Aristóbulo, uno de los insustituibles

Sería insensato no reconocer los méritos que acumulo en vida el profesor Arístobulo Isturiz, prisma de múltiples facetas como político educador, escritor, periodista entre otros. Desempeño diferentes cargos en la administración pública.

Fu leal y consecuente con sus principios revolucionarios. Nunca se amilanó ante los retos que se le presentaron y supo enfrentarlos con valentía y decisión.

Sufrió de sus adversarios todo tipo de mentiras y calumnias de detractores gratuitos.

Nunca se le ¨enfrió el guarapo¨, como dicen vulgarmente. Nunca tuvo miedo a los peligros que se le presentaron.

Lo conocí en Guayana, cuando era secretario general de la Federación Venezolana de Maestro.

Estaba confinado en Guayana y no podía venir a Maturín porque los Adecos amenazaban con detenerme.

A los educadores nos tocó una época dura, para conseguir aumento de sueldo y otras reivindicaciones, teníamos que hacer huelgas, que eran consideradas ilegales; nos suspendían el sueldo y a otros los votaban de sus cargos.

No respetaban el fuero sindical.

Con Aristobulo libramos muchas batallas y aprendimos mucho sobre sindicalismo. En aquella época estábamos muy divididos, cada partido tenía su sindicato con la finalidad de cobrar la posta sindical. Cantidad de dinero que le entregaban a los sindicatos por la firma de la convención colectiva. Ese dinero se quedaba en Caracas y le mandaban migajas al interior.

Cuando designaron a Rosen ministro de Educación los adecos, que era presidente de la CANTV, quito eso y manifestó, que él no sabía nada educación, era solo un empresario y no iba a permitir que los sindicalistas se ganaran en diez minutos, lo que un empresario en un año.

Aristobulo era un hábil negociador. Cuando se trancaba el juego echaba un chiste y controlaba la situación.

Nos aconsejaba que nunca había que presentarle todas las cartas sobre la mesa al Patrón, hay que tener la reservada.

Era el hermano menor, la mayoría teníamos más edad. La última vez que hablé con él le dije que estaba muy bien de salud y que la mayoría de los que discutíamos las convenciones colectivas habían pasado a otra dimensión.

Una vez nos llamó la atención acaloradamente, pues siempre tenía una sonrisa en los labios, cosa que nunca pude aprender de él. Siempre he sido un poco rabioso lo que me ha proporcionado inconvenientes.

El problema se presentó por la redacción de un documento que íbamos a presentar al ministro.

Lo titulamos convención colectiva y él nos señaló que no era una convención colectiva sino un contrato colectivo y nos explicó que el convenio es un acuerdo entre las partes y en cualquier momento se puede violar mientras que el contrato es de obligatorio cumplimiento y no se puede violar. (No lo puede violar ninguna de las partes). Fue el primer contrato colectivo que se firmó.

Todavía hay cierta confusión al respecto.

Murió el mismo día que en África le rendían honores al recuerdo de Nelson Mandela. ¨Soy el dueño de mi destino y el capitán de mi alma¨.

Le damos nuestro más sentido pésame a sus familiares y paz a su alma.

Cuídate cumple con las normas de bioseguridad, usa el tapaboca, lávate las manos con frecuencia, guarda el distanciamiento y sal del hogar cuando sea necesario.



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Raúl Ramirez

Abogado, profesor y escritor. Ex-guerrillero.

 rauljoseramirez@hotmail.com

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