Crítica ácida

Asesinos confesos

El criminal bloqueo decretado por EE UU ha atacado el corazón del proyecto de justicia social venezolano, los indicadores sociales han sido afectados de manera importante: la morbilidad infantil, el consumo calórico y el acceso a los alimentos han sufrido el impacto del bloqueo económico, todo admitido por investigadores de diversas nacionalidades. La coacción letal ha sido dispuesta desde hace años cuando La Casa Blanca nos catalogó "amenaza inusual y extraordinaria", dando carta blanca a la venganza política de sus gobernantes perjudicando a la población venezolana sin excepción, y sin importar que son sancionadores criminales confesos a través de las medidas coercitivas.

La patria de Simón Bolívar lucha contra la conducta ilegal de USA responsable de 40 mil muertos en nuestro país en los últimos años, una verdad que llevamos al mundo con informes que pueden ser comprobados in situ, acudiendo al país, no a lo que construya la prensa mediante comprometidos comunicadores y politiqueros, capaces de mentir en busca de objetivos materiales o aspiraciones políticas. La razón total asiste al Jefe del Estado Maduro Moros y a quienes tenemos años desmontando a impúdicos politiqueros que no creen en "el daño causado a nuestro pueblo, inconmensurable y en buena parte irremediable", opinión del Presidente y de autoridades revolucionarias bolivarianas, ante organismos internacionales.

En medio de la horrorosa pandemia que sufrimos sin excepción, pienso que el silencio y no acatamiento a protestas violentas apaga por sí solas las candelitas que intentan los terroristas irredimibles y equivocadísimos. Presenciamos en paz la elocuencia de un mutis estruendoso y voluntario de la población, que da la espalda a la sinrazón de las guarimbas y los engaños. Ante las recetas comunicacionales falsas, asombra encontrar personas ganadas por años de infofrenia o intoxicación de malas noticias, intención bastarda que ha perjudicado la credibilidad del periodismo profesional, sin lograr el fin encomendado de crear la impresión según la cual, Venezuela es un estado fallido, supuestamente narco, no democrático y bajo gobiernos dictatoriales, lo que contrasta con nuestras numerosas elecciones.

Avieso concepto el de quienes dudan de la piratería actual a cargamentos de repuestos, insumos y aditivos necesarios, incautados en aguas internacionales por los modernos corsarios gringos, denunciados por el Pdte. Maduro, el Fiscal Saab, el Poder Moral y la Venezuela decente. En el odio mercantilista hay atentados extranjeros a nuestra economía, nos roban gasolina pagada en dólares internacionales, factor de las colas nacionales que también van desapareciendo. La paz de Venezuela vale mucho más que cualquier interés subalterno de políticos que han perdido influencia en la población votante, y propugnan una abstención desestabilizadora y contraria a la democracia.



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Luis Sánchez Ibarra


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