está sujeto a la crítica del Partido y del pueblo trabajador que nos rodea.»[4]

Alí Primera, con la sabiduría popular que encarnaba, decía: «hay que espantar el perro antes que se eche la meada»[5]. Pues no espantamos al perro y nos embarró toda nuestra casa.

De haber actuado a tiempo no estaríamos cargando todavía con estos bacalaos ni soportando el lastre que significan.

* * *


 

[1] «Debo partirme en dos» (1969), Al final de este viaje, Movieplay, Madrid, 1978.

[2] 8 de noviembre de 2021.

[3] «La enfermedad infantil del "izquierdismo" en el comunismo» (1920), en V.I. Lenin, Obras escogidas en doce tomos, Tomo 11, Editorial Progreso, Moscú, 1973.

[4] «Informe del Comité Central», 6º Congreso del PCV, 8 al 11 de agosto de 1980.

[5] «Abrebrecha», Abrebrecha, Cigarrón - Promus, Caracas, 1980.



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Carlos Aquino G.

Dirigente del Partido Comunista de Venezuela PCV. Analista político. Periodista de investigación.

 caquino1959@gmail.com

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