En el Dia del Padre

Hoy es un día de alegría y tristeza para muchos hogares porque la mayoría podrá celebrar con su papá y otros no podrán por alguna que otra razón: muchos fallecieron y otros deben estar guerreando en busca del pan nuestro de cada día, también hay una minoría que no vale la pena ni mencionar porque evadieron la responsabilidad compartida del ejercicio paterno.

En lo más profundo de mi corazón quiero agradecer y rendirle honores a un señor con quién no tengo parentesco consanguíneo y genético pero estuvo presente desde esos años de nuestra infancia asumiendo el rol de padre, con sus virtudes y defectos, Wuilian Viloria se convirtió en mi padre sin prejuicios asumió el lugar que otro evadió.

Recuerdo de niño que mis hermanos y yo nos esmerabamos por estudiar y ayudar en los quehaceres del hogar mientras esté buen hombre salía desde bien temprano a trabajar para satisfacer las necesidades existenciales de la familia.

No sólo nos brindó el apoyo material sino que también nos dio su afecto, protección y el respaldo moral.

Hago mención del caso porque como dije al principio hay motivos de alegría en la mayoría de los hogares por la presencia paterna a pesar de los retos y desafíos que está condición exige ya que no existe escuela o manual para aprender lo que es la paternidad responsable, pero así como hay hogares alegres también están los hogares tristes porque falleció el hombre de la casa o por la cobardía de los evadieron este derecho y deber, asumido por algunas madres y otros señores.

En mi caso particular crecí con una meta trazada que no pude cumplir, quería tener mis hijos con una sola mujer para verlos crecer y luchar por ellos hasta el último aliento.

Pero la situación escapó de mis manos sin ánimos de justificarme, cuando no estaba preso me estaban buscando por razones políticas, tuve que consultar a mi familia si estaban de acuerdo o no con que autorizará para que se llevarán a mis hijos con la familia materna en Trinidad y Tobago, todos me aconsejaron que si por el bienestar de mis hijos, por esa razón, contra mi voluntad tuve que ir a la notaría y a la oficina de identificación y extranjería a firmar la autorización para que pudieran expedir los pasaportes y el permiso para que pudieran viajar, solo me quedó llorar en silencio y vivir con el delirio de nuestro reencuentro. Manza, Eduardo, Edwin y Lennox ya están grandes y me convirtieron en abuelo.

Luego tuve dos hijos con una buena mujer que también era buena madre, ella tenía tres hijos de dos hombres que no asumieron su deber, Moisés y Eulices ya están grandes, uno en Colombia y el otro viviendo la fantasía adolescente.

A todos ellos hoy quiero pedirles perdón porque aunque lo intenté no estuve a la altura de la responsabilidad por lo que dije antes, para ser padres no hay un curso, escuela y tampoco existen manuales que nos preparen para semejante responsabilidad ante la vida, la Ley y los hijos porque al final, los hijos son la única huella que algún día dejaremos en el planeta.

Solo me queda pedirles que no sean como yo, siempre que puedo les digo que tienen que ser mejores, que los hijos son la segunda oportunidad que nos da la vida para corregir nuestros errores.

Ya tengo el reloj de arena al revés con pocos granos, pero si la vida me diera la oportunidad de tenerlos a todos conmigo no lo pensaría dos veces, si la vida me diera la oportunidad de corregir mis errores, serían menos.

Feliz día del padre para mi único y verdadero padre Don William Viloria y feliz día del padre a mis hijos, familiares y amigos.

Pásenla bien.



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Edwin Martinez Espinoza

Secretario General PPT Cabimas, Zulia.

 edwinmartinezespinoza@gmail.com      @juanparao

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