Venezuela, Noruega, México y el diálogo con las derechas

En la fecha en la cual nos encontramos, septiembre 2021, la Revolución Bolivariana está inmersa en dos muy importantes escenarios político-ideológicos que van a marcar el proceso revolucionario en su futuro pero sin evadir, en ninguna circunstancia, su proceso evolutivo-revolucionario en permanente perfectibilidad hacia su objetivo fundamental de horizontalidad equilibrada.

Los mencionados escenarios los definimos como, en primer lugar, el proceso de diálogo que se está desarrollando, fundamentalmente, sin descartar los diálogos nacionales, en la ciudad-capital de México-ciudad. El segundo escenario para nada de menor importancia son las próximas elecciones a realizarse en el próximo mes de noviembre del presente año en curso, 2021, elecciones para nada de segunda categoría; es decir, son elecciones fundamentales por los objetivos y, en consecuencia, los resultados a niveles de lo que podríamos definir con "El Segundo Estado" por lo significativo de que esos resultados están íntimamente ligados con las propias bases de la sociedad, es decir, el pueblo, para las izquierdas, y la sociedad para las derechas; es decir, en última instancia, significa que será, en desarrollo exponencial, la denominada como "la lucha de clases" para gusto del partido comunista, PCV, en su más tradicional conceptualización en el marco del desarrollo de su historia desde lo que hemos denominado como el "proto-partido-PRV", partido político constituido en la ciudad de México donde figuraron León, Salvador de la Plaza, los hermanos Machado y la temporalidad curazoleña de Rómulo Betancourt.

Entremos al trapo, saquemos vocablos del tintero, comencemos a "mojarnos". En ese contexto cabe, necesariamente, la pregunta: ¿Cuál de los dos escenarios es más importante? Muy dura pregunta, difícil inquietud con la cual nos confrontamos; es decir, consideramos que el diálogo es fundamental por todas las variables que están involucradas en considerando que su resultado afectara a toda la población venezolana tanto al pueblo como a la sociedad. Pero su resultado no depende ni del pueblo ni de la sociedad sino de dos factores fundamentales como importantes por su involucración en el diálogo. El primero de ellos es la dependencia de las derechas en mesa adscritas a una política continental americana con extensiones en la Comunidad Europea junto a otras derechas globales; es decir, esas presencias en mesa no son independientes ni autónomas. Es decir, pareciera que lo fundamental es "la política de las derechas con un diseño global con objetivos precisos independiente de las causas y consecuencias a las que se deban alcanzar, es decir, objetivos precisos sistémicos". Ello nos lleva al segundo factor, es decir, al director fundamental de la orquesta, los Estados Unidos de Norteamérica, con un segundo acompañante fundamental por lo ideológico con lo significado profundo del neo-liberalismo en su actual etapa de "liberalismo siglo XIX". Es decir, la profunda confrontación de las tesis eclesiales del siglo XIX con el significado del Manifiesto Comunista.

Las elecciones de noviembre, 2021, no están en contradicción con el diálogo en curso en ciudad de México por dos razones: la primera es que independiente de los resultados del diálogo cual esperamos sea fructífero sin negar las contradicciones de lógica presentación en cualquier negociación, el resultado de las mismas afectarán de manera fundamental el nuevo cuadro político en el proceso de la Revolución Bolivariana que representará una perfectibilidad en su propio proceso evolutivo-revolucionario; es decir, es la apuesta al objetivo fundamental de las derechas de dividir a la Patria venezolana en espacio que se han experimentado en diferentes países en fechas de relativa cercana historia; pero pongamos un ejemplo más cercano. En Ecuador tenemos el escenario de Guayaquil; en Bolivia, Santa Cruz y, en averiguaciones, Macri-Argentina y Ecuador-Lenín Moreno; el actual proceso en la Amazonía; en Venezuela, desde Colombia, la región de los Andes; etc. Es decir, por segunda razón, el análisis objetivo político-ideológico significará el triunfo revolucionario: ¿escucharon?

¿Ha cometido la izquierda venezolana errores históricos precedentes? Mis estudios históricos sobre el primer Frente Unido Nacional que impulsó la Internacional (Komintern) en China bajo la patria potestad del "padrecito" concluyó en la traición de Chiang Kaishek (abril, 1927; por cierto, traición fuertemente criticada por Rómulo Betancourt) que en nuestra conclusión fue una traición esperada además de una traición obligante y necesaria para el general chino que tuviera sus consecuencias que le costaron una muy seria "crítica" a Mihail Borodin, quien ejerciera como Cónsul General en México, enviado por Lenin. El VI Congreso (1928) debería ser, de nuevo, estudiado.

Epílogo. ¿Por qué Noruega se involucra? Ahora lo podríamos llamar: "facilitador". Bien, país petrolero que marca los precios del crudo "diariamente". Es un país aliado de Gran Bretaña y los Estados Unidos de Norteamérica. Es un país fundamental para la seguridad militar-naval-submarinos de la seguridad trasatlántica. Es, curiosamente, un país alejado a las "Coronas nórdicas". En las recientes elecciones las centro-izquierdas han logrado la posibilidad de alcanzar la social-demócrata gobernabilidad de la Corona noruega. Reiteramos: ¿Por qué se involucra?

UNIDAD, LUCHA, BATALLA, VICTORIA.



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Miguel Ángel Del Pozo


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