Decisión al límite de la existencia

Hay decisiones que son definitorias del futuro. Estas encrucijadas se les presentan a los individuos, a los gobiernos y también a las sociedades. Después de ellas nada será igual, el futuro llega con su carga ineludible.

No es discutible que Venezuela se encuentra en medio de una crisis en su fase terminal: el gobierno agotado no tiene solución al desastre que ha creado, es cuestión de poco tiempo su derrumbe definitivo; las elecciones, que son el remedio acostumbrado para las crisis, en nuestro caso no funcionan, la situación las rebasa, es tal el deterioro que se precisan remedios de mayor calado. La salida del gobierno es inevitable. La discusión ahora es el futuro, qué pasará el día después, cuáles son las posibilidades. Veamos.

La derecha gringa propone un plan privatizador, comenzando por pdvsa y yendo hasta la última plaza del último pueblito andino, todo. Y ese dinero que entre, usarlo para seguir con el derroche, la fiesta populista; el resultado será más pobreza, más marginales y unos cuantos enchufados que morirán de colesterol alto y cirrosis hepática. No hay propósito de enmienda, no se atreven, no saben, no pueden parir otra opción que el populismo que les permita ganar elecciones, esa es su estructura mental. A los imperios les conviene una clase dirigente así, la masa, o mejor, el rebaño la acepta embriagada de inmediatez, no atina a ver más allá del bono de hoy.

Hay otra opción: volver al camino de Chávez, rescatar la relación esfuerzo-logro, decirle la verdad al rebaño, transformarlo en masa actuante, devolverle la autoestima, prepararlo para grandes hazañas. La primera, rescatar al país de las garras de los imperios y de las pezuñas de los politiqueros oportunistas. Con trabajo colectivo, con mística, levantar la economía, demostrar que un pueblo unido, consciente de su papel histórico, es capaz de construir mundos.

Esa es el gran dilema de este pueblo. Y esa decisión al límite de la existencia, esa decisión que definirá el futuro nuestro como sociedad, se debe tomar en los próximos días. Si el rebaño cae en la trampa de ir a unas elecciones donde se escogerá cuál será el verdugo, o si apoya un golpe de la derecha gringa, si el rebaño saca al gobierno de la terapia intensiva, si sigue siendo rebaño, en ese caso el país se desvanece, sus hijos no supieron defenderlo.

La otra opción, remota lo sabemos, es que el rebaño comience a pensar de otra manera, reconozca a sus líderes, los sepa identificar por sobre las campañas de desprestigio, que sepa diferenciar los planes de venta de la nación, a la mera jugarreta económica, de los planes serios de recuperación espiritual y material con el esfuerzo propio, la transformación en masa actuante

De esa decisión depende el destino del país. En los próximos días demostraremos si tenemos calidad para ser un país reconocido en el mundo, o si nos transformaremos en una colonia de los imperios, si dejaremos que la clase dirigente nos disuelva.

Estamos seguro, confiamos, que allá muy en el fondo todavía queden los arrestos que movieron a este pueblo a las hazañas de la independencia, a las jornadas heroicas de la derrota del sabotaje petrolero, de la derrota del golpe de Abril. Estamos seguros que los líderes están allí y sabrán qué hacer. Creemos firmemente que el futuro es promisorio.



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Toby Valderrama Antonio Aponte

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