Poquita democracia

—Aló chino.

En qué le puedo servir.

—Aló, camará.

—A hombre es usted.

Cómo está siguiendo la cuarentena.

—Aquí guardado, sin ganas de reunirme con el eterno.

Pero me han comentado que la gente en Catia anda en la calle, no sé si será cierto eso.

—Eso es grave. Aunque cada quien es responsable por su vida, hay un colectivo que va más allá de eso.

¿Qué me cuenta?

—¿Apareció Vivas Santana?

—No lo creo, y nadie dice nada. Andan callaitos.

¡Dios atienda esa alma y se apiade de ese cristiano!

—Así es, el cuerpo tiene miedo.

—Y bastante.

—Camará, estaba pensando que con esto de la cuarentena se ha planteado un conflicto entre las libertades individuales, en este caso, por una emergencia sanitaria.

—Lo de la emergencia sanitaria lo entiendo, pero lo primero no.

Barájeme la cosa de otra manera.

—Alguien me comentaba que en Italia, poco a poco, se fueron limitando las libertades individuales para poder controlar la epidemia.

Lo que al principio la población no entendía era que le limitaran sus libertades individuales y colectivas. Cuando les entró el miedo fue más fácil hacer tales limitaciones.

Por el contrario, en Venezuela al aplicarse la cuarentena todo el mundo acató esta disposición.

Incluso algunos mal hablados hablaban de toque de queda.

—La gente acató la cuarentena porque no es la primera vez que en Venezuela se aplica algo semejante, eso es cierto.

—Si haber vamos, el Gobierno la llama "cuarentena colectiva y social", para darle un viso de participación ciudadana.

—Así es. Fíjese

A un venezolano no le extraña este tipo de medidas.

En este momento, hay una cuarentena por causas de salud pública; los toques de queda son por razones político-militares.

No estamos confundiendo una cosa con la otra. ¿Estamos claro?

—Como el agua antes de que llegue mayo.

—El último toque de queda que se implantó en Venezuela fue en abril del 2002, y anteriormente en febrero de los años de 1989 y 1992. Los mismos fueron por razones político-militares. Si no se decretaron formalmente, se decretaron de hecho.

Para un venezolano la limitación de las libertades individuales o colectivas no son algo extraño ni nada extraordinario.

Yo creo que eso se debe a que Venezuela estuvo dominada por la andinocracia, como comentó el finado Domingo Alberto Rangel. Y aplicaron férreamente la centralización.

—Usted es leído y facurto en la materia, hombre.

—Por lo que cualquier intervención por parte de los gobiernos sobre la vida ciudadana se considera como algo normal.

La centralización impuesta por los andinos es un hecho político muy fuerte e intenso, y eso nos parece muy normal. Aunque la misma no estuvo presente ni en el periodo republicano ni en la época colonial.

—Eso me han dicho.

—Cualquier acción fuerte de los gobiernos democráticos —adeco, copeyano, chavista— no atenta aparentemente contra las libertades individuales.

Es más se espera que el gobierno actúe de manera enérgica.

Usted recuerda que Carlos Andrés Pérez enarboló en su campaña presidencial del 1973 el eslogan "Democracia con energía".

—Me acuerdo como si fuese ayer.

—Eso hizo sospechar que la democracia venezolana tiene un tinte imperativo sobre las libertades individuales.

Recuerda usted, que en lo económico se hablaba de un "capitalismo de Estado"; donde los gobiernos tenían inherencia sobre el hacer económico privado limitando e imponiendo pautas al desenvolvimiento del mismo.

—Así decían.

—Que ahora se haya acatado la cuarentena de manera disciplinada y con complacencia por parte de la población, es porque en la mentalidad del venezolano es frecuente que los gobiernos de turno actúen de manera enérgica sobre las libertades individuales.

—Incluso se le exige al gobierno que actúe de esa forma.

—Así mismo es, como usted lo dice.

Recuerde que durante el golpe de estado de abril del 2002 Ramón Escovar Salom, Fiscal de la República durante el periodo 1989-1994, diputado y senador del Congreso de la República, conminó a las fuerzas del orden a que al gobernador del estado Táchira "se le arrestara y sometiera por la fuerza".

—Algo aparentemente no propio de un demócrata.

Si a ver vamos.

—Durante el gobierno de Herrera Campins o de Lusinchi, no recuerdo en cuál de los dos gobiernos, se ordenó el cierre temporalmente de RCTV; y el difunto Chávez Frías no le dio la concesión de la señal de emisión y chao contigo. Además, usted se debe acordar que cuando el finado dio el indulto después de los sucesos de abril, más de uno se revolcaba de la tibiera, se quedaron callados por miedo al difunto.

El Nacional sufrió a lo largo de los gobiernos adecos y copeyanos diversas censuras, éste lo sacó de circulación. Asimismo otros periódicos de menor circulación y muchas emisoras de radio fueron objeto de censura. De periodistas ni hablar.

—Eso ha pasado ayer y hoy, y como si nada.

—La actuación de la policía y de la Guardia Nacional era eminentemente represiva, no conocían otra manera de actuar; se decía que era herencia de los tiempos de Gómez. Si alguno hacia intento de protestar le decían "te vas a alzar" y le arriaban su rolazo o peinillazo.

—De eso hay muchos otros ejemplos que datan del periodo 1958-1999. Sin querer justificar el estado actual de censuras y limitaciones de las libertades individuales y colectivas, que se dan por granel.

—Le cuento todo esto para que veamos lo poquito que es la democracia venezolana.

La cual ha estado signada más por el caudillismo y por la mano autócrata, que por preceptos democráticos y, mucho menos, republicanos.

Eso quiere decir que el régimen democrático venezolano es autoritario y coercitivo.

—Esa es la realidad.

No hay manera de llevarle la contraria.

—Los ciudadanos, por su parte, siempre han esperado que los gobiernos de turno actúen con firmeza y fuerza.

La expresión popular "es que no hay gobierno" se refiere a eso.

En cada venezolano anida soterradamente un autócrata.

—Yo le oí y vi al señor Hernández Montoya.

—¿El del programa los robertos?

—Ese mismo.

Que el papá le contó a él, que siendo jefe de la campaña electoral de Rómulo Gallegos, el papá acompañaba al candidato por todo el país, al llegar a cierto pueblo una señora se dirigió a Gallegos llamándolo General, el escritor cortésmente le dijo que él no era General a lo que la señora le replicó "no se preocupe, ya lo llegará a ser".

Vea usted, como ahí se refleja lo que estamos hablando.

—Es que la tradición política venezolana tiene su fundamento en el autócrata, y de allí el fracaso del republicanismo.

Por eso no resulta extraño que las medidas impuestas por el gobierno o los gobiernos de turno se acaten de manera pasiva, o se le exija a éste que actúe "con mano dura".

Por lo cual, no hay que ver el autoritarismo venezolano solo como un fenómeno del chavismo, porque la cola es más larga de lo que parece. Y sin querer justificar los desmanes de estos.

Yo creo que esto tiene sus raíces en el siglo XIX, en las guerras republicanas; en esas contiendas triunfó la mentalidad autócrata sobre la republicana y la democrática.

—Mire hombre, la democracia es muy alabada mientras el ciudadano le ríe la gracia al gobernante de turno.

Cuando el ciudadano ya no le ríe la gracia y hace algún acto de protesta o da muestras de no estar de acuerdo con el gobernante de una vez aparece el autócrata. Para muestra un botón.

Y ahí se acaba la llamada democracia.

El agua empezó a hervir, hombre.

Tengo que dejarlo, aunque la conversa está muy buena.

Acate la cuarentena y mire que las aguas de mayo están cerca, porque toser con diarrea es peligroso.

Y le dijo: Por ahora, apriete



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Obed Delfín


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