Historia viva

Dialogantes

El diálogo es el mejor amigo de la paz y el peor enemigo de la violencia. Debemos reconocer al otro, aunque no tenga razón, tenemos la obligación de escucharlo para poder entenderlo, y aunque pareciera inverosímil para este razonamiento, el ser humano se hizo a través del diálogo pero ¿Podemos dialogar con las paredes? ¿Pueden hablar los muertos? ¿Puede dialogar Jesús Cristo con Satanás?

Lo primero que hace un ser humano en su existencia es dialogar, el niño o la niña lo hace con la madre desde el vientre, es ella quien le da los primeros códigos del lenguaje que la criatura decodificará y a partir de allí construirá su personalidad como un edificio de ladrillos en su mente. La pérdida de un idioma, como el añú, desapareció cuando murió la última madre añú, así que sobre la base del diálogo es que existe el ser humano sobre la tierra

En la Biblia hay una metáfora sobre conocimiento y el desconocimiento cuando Dios instruye a San Rafael para que interceda, ante la impotencia de Sara por no comprender porque no podía tener un marido para tener hijos. Esta prosa poética está contenida en el libro de Tobías y la historia sentimental de Toffi, hijo de Tobias, intercedido por San Rafael muestra la manera como el Diablo, siempre oculto, era el responsable de la infelicidad de Sara. San Rafael en diálogo con Toffi descubre las acciones ocultas del Diablo para que la mujer fuera infeliz y es San Rafael quien obliga al Diablo a salir de la habitación para que finalmente Toffi y Sara se encontraran y pudieron procrear familia.

Durante el tiempo de la Comisión por la Justicia y la Verdad (2011-2017) se recuperó información valiosa sobre desaparecidos asesinados durante el periodo del Puntofijismo, especialmente en tiempo del gobierno de Raúl Leoni, a quién Orlando Araujo calificó de temperamento espeso y municipal, el mismo que durante su período presidencial cuenta más de 3 mil víctimas de violaciones de los derechos humanos. Las técnicas criminalísticas permiten decir que un muerto puede "hablar", puede mostrar cómo fue su trágico fallecimiento, un diálogo entre su condición inerte y quienes buscan a los culpables del hecho, por el modo en que su cuerpo fue impactado, las trazas de los proyectiles señalan indicios si fue en combate, generalmente con trazas horizontales o si fue asesinado de manera sumaria con tiros generalmente de orden vertical o en la cabeza, el corazón o en la ingle. Terrible diálogo entre la víctima y quienes buscan hacer justicia.

El dicho popular dice que las paredes hablan, los objetos también, y no solo es el documento el único medio a través del cual un historiador o un investigador puede obtener información para dialogar con el pasado, hasta los arquitectos contemporáneos con conciencia sobre la significación y valor de la arquitectura colonial, han puesto a dialogar las viejas formas de edificar con las más variables líneas de la arquitectura moderna.

En el centro de Caracas recientemente hemos sido testigos de la recuperación de construcciones del siglo XIX, que reaparecen ante nuestros ojos maravillosamente, donde dialogan las columnas contorneadas de ladrillos con ventanales abiertos que nos permiten hacer una lectura de cómo fueron construidos esos edificios con más de doscientos años de existencia y que permite un diálogo entre el pasado y el presente. Las instalaciones de los alrededores de la Plaza El Venezolano, esa cuadra frente al Museo Bolivariano, Casa Natal, Sociedad Bolivariana y Casa de la Historia Insurgente es la mejor muestra de esos diálogos entre el presente y el pasado arquitectónico.

Algo de eso señala un artículo publicado en la Universidad Lisandro Alvarado de Barquisimeto, estado Lara que lo muestra con una síntesis interesante:

"…para la recuperación de centros históricos es necesario tomar factores de problemáticas actuales e incluirle la dificultad de intervenir una edificación preexistente con un alto valor cultural. Proponer arquitectura contemporánea en edificaciones antiguas puede ser una muestra de versatilidad, creatividad e innovación, esto, junto con lo tradicional, puede dar resultados de evocar la historia del pasado y lo bueno de la época actual, creando entonces nueva historia."

Igual ocurre entre personajes y hechos históricos con polémicas aparentemente infranqueables y que algunos historiadores o historiadoras han puesto sobre el escritorio, la posibilidad de un diálogo histórico que nos permite decir con propiedad que es posible superar viejas heridas cuyas cicatrices mal curadas, siguen destilando sangre de antiguos rencores. Las inquinas "documentales" a veces se esconden como lo hizo el Diablo con Sara, y muestran medias citas descontextualizadas que hará falta visibilizarlas, con lentes potentes capaces de permitir un análisis riguroso para no caer en la garras de los que por razones ideológicas intentan asirse al conflicto. Otras veces los odios y hasta los egos por ser primeros o únicos, nos hace desconocer al otro y hasta ofender aunque se haga con "todo respeto" al que disienta o tenga otra opinión.

La experiencia entre revisar los papeles, bibliografía y otros documentos sobre el juicio del general en jefe Manuel Piar y jefe supremo Simón Bolívar es la mejor manera de poner a dialogar el pasado y el presente. Pero no por lo que dice este u otro papel, más bien la capacidad nuestra, en el presente, para hacer análisis documental y para de manera razonada y probada llegar a conclusiones sobre un asunto delicado que merece un tratamiento científico. Bolívar y Piar tuvieron más concomitancias que contradicciones, en lo trascendente.

Así ese diálogo histórico permite mostrar que es posible conciliar y acordar visiones encontradas donde hay coincidencias y disidencias, pero que deben probar la razón de un hecho en el que se suscitan valoraciones políticas como ofrecer el perdón, que son infinitamente humanas y necesarias para un entendimiento, sin entregar ni anteponer condicionantes imposibles de superar.

En momentos de reunificación de fuerzas, Bolívar y Piar siguen juntos en el tiempo, ambos siguen "vivos" en las ideas y en los propósitos trascendentes de ayer y de hoy, ese es un diálogo histórico posible. Los que estamos hoy haciendo para reencontrar esos dos personajes no es un mero ejercicio especulativo intelectual, es más bien una conversación entre nuestra generación y la del Siglo XIX para unir a la patria herida de bloqueos y de males intestinales.

Aunque la generación de poder de los años 60, 70 y 80 nunca pidieron perdón por los crímenes cometidos y la mayoría de sus dirigentes políticos avaladores de atrocidades contra lo humano han desaparecido, hoy la generación de poder herederos de los vencidos de ayer es capaz de tender la mano a los vencidos violentos de hoy y llamar al diálogo constructivo.

Los diálogos de México entre la oposición extremista y los bolivarianos muestran con suficiente evidencia la voluntad de entenderse y generar escenarios necesarios para la paz en la región, no solo en Venezuela y como a pesar de los pocos avances realizados por los dialogantes se les tirotea con discursos cargados de maldad y perfidia como los del embajador James Story, al borde de la esquizofrenia, es el estilo de una doctrina de dominación en fase terminal.



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Aldemaro Barrios


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