"Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen"
(Etnia Dorze. Africa Este)
A propósito del jolgorio provocado entre los venezolanos dada la declaración de la UNESCO y que se lee en la lista representativa de la página del organismo, en su título: "Ciclo festivo alrededor de la veneración y culto de San Juan Bautista" y en su texto descriptivo (fragmentos):
"… a las prácticas y conocimientos culturales vinculados al ciclo de celebraciones en honor de san Juan Bautista en Venezuela […] Aunque esas celebraciones tuvieron en sus principios una marcada influencia del catolicismo, también se caracterizaron por la presencia de numerosas expresiones culturales de índole verbal, musical y física, vinculadas al África Subsahariana. Los adeptos a este ciclo festivo, los sanjuaneros, lo consideran un símbolo de resistencia cultural y de libertad y un medio para evocar la memoria de sus antepasados esclavos. […] Las prácticas y conocimientos relacionados con este elemento del patrimonio cultural inmaterial se transmiten en el seno de las familias, por intermedio de los grupos comunitarios y en las escuelas."
En el titulo queda claro que el sujeto es el ciclo festivo, es decir las fiestas, su antesala y contenido. Es obvio que en su contenido esta todo lo que implica la tradición, incluyendo sus actores sociales. También se habla de veneración y culto al San Juan Bautista, que es en quien recae la acción del verbo venerar, o sea, el San Juan Bautista.
En cuanto al texto descriptivo, se recalcan los siguientes elementos:
Primero, que tuvo en sus inicios "una marcada influencia del catolicismo; segundo, que se caracterizó -en términos comparativos con la tradición católica del entonces- por "la presencia de numerosas expresiones culturales de índole verbal, musical y física, vinculadas al África subsahariana" y continúa –donde entra parte de los actores sociales- "Los adeptos a este ciclo festivo, los sanjuaneros, lo consideran un símbolo de resistencia cultural y de libertad y un medio para evocar la memoria de sus antepasados esclavos"; continuando entonces con la incorporación de otros actores sociales al describir: " Las prácticas y conocimientos relacionados con este elemento del patrimonio cultural inmaterial se transmiten en el seno de las familias, por intermedio de los grupos comunitarios y en las escuelas."
Por ver, es aquí donde puede leerse la intervención de los actores sociales que hacen parte de la descripción que se presenta en el texto que podemos encontrar en el expediente presentado ante la Unesco.
Por lo cual paso por compartir las siguientes reflexiones:
1. Me queda claro, que en primeros momentos sobre lo acordado en Durban (2001) y ratificado en la Declaración del Decenio de los afrodescendientes (2015-2024) hecha por la ONU - que a propósito insta al reconocimiento, justicia y reparación y exhorta a los estados a trabajar en estas líneas- que por un lado: a) En Durban el nombre de negros, epíteto colonial que se basaba en el color y el fenotípo del Africano y sus descendientes, amén de otro contenidos que adjetivaban a dicho "no sujeto" dado que en su contenido ideológico tal calificación incluía características psicológicas como por ejemplo la discapacidad intelectual, al igual que incluía como "bonus" de características biológicas, psicológicas y físicas de los africanos y sus descendientes, de donde solo podía obtenerse de él o ella, como "bien social" lo mismo que de las mulas, recordando como muestra, el origen del calificativo "mulato o mulata", adjetivo por cierto que en el ejercicio de mi afrofeminismo he hecho cultura de resistencia a quienes han conceptuado tal adjetividad como sustantivo que denota cariño; aún cuando nunca he oído que alguien quiera decir "te amo" y en su lugar diga "te odio" y tengan igual significado. Retomando entonces a Durban (2001) y los acuerdos que a nivel global se suscribieron, cada "negro" y "negra" de este planeta, que entendió la entidad política que se le reconocía en aquellos espacios de debate; eligió o se reconoció como Afrodescendiente.
Es de hacer memoria que en Venezuela, no sólo se dio un proceso de esclavitud en la colonia, sino que las afroreparaciones aún están en reclamación, como la Guayana Esequiba. Para los últimos 20 años, organizaciones y movimientos sociales vienen sosteniendo a nivel planetario una lucha por la defensa, reconocimiento y reivindicación de sus derechos; aquí en Venezuela si damos cuenta de las luchas, entre otras, es vigente aún, la sostenida por la solicitud de inclusión en la Constitución Nacional, ya que en la de 1999 se presume que estamos reconocidos en el preámbulo constitucional porque dice que somos un país multiétnico y pluricultural, además del reclamo por el reconocimiento en la historia. Sin embargo, refirámonos al texto que reza en el expediente presentado ante la Unesco, donde se califica a "Los creadores y creadoras de la tradición", como "adeptos" y, a la tradición se la califica como "medio para la evocación de la memoria de sus antepasados esclavos", obviamente saltándose la condición histórica de que los africanos eran hombres y mujeres libres en fueron sustraídos de sus territorios de origen y esclavizados en este territorio; hechos que Durban, calificó como crímenes de lesa humanidad.
Si bien en un principio de las luchas sostenidas por la diáspora Africana en relación a su reconocimiento en los territorios donde se encuentran, en un inicio se plantearon los rasgos culturales, que eran evidentes en todos los territorios donde las tradiciones siempre tuvieron un espacio para la re-creación y el disfrute, como mínimo; a estas alturas los niveles de lucha incluyen lo político y lo socioeconómico. Lo político en función de que ya no se trata de "el negro colonizado" sino del sujeto histórico y político "Afrodescendiente", que reclama sus derechos políticos, sociales, económicos, culturales y espirituales como ejercicio de su dignidad. Y es en este punto, donde traigo para el análisis y reflexión como afrovenezolana, lo ocurrido en estos días por el reconocimiento de la Fiesta de San Juan, como patrimonio inmaterial de la humanidad:
¿Dónde está la afroreparación en torno a la indignidad a la que fueron sometidos las y los africanos y nosotros sus descendientes? ¿En el reconocimiento de nuestras tradiciones centenarias? ¿Por ahí de lento vamos en el reclamo de las afroreparaciones y el ejercicio de nuestros derechos? ¿Con cuales códigos nos continúan midiendo? Es decir, ¿seguimos siendo el objeto del discurso colonial que con actos culturales recibimos una palmadita en el hombro de quienes suscribiendo ideas de supremacía de unos sobre otros, a través de un tribunal de justicia se necesita de una sentencia para validar una tradición y que en función de tal declaración, la humanidad la considere "una joya"?
Y en cuanto a los actores sociales que se describen en el expediente: ¿Cuál San Juan Bautista? ¿El que bañamos en el río? Porque no creo que sea el mismo que se encuentra en los santuarios eclesiásticos, ni en las estatuas de las plazas o en los caminos vía Carabobo- Edo Lara? Por otro lado, si la acción de reconocimiento recae sobre la tradición, como lo fue la tradición explotadora colonial sobre los Africanos y sus descendientes, además del segmento originario indígena; ¿cómo es que los creadores de la tradición: parranderos y afromujeres que custodian y honran la tradición; -que sería obviamente el estamento político y socioeconómico sobre lo cual tendríamos que reflexionar- son vistos como "adeptos" al santo y no como el creadores de la tradición? Entonces, nos preguntaríamos ¿Por qué?
Cabría nombrar como consecuencia histórica por ejemplo, el nacimiento de parroquias que por desplazamiento y desmejora en las condiciones de vida, formaron barrios emblemáticos en las marginalidades de muchas ciudades del centro del país, de donde salieron talentos deportivos, grupos musicales de renombre, cantantes y en mucho, grupos -que por carestías en su territorio de origen- tal como nuestros ancestros africanos, reprodujeron a sus modos las tradiciones y separados de sus territorios de origen, las trajeron a las ciudades en los barrios que fundaron o hicieron vida.
Entonces, esta cultura de resistencia fue hecha desde lo humano por los sujetos, no por la tradición ni la devoción, sino por la fuerza espiritual que llena de desventajas por una marcada desigualdad desde el pasado, como sujetos políticos, de nuevo fueron forzados a separarse de su territorio.
Hay quienes por comodidad o un mal entendido progresismo- por cierto conveniente para el pensamiento colonial- dice "es mejor olvidar tales oprobios". El asunto es, ahora tan en voga el proceso de decolonización cabe preguntarnos ¿cuándo puedo hablar de descolonización y de un proceso para descolonizar? Porque en los conceptos historico y culturales mi cosmogonía como afro me es clara, a mi y a los míos en mi territorio; pero para el estado, sus entes y representantes la pregunta es: ¿si no les queda claro qué es colonización y en que márgenes de la vida en lo económico, social, cultural, educativo y político; trabaja y opera…¿de cuál descolonización me van a hacer sujeto? O si, con los mismos elementos con los que buscan descolonizarse, recolonizan.
Si es en consecuencia, el pensamiento colonial quien marca la ruta de mi validación como afrovenezolana, afrovenezolano o Afrodescendiente, he pasado a otro modelo de esclavizado: el eurocentrismo me mantiene cautivo y se sigue expresando, en poca o ninguna incidencia en mis condiciones de vida, desde los escenarios que mejoran mi calidad de la misma.
Lo espiritual siempre ha sido parte de mi cultura, su reconocimiento no es más que la visibilización por los otros segmentos, de lo que siempre ha sido para mí, mi realidad.
Mi reflexión final entonces es: si las afroreparaciones no derivan en la inclusión de los sujetos y en políticas públicas que se expresen directamente sobre los sujetos históricos que nos hemos reconocido como afrovenezolanas y afrovenezolanos, o quienes sin haberse sentido como tal, nos asiste el derecho a mejores condiciones de vida en lo social, político, cultural, educativo, entre otras dimensiones de desarrollo. No sólo por la carga histórica que nos criminalizó y excluyó, sino por los aportes hechos a la identidad de este territorio venezolano no solo desde lo cultural, sino desde lo político y lo socioeconómico.
Desde la visión expuesta:
Entonces, los actores sociales creadores de estas tradiciones; ¿Pa cuando?
(Queda claro, que en esta pregunta incluyo a las comunidades afrovenezolanas y la calidad de vida que se expresa dentro de las mismas en este momento, a ver si en este jolgorio de celebración alguna reivindicación puede pensarse en hacerse posible, en el seno de las mismas; que sería otro artículo a escribir)