En América Latina renace la esperanza

5 de Febrero -

4 de febrero de 2022

(Intervención en el Foro Internacional: Revolución y Cambio de Época en el siglo XXI).


EL DOMINIO DEL IMPERIALISMO EN EL MUNDO


El imperialismo norteamericano se convirtió en la primera potencia global después de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y, mucho más poderoso se tornó, después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Había surgido un nuevo y agresivo imperio.

II- INTERVENCIONES E INVASIONES DE ESTADOS UNIDOS EN AMÉRICA LATINA

Los intentos de forjar países soberanos y de signo progresista en el Siglo XX fueron frustrados por la vocación imperialista de Estados Unidos.

En el año 1954, fue derrocado el Gobierno nacionalista y popular del Presidente de Guatemala Jacobo Árbenz.

En el año 1965 el gobierno de Estados Unidos invadió República Dominicana. Se frustró, así, el experimento progresista encabezado por Juan Bosch.

De igual manera fue derrocado en Brasil Joao Goulart, en 1964.

Y el General Boliviano, Juan José Torres también fue derrocado en 1971.

El presidente socialista Salvador Allende fue derrocado en septiembre de 1973. Él y los revolucionarios chilenos intentaban, por primera vez en la historia, construir el socialismo, con base en procedimientos pacíficos y democráticos.

El General Juan Velazco Alvarado, Presidente del Perú, también fue derrocado en 1975.

Variados y poderosos enemigos de la progresista gestión del General Omar Torrijos, en Panamá, pretendieron contenerlo. Él falleció en un extraño accidente aéreo nunca investigado, en 1981.

En todos estos golpes de estado en nuestro continente el imperio y sus acólitos domésticos jugaron un papel protagónico.

La Revolución Cubana, victoriosa en el año 1959, fue la primera revolución de carácter socialista en América Latina. Desde sus inicios, sufrió los embates de la agresión imperialista.



III-VICTORIA ELECTORAL DE CHÁVEZ: LA AGRESIÓN IMPERIALISTA



Desde su inauguración, en febrero de 1999, el gobierno del Comandante Supremo de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, inspirado en el pensamiento del Libertador Simón Bolívar, promovió una política social que sacó de la pobreza y de la extrema pobreza a millones de venezolanos. Igualmente, impulsó una política exterior que fomentaba la integración latinoamericana y caribeña.

El líder Bolivariano buscaba, sin titubeos, y con base en una política soberana, amplificar las relaciones internacionales en nuestro país y contribuir a la forja de un mundo multipolar y multicéntrico.

Desde el comienzo de su mandato, el Presidente Hugo Chávez, emprendió una política soberana e independiente frente al predominio imperialista sobre América Latina.

Cuando asistió, en abril de 2001, a la III Cumbre de los Jefes de Estado y de Gobierno en Quebec, fue el único presidente que hizo dos objeciones a la Declaración allí aprobada, las cuales -por instrucción suya- tuve el honor de elaborarle. Una, argumentando que la democracia debía incluir no sólo el carácter representativo, sino también el carácter participativo. En la segunda se opuso a la entrada en vigencia, en el año 2005, del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).



IV- CAMBIOS EN EL PANORAMA POLÍTICO DE AMÉRICA LATINA



Sin embargo, cuando se realiza la IV Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno en Mar del Plata (4 al 5 de noviembre de 2005), la correlación de fuerzas en nuestro continente había cambiado.

Ya se habían instalado Gobiernos progresistas en varios países. Las voces de los PresidentesHugo Chávez y Fidel Castro, por lo tanto,no estaban solas. Y en contra del ALCA insurgieron también, los presidentes del MERCOSUR: de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; de Argentina, Néstor Kirchner; de Uruguay, Tabaré Vásquez; de Paraguay, Nicanor Duarte. Asimismo, los líderes de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves, y de Dominica, Roosevelt Skerrit.

Quien les habla era, a la sazón, Coordinador Nacional de Venezuela en las negociaciones que se realizaronen torno a la Declaración de Mar del Plata.



V- EL ALBA COMO RESPUESTA A LA DOMINACIÓN IMPERIALISTA



El 14 de diciembre de 2004 nació la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de nuestra América (ALBA). Esta era una respuesta al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) que pretendía imponer el gobierno de Estados Unidos a Latinoamérica.

A finales de 2009, y bajo la inspiración de Hugo Chávez y Fidel Castro, nueve países ya formaban parte de esta alianza: Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Dominica, Honduras, Antigua y Barbuda, Ecuador y San Vicente y las Granadinas.



VI- LA CONTRAOFENSIVA IMPERIAL

El imperialismo no podía tolerar impasiblemente que la opción independentista y soberana, que estaba en plena efervescencia, pudiera expandirse y consolidarse. Por eso lanzó una contraofensiva buscando detener la ola progresista que estaba en desarrollo en América Latina.

Entonces vino el Golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya en Honduras, en 2009.

En septiembre de 2010 se activó,en Ecuador, una revuelta policial que buscó infructuosamente la destitución del Presidente Rafael Correa y la balcanización del país.

Después vino el golpe parlamentario contra Fernando Lugo en Paraguay, en 2012.

Y en agosto del año 2016 se produjo un nuevo Golpe parlamentario en Brasil que destituyó a la presidenta Dilma Rousseff.

Y al aproximarse las elecciones presidenciales de 2018, en las que Luiz Inácio Lula da Silva resultaría electo presidente, la oligarquía y el imperio se complotaron para llevarlo a la prisión. Fue así como el fascista Bolsonaro arribó al poder.

En abril de 2018 le tocó el turno a la Revolución Sandinista. Grupos fascistas, apoyados por el Gobierno de Estados Unidos, intentaron derrocar el Gobierno de Daniel Ortega.

En el 2019 se produjoel Golpe de Estado contra el primer Presidente indígena de Bolivia, Evo Morales. Este Golpe fue promovido y apoyado por el infame Secretario General de la OEA, Luis Almagro.

El pueblo boliviano, sin embargo, reaccionó con determinación y llevó a la presidencia, un año más tarde, a Luis Arce, quien representa las mismas banderas de Evo Morales.



VII -UNASUR Y CELAC



El impulso integracionista, con sabor a soberanía y de aliento progresista, que impregnaba a la región suramericana, condujo a la creación de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). El Presidente Hugo Chávez y el entonces Canciller Nicolás Maduro jugaron un papel determinante en ambos procesos.

Sin embargo, los peones del imperialismo en Sudamérica, iniciaron una ofensiva para destruir o debilitar estos espacios de integración.

La CELAC fue desactivada por los lacayos del imperio, pero a la luz de la victoria presidencial de Andrés Manuel López Obrador en México en el 2018, fue relanzada.



VIII-UNA NUEVA OLA DE PROGRESISMO RECORRE AMÉRICA LATINA



El autodenominado Grupo de Lima, creado por gobiernos satélites de Estados Unidos, en agosto de 2017, con el propósito de derrocar el Gobierno Bolivariano de Nicolás Maduro, se ha extinguido.

Venezuela marcha victoriosa hacia su segunda independencia, esta vez, del imperialismo norteamericano, bajo el liderazgo del valiente y digno presidente Nicolás Maduro, quien enarbola, con dignidad y valentía, las mismas banderas de nuestros libertadores Simón Bolívar y Hugo Chávez.

La estrategia imperial, destinada a desconocer al Presidente bolivariano, ha fracasado estrepitosamente.

En América Latina asistimos a un nuevo ciclo de gobiernos progresistas. Las victorias de Andrés Manuel López Obrador en México, de Alberto Fernández en Argentina, de Luis Arce en Bolivia, de Pedro Castillo en el Perú, de Gabriel Boric en Chile, y de Xiomara Castro en Honduras son alentadoras. Y estamos en vísperas de nuevas victorias electorales democráticas y progresistas en Brasil, con Luiz Inácio Lula da Silva y Colombia, con Gustavo Petro.

El imperio yanqui, sus acólitos y plumíferos redefinen su estrategia tratando de frenar o domeñar los cambios progresistas en América Latina. Concentran sus ataques contra Venezuela, Cuba y Nicaragua. Intentan aislar a estos países y divorciarlos de otros que adelantan -a su manera- procesos de naturaleza progresista y popular. Desafortunado es que algunos, que forman parte de las corrientes de cambio que recorren nuestra región, hagan el juego a esos propósitos, buscando congraciarse con las élites locales y los gerentes del imperialismo.

Estamos conscientes de que los países progresistas asumen los cambios con distintas intensidades. Y es que, como sabemos, no hay un modelo único de revolución o de cambio societal. Cada país adelantará los cambios, en este siglo XXI, a la luz de sus realidades nacionales y de la manera como se articulan con el concierto de las naciones.

Todo lo cual plantea la necesidad de fortalecer la acción solidaria y revolucionaria del ALBA-TCP, y, al mismo tiempo, fortalecer la articulación -a pesar de las diferencias- entre los países de América Latina y el Caribe. El papel de la CELAC es, justamente, fomentar la cooperación solidaria, respetando la soberanía y la autodeterminación de los países que la integran.



IX- PALABRAS FINALES



En esta coyuntura histórica por la que atraviesa América Latina, la contradicción principal es entre los que defienden el neoliberalismo, salvaje, opresivo y antidemocrático, que somete a los pueblos a la opresión y a la exclusión, y quienes nos oponemos a él para construir democracias participativas con justicia e inclusión social.

La Revolución Bolivariana, hoy liderada por el digno y valiente Presidente Nicolás Maduro, ha derrotado la estrategia imperial. El gobierno narcotraficante y genocida de Iván Duque en Colombia ha sido su principal peón en esa criminal estrategia.

A pesar de las medidas coercitivas unilaterales, impuestas por el imperio norteamericano al pueblo venezolano, la economía venezolana ha recuperado su dinamismo. La democracia participativa y protagónica, que existe en nuestro país, se ha consolidado y fortalecido con el estruendoso triunfo electoral obtenido por las fuerzas revolucionarias que conforman el Polo Patriótico, en las elecciones de gobernadores y alcaldes, realizadas en noviembre del año pasado.



Venezuela es un buen ejemplo acerca de cómo derrotar las pretensiones de dominación imperialista. Esta experiencia está disponible para todos aquellos que, en otras latitudes del globo, buscan construir países soberanos con verdaderas democracias y con justicia social.

En América Latina renace la esperanza. Los pueblos elevan su voz y avanzan -con más vigor que nunca-, en su epopeya de liberación nacional y social.

Entre tanto, la antorcha revolucionaria, libertaria y justiciera de Simón Bolívar y de Hugo Chávez irradia su luz en todos los confines de la tierra. Y, como se reza en el Cantar de los Cantares:

"Sus brasas, brasas de fuego,

fuerte llama.

Las muchas aguas no

podrán apagar el amor".

El autor es: Embajador de Venezuela ante la UNESCO



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Jorge Valero


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