Mi palabra

Atrapados por las redes

"Vivimos respirando mentiras,

cogidos todos en una red de farsa o disimulo,

y la verdad, siempre la verdad,

sólo la verdad, acaba por parecer locura"

Joaquín Álvarez Quintero

 

Un señor, cuya edad debe andar por los 60 años hacía una breve explicación, de lo que ve todos los días en la calle y en el núcleo familiar. Por momentos se mostraba sumamente crítico y consciente de lo situación, presentada por los grandes medios de comunicación –especialmente internet– a pesar de no ser un estudioso en la materia: "Por donde paso me encuentro a personas, como hipnotizadas por las redes a través de los celulares, aparte que, en mi casa todos se beben el café con el teléfono en la mano. Unos ríen, otros parecen que los ojos se les van a caer y hasta ensayan los movimientos de los bailes, que de baile no tienen nada y los nietos también mueven las colitas, siguiendo a las madres, algo propio de niños, porque ahí hay para todos los gustos"

El comentario del amigo, despertó una discusión el cual pasó al campo político, donde parecía, como si la habían preparado, y estoy seguro, que alrededor despertó más interés, que la "cumbre" de Joe Biden, que, así, como comenzó terminó, ya que, en el común del pueblo nada por ver, a pesar de los intentos para convertirla en una noticia apabullante. Lo cierto, es, que, una humilde mujer, por cierto, la que menos hablaba, prácticamente clausuró la improvisada reunión, no sin antes expresar su punto de vista: "Yo, no puedo vivir sin el celular a mi edad, ya que, me sirve para comunicarme con dos hijos, el cual se encuentran fuera del país y apenas tengo internet, hago mi llamadita, pero hasta ahí, porque me parece un aparato para adormecer a todo el mundo. Usted lo agarra, del Facebook se pasa para el Instagram, de aquí para el correo, llega al WhatsApp, y adentro de esta aplicación tiene para seguir en la onda de los chismes, como para pasar todo el día"

Aparte de los chismes, que, muchas veces entretienen. La cantidad de casos relacionados con el celular, las redes e internet están a la vista de todo el mundo. Puedo contar el caso de un señor, a quien acompañe varias cuadradas, cuando las colas de la gasolina se hacían interminables. Se encontraba delante de mi vehículo, y apenas se bajo pude constatar el padeciendo de un impedimento físico –le había dado una ACV– pero estaba desafiando lo complejo de la vida, sobre todo, cuando los años empiezan arropar, como si fueran una coraza de hierro, que, muchas veces impide caminar, y más en la situación del amigo. Sin embargo, seguía hacia adelante y en la primera oportunidad soltó su opinión sobre las redes, porque había escuchado a una mujer en un dialogo, con tantas falsedades y gafedades sobre la producción de gasolina, que, producía risas. Solamente se le oyó decir: ¡Ni a mí, se me ocurre eso, a pesar que tengo de donde agarrarme! El señor, un rico ganadero, con una enorme mansión cerca del lugar, donde estábamos, pero consciente del dañó de las redes sociales a través de los celulares.

Para nadie es un secreto el funcionamiento de las redes, pero son muy pocos los que conocen el propósito y el fin especifico en estos momentos, al ser utilizados en medios propagadores de mentiras, para crear pánico, confusión y desesperación en muchos usuarios, que sin querer son presas fáciles, ya que, todo está en ese aparente inofensivo aparatico, pero depende del uso que se le dé, y para eso no estamos preparados y menos, cuando el sensacionalismo hace mella en la consciencia del ser humano, hasta convertirlo en un participante en los casos más insólitos, porque precisamente no lo dejan pensar. Todo lleva su dosis de veneno, al salir del enorme aparato mediático del imperialismo, buscando ocultar toda la descomposición en suelo estadounidense, empezando por los rutinarios tiroteos, una guerra no declarada, el cual no parece detenerse y menos solución a corto plazo.

La fábrica de crear mentiras, en el cual se ha convertido el aparato mediático del imperialismo, todo lo aprovecha. La última es el fenómeno del APHELION en el globo en el cual convivimos, y es precisamente el alejamiento de la tierra con el sol, y es tan inverosímil, que de tanto alejarlo para hacer más impactante la noticia, por poco sacan a uno de los dos del globo, y no conforme con el sensacionalismo tocaron la salud del pueblo lo más preocupante para cualquier ser humano, porque según provoca gripe, tos y dificultad para respirar, como si, no estuvieran conformes con la angustia y el sufrimiento de la humanidad por la terrible pandemia desatada por el Covid-19, al cual nunca la enfrentaron con la debida seriedad y de ahí la cifra aterradora de más de un millón de muertos en suelo de los Estados Unidos y los contagios siguen haciendo más dramática la situación de ese país.



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Narciso Torrealba


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