El daño está hecho

El egocentrismo quedará eliminados después que pase está pandemia.
Todo lo que poblára el planeta serán desconocidos enmascarados.
No habrá rostro cuando haya que señalar para hacer reconocimiento o cuestionar algún hecho.
La era postvirus, por la desconfianza creada, más hacía el miedo, que a la misma enfermedad; está moldeando una nueva conducta en el mundo y ahora no será con la forma histórica, que se reconocerá: si es pensante o no.
Se presume que postvirus vamos andar enmascarados como en cuentos de fantasía del pasado y nadie sabrá quién es ese enmascarado, con el tapaboca que parece un eunuco mental, pero ocupa espacio importante en el poder y apenas se le oye un balbuceo en la palabra.
Postvirus se nos complicará la relación humanas, que están cotidianidad en el común.
Si no transformamos en lo que queda de lo anterior los códigos de seguridad hacia la honestidad; la delincuencia accionará sus detonantes, porque las caras cubiertas darán apertura al delito.
Saber quién es un enmascarado del partido, con tantas bocas tapadas; no será fácil.
En la nueva era, cuando pase la pandemia, se habrá perdido la costumbre de conocer los rasgos de nuestros afectos. y en política la figura que engañaba con la dádiva sera sustituida por el tapaboca.
Postpandemia será más importante lo que hace el nuevo ser; que lo que anteriormente decía.
Esa figura prefabricada que aparecía construida por el marketing de la televisión, quedará tras un tapaboca que cada día será más emblemático para esconder la prepotencia y muchos le harán distintivos, para personificar su azaña (estilo la Z de zorro) y darle continuidad a su confusión de atención identificando lo hecho.
Si la inteligencia no está escondida detrás de los súfisticados tapaboca; el luchador social quedará en el anonimato y la única forma de mostrar liderazgo será la activación con el colectivo, aunque nadie la reconocerá porque el tapaboca solo permitirá conocer la inteligencia y los que asuman la verdad.
Cuando todo esto pase, empezarán a caerse las carretas escondidas en egos y amigos, que malversan el bienestar de todos para hacerse notar y no para cubrir la necesidad y postvirus en adelante no estarán en el imaginario colectivo.
Las cosas se distribuirán porque son necesarias y no por interés para manipular necesidad.
Lo negativo de la transición: es que la escencia de ser solidarios de verdad; en la forma de compartir abrazos, de mostrar afectos cuando nos encontramos en el amor; se perderá por no saber de dónde ni con quién nos relacionamos antes de llegar a casa y aunque ya no haya pandemia, la desconfianza permanecerá en el seno: los afecto se irán perdiendo y sin ellos adaptaremos formas de separación ya impuestas en otros latitudes, se harán común entre nosotros.
Conocer a alguien para entablar relaciones de familia será un riesgo, porque tendremos la cara cubierta como bandidos cuando esconden la maldad.
Todo será distinto, solo la constancia podrá adaptarse a las nuevas formas dónde no sabrás quien es tu cámarada, sino por la verdadera acción de estar construyendo juntos una nueva forma de vida llena de igualdad y podamos decir a pesar de el nuevo prototipo, PATRIA O MUERTE, VENCEREMOS Y HASTA LA VICTORIA SIEMPRE.
SIN PATRIA NO QUIERO VIDA.
HAZTE CONCIENCIA.



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Antonio Machuca

Actor y militante revolucionario

 machucamelo@cantv.net

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