Retener el poder por el poder. El poder como fin no es revolucionario

Defender, expandir y consolidar el bien más preciado que hemos reconquistado después de 200 años: la independencia nacional.

Hugo Chávez (Primer objetivo del Plan de la Patria)

Parafraseando a Chávez y Bolivar, la independencia política es el bien más preciado alcanzado con la lucha revolucionaria y resulta esencial defenderla para poder avanzar en la construcción soberana de la suprema felicidad de nuestro pueblo.

Para defender la independencia política alcanzada ante el ataque feroz del enemigo imperial actual resulta vital mantener el poder y así ha sido interpretado por la alta dirigencia del gobierno y del partido de gobierno, me perdonan la redundancia aunque no debería haberla, que la ha defendido exitosamente durante las "guarimbas" terroristas, la desestabilización económica, la presión internacional, los planes golpistas, atentados terroristas, intentos de invasiones y un sin fin de estrategias coordinadas por la derecha nacional y trasnacional obedeciendo instrucciones de los poderes hegemónicos.

Ha sido tanto el pragmatismo usado para defender el poder que ya no se ve con claridad si la lucha es por mantenerse en el poder o por hacer revolución.

La derecha supremacista que ha impuesto la cultura de la sobrevivencia del más apto y la depredación del ambiente, incluidos los seres de su especie considerados inferiores, aunque con matices, lucha por mantener el poder y sus privilegios pues está en su ADN y le genera satisfacción oprimir, subyugar y dominar. Pero para la izquierda revolucionaria la toma del poder es solo una herramienta para desbaratarlo y repartirlo entre las mayorías. Construir un poder popular autónomo, soberano e independiente.

Para no perder la perspectiva, la izquierda en el poder, debe luchar por sostenerlo, al tiempo que lo transfiere al pueblo. Aunque deban tomarse decisiones pragmáticas, nunca debe perderse el horizonte ideológico en el discurso y la práctica revolucionaria, pues la pérdida de la perspectiva ideológica apunta al sostén del poder como fin, imitando a la derecha.

Según mi humilde criterio, menciono algunos elementos que parecen indicar que estamos perdiendo la brújula con el fin de mantenernos en el poder al sacrificar principios elementales de la ideología revolucionaria legada por nuestro presidente Chávez, usando como excusa la defensa de este legado:

.- Perdida de identidad ideológica: Reducción al mínimo, a todo nivel, de la defensa del socialismo, la revolución, la construcción del poder popular, la democracia participativa y protagónica ya que la derecha logró satanizar estos términos. Ya casi nadie habla en esencia del pensamiento chavista.

.- Entrega del control económico al mercado: Forzado o no, hemos liberado los precios, la política monetaria, la flexibilización laboral y la depauperación del salario al control de los poderes económicos, sin un sustento ideológico que permita, al menos en el discurso, sostener que vamos hacia el socialismo.

-. Concentración del poder en pocas manos: Imitando a la derecha, cual AD, hemos virado al "cogollismos" peligrosamente con el argumento de "mantener la unidad revolucionaria". "Los que saben" se reúnen y deciden "que es lo mejor" ("democracia representativa") cerrando cada vez más el circulo y los "que no saben" obedecen disciplinados. Calladitos y disciplinaditos se ven más bonitos.

.- Desinformación del pueblo: Como no hay oposición, solo enemigos de guerra, ni espacio para la crítica revolucionaria, el gobierno no necesita defender su accionar. Nadie dice qué, ni como, ni cuando se está haciendo algo para solventar problemas gravísimos como la crisis eléctrica, de distribución del gas, combustibles,…, el pueblo es tratado como ignorante y se niega la contraloría social.

.- Desconstrucción del poder popular: Cierto que hemos fortalecido la organización popular a través de los Claps, pero se han convertido en un mecanismo clientelar o de supervivencia y poco contribuyen a la transferencia de poder al pueblo. Hemos devaluado la organización comunal y hasta la constituyente.

.- La verdad es rehén del poder: Lo que diga tal o cual es lo que vale. Increíble como Hoy le quitan la tarjeta a partidos tradicionalmente aliados para "someterlos a la unidad", pero dialogamos con la derecha para que inscriba sus candidatos. El que se quiera distanciar que lo haga libremente.

El pragmatismo para mantener el poder puede causar desviaciones que oculten las contradicciones del sistema capitalista y apaguen la llama revolucionaria, entonces, cual adecos, nuestros militantes pueden olvidar los principios construidos por el chavismo y se abrazarse a su pragmatismo. Eso sería más dañino que perder unas elecciones porque con los principios revolucionarios sostendríamos el morral de Chávez, de otra manera no habría nada que sostener.

No podemos esperar a vencer el imperialismo para retomar los principio revolucionarios más elementales, aunque tengamos que dar uno o dos pasos atrás para sostener el poder, perder la perspectiva es perdernos.

Busquemos la unidad en la diversidad, no la unidad sometida, con vencedores y vencidos, con fuertes y débiles. Una unidad que motive a la defensa de la independencia, en estos momentos en que Trump se está jugando su última carta en Venezuela para intentar exterminar cualquier vestigio de izquierda en "su patio trasero".

 



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Noel Peralta Barreto


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