Una obra de teatro multidimensional

La Vida

Sábado, 05 de marzo de 2022. En esta obra de teatro que llamamos La Vida, los actores representan sus respectivos papeles en diferentes escenarios simultáneamente, es pues, una obra que podríamos llamar multidimensional.

Es sin lugar a dudas, como ya se dijo, multidimensional y a pesar de estar en el mismo teatro, las acciones se desarrollan en diferentes niveles, al mismo tiempo, simultáneamente y bajo lo que podríamos llamar buscando diferentes objetivos.

Es como si presenciáramos varias obras al mismo tiempo.

A pesar que todos están en el mismo momento y lugar los afectan realidades distintas.

Esto parece complicado y lo es y es a la misma vez sencillo.

Veamos.

Usted se incorpora a la obra, aún antes de nacer, cuando está en la barriga de su mamá y ya ocupa un lugar en el espacio de la misma, tanto de la obra, como de su madre.

Viene el nacimiento y continúa la acción.

No sabe hablar, no sabe escribir, no memoriza, no sabe ni siquiera caminar y ya tiene un papel en la obra.

No importa en que área del planeta usted se encuentre, en que grupo familiar le tocó aparecer, en que país, en que circunstancia y a que nivel social le tocó pertenecer, ni cual es su religión o su cultura, no importa, usted ya tiene su papel en esa obra que llamamos vida.

Y comparte, aunque no los conozca, a la mayoría, son muchos y es prácticamente imposible conocerlos a todos, comparte esta experiencia vital con millones de seres alrededor del globo terráqueo, inmersos en el planeta azul en que nos tocó nacer.

Y cada quien en lo suyo, actuando.

Compitiendo por seguir vivos.

Todos a la vez en un espacio que se ve inmenso, pero que no crece como el número de habitantes que lo ocupa.

Realidades cruzadas, opuestas, contradictorias y complementarias, que tejen la red social que nos soporta y que nos permite movilizarnos en nuestros distintos roles en esta obra maravillosa, muchas veces mal interpretada y mal entendida por sus actores.

Un océano de contradicciones que a la vez que nos zarandea con el vaivén de sus aguas tormentosas y nos proporciona, a pesar del mal trato que le hemos dado, los elementos que nos permiten sobrevivir, permanecer en él.

La multidimensionalidad de la obra hace que su comprensión no sea fácil.

Y a pesar de que el ser humano lleva cientos de años intentando desentrañarla, interpretarla y comprenderla, seguimos a la mitad de no sabemos donde, pero seguimos, buscando y observando lo ilógico de todo el acontecer humano que parece empecinado en fabricar su propia destrucción.

Y surge la pregunta de si los actores se dirigen a si mismos o hay un problema de dirección, de coordinación de movimientos escénicos y de desarrollo de la trama que parece no tener un fin específico, más allá del ejercicio del poder.

Actores confundidos en una obra compleja.

Por ahí va la cosa.


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Luis Enrique Sánchez P.


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