Crítica ácida

Póngale octanos a su gasolina mental (I de II)

En todas las salidas de necesidad para la compra de alimentos, me tratan el tema, amigas y amigos, lectores o no de estas opiniones, oyentes de programas que conduzco por radio, o alguien que sabe soy comunicacor social, me sugieren y lo han hecho todas las veces este Abril, que proteste por lo de la gasolina y "se lo dices al gobierno".

Antes de complacerlos les recuerdo la paciencia con la cual he escuchado, directamente les ruego a los contactos de tantos años y a los recientes, lean antes con atención esta opinión del Gobernador de Carabobo Rafael Lacava, que en sus simpáticas intervenciones declarativas, resulta mucho más sincero que el promedio de simpatizantes chavistas. Dijo Lacava, "Estamos trabajando para impedir que quienes piden arrodillar al pueblo venezolano, no lo puedan arrodillar. Es irresponsable pedir sanciones e invasiones, desear que no haya combustible, pedir que no nos manden los aditivos, eso termina perjudicando a toda la población",

No es cuestión entonces de ser "chavista", tampoco criticarlo todo, no estamos viviendo en la tierra, en todo el globo terráqueo, en ninguna parte del orbe, tiempos normales. Es más fácil criticar que tratar de hacerlo con mesura, por eso no me empato en comentarios que considero un tanto ligeros, a menos que se quiera hacer por oposición, o imitando a Joselo me cuido de "criticá por criticá…". Estimo necesario pensar si otras naciones tienen lo que a nosotros nos sobra, dar a gracias a DIOS, por lo poco que hemos padecido por causa de la actual pandemia mundial.

Tener fe en que se resuelvan los inconvenientes de la gasolina, conciencia de tiempos de emergencia, salir lo menos posible y no abandonar la natural protesta si vemos irregularidades, ya que éstas pueden ser filmadas, fotografiadas y denunciadas. No dar pie preferencial a la amargura y el rumor malsano dando pábulo únicamente a lo negativo y politiquero, que no ayuda en nada a la labor de quienes están cuidándonos: personal de medicina y enfermería, militares, policías, protección civil y voluntarios, son dignos de reconocerles sin ignorarlos.

La patria tiene en reserva gasolina suficiente por si cumplen la locura de invadirnos, los que se creen amos del mundo y han vuelto ruinas a varias naciones, si no les obedecen. Pensarlo es echarle octanos a la gasolina mental. Un episodio desagradable viví a raíz del asesinato de un médico cubano en Aragua, asaltado en su sitio de trabajo, fue hace bastantes años ese primer homicidio sufrido en Venezuela por los hermanos antillanos de Barrio Adentro. Veía la información en un diario en momentos que visitaba un clientes de publicidad, el propietario del negocio dijo "ojalá maten a esa pila de c… de m…", y hasta esa quincena anuncié a semejante bárbaro sin importarme perder ese ingreso por el anuncio radial.

Me entero la hospitalización de cuatro trabajadores cubanos de Barrio Adentro, contagiados en Venezuela con Coronavirus. Apartémonos de salvajes del odio, pensemos en la humanidad sufriente de toda nacionalidad. Agradezco a la Profesora Carmen Camacho, en Cagua, quien luego de leer una de estas colaboraciones para APORREA, me envió un pedagógico mensaje afirmando Hay que aprender de los asiáticos. De las adversidades, florecen y las toman para crecer económicamente. Por mi parte agrego que son culturas milenarias, sin los vicios históricos que portaron ciertos conquistadores colonialistas europeos.



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Luis Sánchez Ibarra


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