Chávez, antes de que me silencien

Los silencios agobian, la felonía adquiere proporciones demenciales; hasta una ley supresora de nuestra hermosa constitución fue aprobada recientemente y en total mutismo.

Vivimos tiempos de incertidumbre, es verdad, donde la sentencia divina sobre los grandes personajes, esos que sí se inmolan por su causa y su idea justa, los arrincona la providencia en el subconsciente de los más humildes, quizás los millones que juraron lealtad y consecuencia eterna. ¿Será este el caso del Comandante y Líder Hugo Chávez Frías?

Somos un colectivo empeñado en quebrantar esos mutismos, en preservar nuestro juramento a costa de lo que sea. Por eso en el transcurrir de los últimos siete años nos hemos empeñado en abordar la oralidad del Comandante Chávez en los documentos escritos y orales genuinos que tenemos a nuestro alcance para estudiarla, debatirla, dilucidar nuestras dudas, comparar su genuinidad con el acontecer contemporáneo, divulgarla, en fin, preservar, en lo posible, el legado socialista anticapitalista de Chávez, fuerza invalorable para la praxis revolucionaria de estos tiempos tan obscuros.

Por ello les presentamos el segundo capítulo, MI REBELDÍA IN CRESCENDO, del libro que trabajamos, CHÁVEZ, ANTES QUE ME SILENCIEN, el cual decidimos publicar al ritmo de nuestro esfuerzo y posibilidades, adjuntando los capítulos precedentes.

En fin, que se desate el debate irreverente de la mano de Chávez. ¡Con él y por su causa e idea justa, rodilla en tierra!


 

LO DIVINO Y LO PROFANO

El anuncio fue demoledor, el firmamento resquebrajó su sórdido silencio. Un llanto desolador se escuchó entre la bruma cuando a las cuatro y veintiséis minutos del fatídico cinco de marzo un murmullo penetró en las conciencias: "YA YO NO SOY YO, YO SOY UN PUEBLO. NO LO OLVIDEN JAMÁS". Supieron entonces que había expirado la esperanza.

El asesinato se había consumado, otro piolet asestó el golpe certero. El líder partía hacia otras latitudes para encontrarse con sus iguales. ¿Las masas comprenderían su sentencia?

Los dos hombres continuaron su camino, allá, donde el mastranto se seca, donde florecen las garzas. La conversación los absorbía de tal manera que apenas percibieron que estaba anocheciendo; lo divino y lo profano atraía sus mentes como tantas otras veces en sus largas faenas.

  • Los revolucionarios siempre desarrollamos genuinos olfatos; observamos, analizamos las realidades con detenimiento y cuando percibimos en las oportunidades que la armonía se quebranta, nos rebelamos.

  • Nosotros bebimos de la épica de ustedes pero nuestras circunstancias eran otras. Las adversidades, muchas, pero las sorteamos amalgamando espíritus y conciencias.

  • Las revoluciones, si son auténticas, hermanan a los complotados en un mismo horizonte. Nuestra gesta era legendaria y fue así como los mambises aceraron nuestro espíritu, Martí fortaleció las conciencias y cuando comprendimos el sentido de la oportunidad histórica aportamos nuestra osadía.

  • El tiempo repicaba sonoras campanadas. Las masas habían derribado el Muro de Berlín con un mensaje contundente: estaban prohibidas las barreras entre los humanos y cuando la Unión Soviética se resquebrajó en mil pedazos, desnudaron la fragilidad de la redención que intentaron. El feroz unilateralismo traspasó las pieles de los sufrientes y ya no hubo alternativas. Rosa había vaticinado el porvenir: el retorno de la barbarie, el fallecimiento del socialismo. Fue entonces que aprovechamos el instante y nos alzamos.

  • Fue el mejor momento y con tu por ahora despertaron las conciencias, retornaron las esperanzas; atrás quedaron las tesis ignominiosas del fin de la historia y de las ideologías. Mejor seguimos nuestro camino, Chávez, ya nos aproximamos a nuestro destino.

  • Si, Fidel, apresuremos el paso. Estoy muy cansado.

El caos reinaba en el orbe, la especie humana sobrevivía subyugada a un poder omnímodo que le prohibía pensar, sentir, soñar; como una pieza más del voraz engranaje de la lógica del capital se extravió de su género y al trastornar lo divino, impuso lo profano.

El capitalismo se había desarrollado en siglos arrasándolo todo y en su expresión imperial, la globalización neoliberal, el cruel sistema de explotación diluyó cualquier atisbo de justicia.

  • Sigamos, Fidel, antes de que se cumpla tu sentencia.

  • La recuerdo, Chávez. Fue en Río de Janeiro en 1992 cuando afirmé, enfáticamente, frente a un nutrido auditorio convocado por las Naciones Unidas para debatir acerca del Medio Ambiente y el Desarrollo: "Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre. Ahora tomamos conciencia de este problema cuando casi es tarde para impedirlo".

El ser humano es una totalidad maravillosa, la suma de armónicas individualidades, auto creador de un mundo históricamente reconocible y determinable. Nació de la naturaleza y retorna constantemente a ella para domeñarla y servirle. Es el llano, la sabana, la extensibilidad de la magia de un cielo y mar confundidos, del tiempo de las leyendas y coplas, de la brisa que acaricia las mentes bulliciosas.

  • Somos campesinos, Fidel, ¿será casualidad o destino histórico? Quién sabe. Naciste en Birán, en la finca de tus padres, extenso latifundio cercado por casas sencillas a orillas del Camino Real en la Provincia del Oriente. Yo, en cambio, nací en Sabaneta de Barinas en una humilde vivienda de tierra apisonada, paredes de bahareque y tejado de palma.

  • Ciertamente, Chávez, provengo de una familia pudiente, más no mezquina; en cambio tú fuiste un niño pobre, …"un pata en el suelo de los pata en el suelo" como acostumbras decir. Ambos crecimos en el ejemplo de vida y de la realidad social circundante; bebimos de la justicia, la bondad, la generosidad, la hospitalidad y la solidaridad con nuestros iguales, campesinos y campesinas regados por el mundo.

  • Así es, Fidel. Fui un niño pobre pero muy feliz, pleno de amor, andariego como el que más, confundido entre gentes que me enseñó a leer el lenguaje de las injusticias y las esperanzas postergadas.

  • Esas son las voces del silencio que parecen interminables y que nosotros quebrantamos con nuestras epopeyas. Nuestro encuentro no fue obra de la casualidad, Chávez; estábamos destinados a hermanarnos en el afecto para quebrantar lo profano y construir lo divino.

  • Así mismo. Somos dos Quijotes que intentamos enderezar entuertos. Padre, dame un abrazo; me duele el alma.

Y en la llanura profunda, en las cercanías de un río, se escuchó el cantar bravío de dos intrépidos soñadores.

 

MI REBELDÍA IN CRESCENDO

 

El Olimpo le ofrendó una tierna primavera. Dudó y en la duda interrogó al río de la historia: ¿Qué soy? ¿Quién soy? ¿Qué destino me depara la extensibilidad del llano? Los briosos caballos le brindaron respuestas:

  • Por aquí pasó el último hombre a caballo, auténtico guerrillero revolucionario que acompañó en sus lides al mocho Hernández, también a Castro, el traicionado por Gómez, le contó José Ruperto, anciano de la época y compañero de tan aguerridas correrías.

  • ¡UF!, cómo no recordar al catire, le comentó Petrica, pícara viejecilla vecina de Elorza. Pedro Pérez Delgado, hijo del coronel zamorista Pedro Pérez Pérez, otro guerrillero guariqueño, conoció de la valentía a los quince años cuando, por pedido de su madre vengó el encargo que le dejó a su joven hija en la barriga el sinvergüenza de Macías. ¡Que su escapulario proteja siempre a sus herederos!

La sed sobre sus orígenes lo angustiaba en demasía, le urgía resolver tanta incertidumbre; nunca se cansó de su prédica a los desmemoriados.

  • Fue un endemoniado asesino, repetía sin cesar Marta Frías, su bisabuela materna. Y el niño, trasgresor, contumaz curioso, apenas atinó a desenredar la verdad de sus tiempos.

La joven república venezolana había heredado la proeza inconclusa de Bolívar, la Patria Grande fue un sueño postergado. Los godos oligarcas se encargaron de la afrenta, una constante en la historicidad de los pueblos desamparados y hambrientos.

El siglo XIX, sediento de poder, enfrentó a civiles con militares, federalistas contra centralistas, liberales y conservadores en una aparente disputa ideológica. La reinserción neocolonial en el mundo del capitalismo librecambista poco pudo hacer por los ancianos esclavos, peonaje moderno, ni por la masa campesina necesitada de abrigo, alimento, letras y virtudes.

El Nacionalismo lo aprisionaba todo, el caudillismo desnudaba realidades de tres o cuatro personajes que bañaron de sangre y muerte al frágil Estado Nacional, rural y atrasado. Alzamientos, cuartelazos, asonadas, revueltas, pronunciamientos, rebeliones, revoluciones coparon el escenario de la carnicería de un siglo sin fin. …"cuando muere Bolívar en 1830, se despiertan todos los demonios; la Patria se divide en pedazos por el mal gobierno de unos y otros". (Chávez)

  • Huguito, Huguito. Levántese mijo, que debe ir a la escuela. Le envolví las arañas para que las venda y pueda comprar alguito para el almuerzo.

Absorto en sus pensamientos recreaba episodios de su Sabaneta querida. ¿Soy, quizás, el heredero de Maisanta, parte de ese río rebelde de la historia de guerrilleros alzados en armas en pos de la soberanía nacional? ¿O llegué por azar, preñado de circunstancias, para fundirme en la hazaña de la redención social? Las injusticias me incomodan, la pobreza debe tener alguna solución. Rumiándolo todo se dijo: ¡Encontraré el escapulario!

El humano es un desprendimiento del género, herido en su unicidad animal, trastornó la armonía de su universalidad. ¿Cómo y por qué se extravió? ¿En cuántos desgajamientos se fragmentó? ¿Es posible su reencuentro?

Los fragmentos se desconocen, el antagonismo se impone, las relaciones sociales son sólo una parodia. Es la misma historia que fluye sin ambages; es la perdición del sentido del ser y de la vida que no se reencuentra, una lucha incesante que agobia, agota. Es lo justo y lo injusto en un enfrentamiento laberíntico de depreciación y vacío. ¿Puede reconciliarse el humano en su integralidad, dibujar su totalidad en el mundo relacional? ¿Es factible pulverizar la pobreza?

Las prohibiciones absurdas y arbitrarias siempre le incomodaron y por ello trasgredió sus fronteras, impuso los límites de su conciencia. "Desde muy niño fui llenándome de rebeldía contra todo lo establecido y lo expresé de distintas maneras, quizás inspirándome en algunos valores sacados de mis lecturas y de mis experiencias", (Chávez) también de la rebeldía silenciosa de mi abuela y las sabias enseñanzas del Padre Velásquez, hombre humano y progresista, ajeno a las arbitrariedades de la iglesia de la dominación.

El mundo se enfrentaba entre sí, las fronteras se habían desdibujado y los débiles sufrían las rémoras de una ambición indetenible. La guerra fría enfrentaba sistemas que supuraban argumentos en contra de la felicidad, de la alegría: el capitalismo inhumano de occidente apabullaba al socialismo real y éste no supo contener la ignominia. Las protestas no cesaban, las consignas tampoco. ¡Yankee go home: retírate de Vietnam!, y el mayo francés y la teología de la liberación y el vil asesinato del Che, todo confabulándose para que los jóvenes sumaran, desbordaran sus energías.

Y él rememoraba a Fidel, el Comandante de los barbudos de la Sierra Maestra; en la nocturnidad de las tinieblas, el hilo de la afectividad los conectó para siempre. Vivía en Barinas e incursionaba ocasionalmente en la protesta callejera, en las conversaciones sobre política, sin filiación partidista ni protagonismo personal:

Recuerdo haber escuchado por radio que el Che estaba en Bolivia, y yo me pregunté: ¿Por qué está sólo? Una vez se lo conté a Fidel: "Fíjate como es la vida, Fidel. Yo tenía 13 años y oía por radio que el Che estaba en Bolivia y lo tenían rodeado. Era un niño y pregunté: ¿por qué Fidel no manda unos helicópteros a rescatarlos?" Me imaginaba una película. "Fidel tienes que salvarlo". Cuando mataron al Che: ¿Por qué Fidel no mandó un batallón, unos aviones". Era infantil, pero demostraba una identificación absoluta con ellos, un punto de vista marcado por las simpatías que percibía en Barinas hacia ambos líderes. (Chávez)

El largo trajinar entre su conciencia y paradójica existencia fue incesante; cuando la mente dudaba, el corazón le respondía con certezas. La ingenuidad de la primera infancia, el tierno sabor de los pechos que amamantaron su rebeldía, los briosos caballos deambulando por las sabanas y una hermosa mariposa amarilla guiaron su alto vuelo.

El recorrido juvenil era incesante, también las chácharas, el baseball, los estudios, las muchachas, la política:

  • Hugo, le decía su hermano Adán, es importante militar en un partido político y de izquierda. Las pintas, las protestas callejeras son insuficientes, necesitamos formación teórica y líneas de acción concretas. Acompáñame un día de éstos a nuestras reuniones del Movimiento de Izquierda Revolucionaria –MIR-.

  • Adán tiene razón, adujeron Federico y Wladimir, sus compañeros de la vida. Tú tienes potencial para sumarte a nuestra lucha; quizás algún día te encuentres con Maneiro, mira que la lucha armada no es cualquier cosa.

La izquierda militante en favor de la libertad, la igualdad, la justicia y la fraternidad heredera de la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano de la Francia Revolucionaria de 1789, quebradiza ideológicamente, reverdecía; la teoría social marxista esbozaba pinceladas en América Latina.

El viejo profesor Ruiz Guevara, comunista acerado y apasionado por la historia les explicaba:

A comienzos del siglo XX, desde el viejo continente europeo arribaron a la Patria Grande algunos obreros anarquistas, socialistas, con ellos germinó la semilla del marxismo que se multiplicó desde el sur hacia el norte. Los debates ideológicos fructificaron en los nacientes movimientos sindicales y obreristas; Julio Antonio Mella, José Carlos Mariátegui, Aníbal Ponce y unos cuantos más sumaron sus argumentos en pro del desarrollo nacional y continental.

La Patria de Bolívar, sumida en la feroz dictadura de Gómez, vivía episodios esporádicos de rebeldía juvenil. La Generación del 28 se alzó en varias oportunidades contra el régimen pero el exilio los congregó con otra poblada juvenil quienes, en debates calurosos, abordaron algunas tesis del marxismo.

Las arengas de Pío Tamayo, enclaustrado en la mazmorra del Castillo de Puerto Cabello, no cesaban: "Vamos compañeros, luchemos a rabiar. Derribemos a este gobierno en contubernio con el miserable sistema capitalista. Liberemos las mentes del cepo que las oprime, aboguemos por la justicia y la igualdad social. Nuestro destino es edificar otra vida social de semejantes libres, dignos e iguales: el Socialismo".

  • Discúlpame, Maestro, comentó Chávez. No entiendo muy bien tus lecciones. Me hablas de anarquismo, de socialismo, de marxismo y para mí son expresiones que aún carecen de significado; si puedes ampliarlas sería excelente.

  • Mira Hugo, te ofrezco esta biblioteca; lee, escudriña, alimenta tu pensamiento; quien sabe que te depare la vida, le respondió Ruiz Guevara. Las guerras mundiales nos legaron un reto: la comprensión del antagonismo entre los sistemas capitalista y socialista para luego ubicarnos en el quehacer de las rebeldías populares.

  • Eso está muy bien, Maestro, pero por ahora mi preocupación es otra. Venimos del campo y de la pobreza, de la orfandad social. Mis padres, maestros ambos, hacen esfuerzos incalculables para darnos una buena educación. Yo …"aprendí de ese cura –el padre Velázquez- además de lo que ya había aprendido de mi abuela, a estar del lado del que caía en una desgracia, del lado de quien estaba en una situación de dolor; en suma, del lado de los pobres". (Chávez) ¿Se puede transformar tanta injusticia en justicia social? ¿Qué debemos hacer?

  • Preparémonos, Chávez; la historia suma proezas y debemos leer sus significados. La pobreza se diluye en justicia social sólo con sangre, sudor, lágrimas y muchas ideas redentoras y nosotros necesitamos quebrantar los instantes de la ortodoxia y del dogmatismo impuesto por la III Internacional Comunista –Komintern-.

El Telón de Acero caía abruptamente y las verdades sobre el socialismo real soviético afloraban. La intelectualidad revolucionaria y los políticos de los partidos de izquierda esgrimían otras tesis sobre filosofía, ética, estética, ontología y epistemología enriquecedoras de la teoría social marxista. Una vez más la Patria Grande avizoraba fisuras por donde penetrar para exterminar los desmanes.

La algarabía no cesaba, los riesgos de desórdenes mayores debían evitarse. Fue entonces que una voz segura y firme intervino: "En mi condición de Presidente de la Junta Patriótica de Venezuela celebro la caída del tirano Marco Pérez Jiménez, un esfuerzo valeroso, popular, cívico-militar. Los invito a que nos sumemos a los festejos populares con mesura, civismo y compostura porque se avecinan los tiempos de la construcción de la paz, la prosperidad y la felicidad que nos merecemos. "

Era Fabricio Ojeda intentando aplacar los ánimos pero las caravanas, las marchas, la cohetería, las cantatas y poemas eran incontenibles. ¡Cayó la dictadura! ¡Huyó el tirano! ¡Al pueblo unido jamás se le vence! ¡Qué viva la Patria libre y soberana! Era el 23 de enero de 1958 presagiando, quizás, otros tiempos por venir.

Y los eneros se engalanaban de rebeldía; a su corta edad, las emociones intensas se tatuaron en su inconsciente. En la sabana de su añorada Sabaneta los lugareños celebraban también: ¡Cayó otro tirano! ¡Huyó ante la furia popular! ¡Que viva el pueblo cubano! ¡Arriba Fidel y la revolución de los barbudos!

Y la conmemoración fue realista, próxima. En la Plaza Aérea del Silencio se había congregado otra multitud para rendirle homenaje al líder del pueblo y la revolución cubana en visita de agradecimiento al pueblo venezolano por su bondad y generosidad. ¡Fidel! ¡Fidel! ¡Que tiene Fidel que la bota yanqui no puede con él! Entre aplausos y vítores intervino Fidel para ratificar una idea ancestralmente grandiosa:

…esta América está muy despierta para que pueda ser engañada. Esta América está muy en guardia para que pueda ser sometida de nuevo. Estos pueblos han adquirido una conciencia demasiado grande de su destino para que vayan a resignarse otra vez al sometimiento y a la abyección miserable en que hemos estado viviendo durante más de un siglo. (…) Estos pueblos de América saben que su fuerza interna está en la unión y que su fuerza continental está también en la unión. (Fidel)

La buena nueva fue anunciada. Los viejos y viejas tipas corrieron presurosos para hacer de la palabra, acción revolucionaria. La Doctrina Monroe necesitaba trastornarse en el Incanato de Miranda, en la Patria Grande heredera de la Abya Yala de Manco Capac y Mamá Oclo.

Las juventudes se alebrestaron, por doquier tarareaban entusiasmados:

Ándale muchacho corriendo,

Dale al pisón

Ándale muchacho corriendo

Dale al pisón.

Que no pisen tu corazón,

Que no pisen tu corazón.

La patria es el hombre muchacho,

La patria es el hombre muchacho,

La patria es el hombre que no pisen

La patria es el hombre que no pisen

La patria es el hombre…

La hora del clarín había llegado y la lucha social armada se regó como pólvora por toda la América adolorida. "Esta es nuestra decisión, –alegó Fabricio- este nuestro camino. Vamos a las armas con fe, con alegría, como quien va al reencuentro de la Patria preferida. Sabemos que con nosotros está el pueblo, el mismo que en todas las épocas memorables ha dicho presente ante todo lo noble, ante todo lo bueno, ante todo lo justo".

Y desde entonces el campamento y sus miasmas anularon el sabroso calor del hogar y las familias; las mochilas rebosaron cantimploras de agua y latas vacías; la incertidumbre y la desdicha subsumieron la tenue sensación de otra Patria posible; los proyectos y los sueños viajaron por los empinados y abruptos senderos en las noches sin luna.

  • Adán, tengo un grave conflicto, creo equivoqué mi decisión. Cuando arribé a la capital para honrar mi juramento al látigo Chávez, la Casa de los Sueños Azules me atrapó; ahora soy soldado de la Patria asignado a Cumaná y en ella constaté los tristes y últimos reductos de la guerrilla venezolana. Me iré del ejército y también proscribiré de mi existencia cualquier posibilidad armada.

  • ¿Qué dices, Hugo? ¿Te has vuelto loco, excluirte después de tantos sacrificios? Conversemos; una sola experiencia no define los destinos de la vida. Conoces bien de mis andanzas políticas y te puedo decir que las adversidades templan el espíritu y fortalecen la conciencia.

Los recuerdos se agolpaban en su memoria, la pesadilla le robaba el sueño; el bisabuelo lo atormentaba, las imágenes se entrecruzaban: ¡Ve y desenvaina tu espada, las multitudes esperan por un hombre como tú! ¡Su hambre de pan y sed de justicia no han sido calmadas! ¡No falles! ¡Nosotros iluminaremos tu camino!

Las contradicciones lo sumían en laberintos: en el claustro militar aprendió lecciones teóricas, en la barriada caraqueña descubrió contrastes entre lo real e imaginario; los debates políticos entre revolucionarios eran candentes, pero la utopía se alejaba en el tiempo. Pensaba… Ingresé a la Academia Militar como un rebelde sin causa y egresé en 1975 con una causa para la rebelión,

…con una inclinación por la política, por la izquierda, por las ideas de izquierda. No hay duda. Yo tenía un sentido de la justicia, un sentido del equilibrio natural de la sociedad y me daba cuenta de que, en definitiva, ser de izquierda es querer la justicia, la justicia social. Siempre había tenido esa preocupación, por mis experiencias de niño pobre, por la doctrina social de la Iglesia. Querer un mundo justo… Eso estaba profundamente arraigado en mí. (Chávez)

La política de pacificación prosperaba; las debilidades y contradicciones asfixiaron el noble esfuerzo redentor de los luchadores sociales armados. Quizás se impuso la táctica y no la estrategia, el inmediatismo y la espontaneidad del combatiente y no la conformación de un ejército de revolucionarios, tal vez el liderazgo subvaloró el valor de la vanguardia. Mientras algunos combatientes se sumaban a la legalidad burguesa, otros entonaron el himno del sabio: "Ustedes lo hicieron muy bien pero debemos recoger los aperos. Por ahora no logramos lo que nos propusimos pero vendrán nuevas situaciones y renacerá la esperanza. Preparémonos".

La entrevista se preparó con exactitud de joyería, ningún detalle se descuidó; caminos inciertos se avecinaban y la necesidad era mutua. La primera célula del Ejército de Liberación del Pueblo Venezolano –ELPV- había nacido en los predios de Cumaná en 1977 y el Partido Revolucionario Venezolano –PRV- debía preservarse entre las filas de las fuerzas armadas. Los intríngulis de la insurrección cívico-militar se acordaban entre Douglas y José Antonio; semanas más tarde y con Maneiro y la Causa R, la incorporación de la fuerza laboral y estudiantil.

Chávez dudaba y en la duda cabalgó sin desenfreno por caminos inciertos: mientras cumplía a cabalidad con sus deberes militares, conspiraba clandestinamente en contra del putrefacto estado capitalista. "Ser bolivariano en estos tiempos es una temeridad, pero me arriesgo, necesito ser más asertivo. No podemos olvidar que nuestra experiencia tampoco es la misma que la izquierda, que viene casi toda de la época de la guerrilla, de la subversión, donde creo se quedaron. Todavía muchos están allí patinando. Creo que lo que pudo haber sido un grueso proyecto de izquierda en Venezuela, se quedó. Y allí está dando tumbos. Algunos se pasaron al bando contrario, otros están en pequeños o medianos grupos, pero sin lograr una posición coherente, homogénea, una línea que pudiera llamarse estratégica". (Chávez)

La conspiración crecía entre escondrijos y pasillos, silencios y complicidades, delaciones y adhesiones. Los encuentros se multiplicaban, las células crecían en el ejército y la aviación, también la conexión con Hugo Trejo y su gente, William Izarra y el movimiento Revolución 83 -R83- luego ARMA. Pensó: "Se aproxima el bicentenario del nacimiento de Bolívar y necesitamos darle formalidad a nuestro movimiento". Y en diciembre de 1982, frente al Samán de Güere, Acosta Carlés, Urdaneta Hernández, Baduel y él juraron: ¡No descansaremos jamás y nos inmolaremos si fuese necesario hasta liberar a la Patria del yugo que la oprime. Le reintegraremos al pueblo venezolano su dignidad y decoro. Lo juramos! Había nacido el Ejército Bolivariano Revolucionario 200 –EBR-200-.

La ideología fue el área medular de las diferencias, cada grupo esgrimía sus propias tesis, también sus tácticas y estrategias. Se preguntaba: ¿El marxismo-leninismo puede ser la fuente inspiradora de una fuerza militar formada en la idiosincrasia prusiana? O, ¿está la izquierda dispuesta a suscribir el bolivarianismo que profesamos los militares? ¿Transitaremos por la vía de la insurrección armada, de la huelga general o qué? ¿Quién liderará a quién, quién se supeditará a quién?

La teoría social marxista, impregnada aún de dogmatismo y ortodoxia, recreaba algunas novedades. Ludovico Silva engranó la filosofía con la literatura, José Rafael Núñez Tenorio, la epistemología con la historia, Domingo Alberto Rangel y Germán Carrera Damas hicieron una lectura genuina sobre el devenir de la región latino-caribeña y las relaciones de poder en Venezuela, y Héctor Malavé Mata y José Silva Michelena elucubraron un nuevo paisaje de la situación venezolana con el sistema categorial marxista.

Los debates se multiplicaban, su intensidad presagiaba síntomas de ruptura.

  • ¿Cómo puedo suscribir el marxismo entre mis compañeros si conozco poco? He leído de forma dispersa el "Manifiesto Comunista" de Marx y Engels; "¿Qué hacer?", "Imperialismo, fase superior del capitalismo", "El Estado y la Revolución" de Lenin; "Guerra de Guerrillas" del Che Guevara y el Libro Rojo" de Mao Tse Tung; en cambio, ustedes, tienen formación marxista euro centrista. …"Yo no puedo adueñarme del pensamiento marxista y declararme como tal, porque del marxismo no conozco. Yo nunca leí El Capital. He leído elementos pero de forma superficial. Para yo decir: soy marxista, debería conocerlo a fondo". (Chávez)

  • Tal vez, Chávez, le comentaron Douglas y Maneiro. Nuestras debilidades y desdén sobre la historia y el pensamiento bolivariano son evidentes, todavía. Enfrascados como estamos en nuestras propias convicciones, hemos desdeñado el sentido de nuestras raíces que reposan en la conciencia del pueblo que aspiramos liberar.

  • Yo valoro el marxismo, agregó Chávez, como ciencia, filosofía, política, pensamiento y método, a Marx y a Engels como sus creadores pero creo inapropiado el uso de sus categorías y tesis para fundamentar la revolución en una sociedad atípicamente capitalista como la venezolana en este momento; la masa obrera aún no define los escenarios de la lucha de clases, pero no descarto su integración, a futuro, a un sistema ideológico propio.

  • Además, agregó Chávez, entre mis compañeros he notado siempre un recelo hacia sus personas por sus convicciones políticas. El marxismo es visto como algo hostil, muy negativo; ellos no están preparados para ir hasta ese nivel (…) El marxismo es lo más opuesto a la esencia de la Fuerza Armada, resulta imposible hacer una síntesis de Marx o Lenin y la idiosincrasia prusiana de formación militar. (Chávez)

El tiempo transcurría, las persecuciones y delaciones prosperaban, también la unión cívico-militar del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 –MBR200-; el bamboleo ideológico y pragmático podía asfixiar la posibilidad redentora. Le urgía tomar una decisión:

Ahora, que tengo grandes elementos protestatarios, de justicia social, de lucha por la igualdad, contra la dominación, ¿eso es marxismo? Bueno. Como decía Fidel en Cuba, si eso lo llaman bolivarianismo, estoy de acuerdo. Si lo llaman marxismo, estoy de acuerdo. Lo importante es estar allí en el centro de una lucha, si es marxismo o no es marxismo, no es lo que me inquieta. Lo que si me inquieta es que esa apreciación de la realidad, esos mecanismos de analizar realidades para inyectarlos a un proceso de transformación estén ajustados a eso, que no sean utopías puras ni el quijote contra los molinos de viento, sino que tengan fundamentos objetivos de análisis. (Chávez)

Y las cartas rodaron por el piso, los Quijotes estaban preparados para la contienda. ¿Había llegado el momento de lo divino o de lo profano?



 

REFERENCIAS CONSULTADAS

1 Castro Ruz, Fidel. (2007). El diálogo de civilizaciones. “Discurso pronunciado en Río de Janeiro en la
Conferencia de Naciones Unidas sobre medio ambiente y desarrollo, el 12 de junio de 1992”.La Habana,
Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, p. 13
2 Ramonet, Ignacio. (2013). Hugo Chávez, Mi primera vida. Conversaciones con Ramonet. Caracas, Vadell
Hermanos Editores, p. 86
3 Chávez en Ramonet, ob. cit., p. 109
4 Chávez en Ramonet, ob. cit., p. 158
5 Elizalde, Rosa Miriam y Luis Báez. (s/f). Chávez nuestro. Testimonios inéditos. La Habana, Casa Editorial
Abril, p. 338.
6 Chávez en Ramonet, ob. cit., p. 196
7 Ojeda, Fabricio. Vida y Obra Revolucionaria de Fabricio Ojeda. “Llamado de Fabricio Ojeda al pueblo de
Venezuela el 23 de enero de 1958”. Caracas, Comité Editorial Instituto Municipal de Publicaciones, p. 85
8 Castro, Fidel. (2006). Venezuela y Chávez. Discurso en la Plaza Aérea del Silencio, Caracas, Venezuela, 23 de
enero de 1.959”. Colombia, Ocean Sur, p. 19
9 Chávez Frías, Hugo. (2005). 2005 “Año del Salto Adelante” Hacia la construcción del Socialismo del Siglo
XXI. “Discurso del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, con motivo del
Foro Social Mundial “El Sur, Norte de nuestros pueblos”. Caracas, Ediciones de la Presidencia de la
República, Tomo VII, p. 77
10 Ojeda, ob. cit., “Carta de renuncia al Congreso Nacional por Fabricio Ojeda el 30 de junio de 1962, p. 205
11 Chávez en Ramonet, ob. cit. pp.303-304
12 Blanco Muñoz, Agustín. (1998). Venezuela del 4F-92 al 6D-98: Habla el Comandante Hugo Chávez Frías.
“Nosotros no pasamos de abstencionistas a ultranza a electoreristas”, Entrevista 27 de septiembre de 1997,
p. 427
13 Chávez en Blanco Muñoz, ob. cit. “Nos negamos a aceptar el escenario de que aquí no va a pasar nada y
empujamos para que pasen las cosas”. Entrevista, 7 de mayo de 1996, p. 398
14 Ibíd.
15 Ibídem, pp. 398-399


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