La Heroica Juventud de La Victoria

" En esta jornada que será memorable,

ni aun podemos optar entre vencer o morir:

¡necesario es vencer! ¡Viva la República!""

José Félix Ribas

Los estudiantes, durante la independencia, fueron también al frente de guerra a defender la Patria. Lo hicieron en una circunstancia dramática. No se encontraban preparados para el combate y además, todo conspiraba contra el ejército patriota. Comenzaba a derrumbarse la Segunda República y a imponerse la era de José Tomás Boves.

El asturiano había asumido de hecho la conducción del ejército del imperio español y a revestirse de una autoridad que correspondía a Juan Manuel Cajigal, como Capitán General de Venezuela. El 3 de febrero de 1814 destrozó en La Puerta a las fuerzas patriotas comandadas por el Coronel Vicente Campo Elías, las cuales trataron de cortarle el acceso a los valles de Aragua, para frustrar su objetivo de apoderarse de Caracas. Pero habiendo resultado herido, se retiró a Villa de Cura. Contaba entonces el jefe realista con unos 10.000 avezados combatientes y aprovechando que Bolívar sitiaba a Puerto Cabello concibió como táctica aislarlo de las fuerzas que defendían la capítal.

El Libertador, viendo el peligro inminente de perder la plaza, tomó la decisión de cortarle el paso al sanguinario jefe de la Legión Infernal, haciéndole frente en la población de Nuestra Señora de la Victoria . El General José Félix Rivas fue el encargado de esta misión casi imposible de cumplir, debido a los escasos defensores y pocos pertrechos con que contaba en esta ciudad, para enfrentar a las fuerzas enemigas, más numerosas y mejor armadas.

En sincronía con esta orden, Bolívar, atento a los movimientos de Boves, sin dejar el asedio a Puerto Cabello, se desplazó a Valencia, desde donde podía auxiliar tanto a los sitiadores como a los defensores de La Victoria.

Ante tan comprometida situación, el General Ribas, hizo un dramático llamado a los estudiantes del Seminario y de la Universidad de Caracas. Los arengó y a pesar de la enérgica oposición del Rector Gabriel Lindo, 85 de ellos, muchachos entre 12 y 20 años marcharon a La Victoria con el jefe militar a defender la patria herida. Nunca habían tomado un arma entre las manos, menos tenían noción del arte de la guerra. Ribas se dio a la tarea de entrenarlos para tomar el fusil, abrir barricadas, usar el machete y otras actividades estimadas necesarias para enfrentar a tan poderoso enemigo. Era la primera vez que se echaba recurso de los estudiantes para afrontar la guerra.

Contando tan solo con unos 1500 hombres, 800 de ellos traídos desde Caracas, entre los que se encontraban los jóvenes estudiantes e integrantes del batallón La Guaira y cinco piezas de artillería, el jefe patriota se vio obligado a organizar una posición defensiva, cuyo centro era la plaza mayor, abrió barricadas y trincheras y utilizó las casas como puntos de ataque desde donde puestos a cubierto, sus soldados podían disparar contra el enemigo. (1). No se podía optar entre vencer o morir. Había que triunfar o se dejaría a Boves un paso franco hacia Caracas, donde saciaría su sed de venganza bañándola en sangre y cometiendo toda suerte de excesos contra la población, como era su costumbre.

Para materializar su objetivo, confiando en una fácil victoria , Boves envió a Tomás Morales a tomar La Victoria, mientras él mismo se quedó en Villa de Cura con un batallón de reserva

Los españoles triplicaban en número a los defensores de La Victoria. Morales disponía bajo su mando de un contingente de 3500 avezados guerreros, dispuestos en dos columnas que envolverían la ciudad. Una se desplazaba por el sur, por Pantanero, con 2000 jinetes y 700 infantes , mientras la otra lo hacía por el camino principal de San Mateo, con unos 500 jinetes 200 infantes y piezas de artillería.

A las 8 de la mañana del día 12 de febrero se empeñó el combate. Sostiene Héctor Bencomo Barrios que Morales erró en la utilización de las armas puestas a su disposición, al darle un predominio a la caballería en lugar de valerse mejor de su artillería para desplazar a un enemigo que parapetado tas las barricadas, fosos y casas desesperadamente se defendía y hacía blanco fácil en sus tropas . Cegado por su soberbia por no poder penetrar en la ciudad, y le impedía entender la situación, Morales lanzó infructuosamente hasta nueve cargas de caballería contra los patriotas (1). Sin dejar de reconocer lo errado de la táctica, creemos que no fue la arrogancia lo que motivó a Morales asumir esa clase de ataque . Él solo se ajustó al sistema de combate de Boves de desplegar su caballería y no usarla como apoyo de la infantería, que tan buenos resultados habían dado a las fuerzas imperiales , confiado además en la superioridad numérica de sus tropas. Por ello se obstinó en no entender que en un terreno no abierto ni llano como en el que combatía , daba ventaja al contrario, exponía a sus hombres y empleaba una táctica errada .

Sin embargo, a las cuatro y media de la tarde, el ejército imperial había logrado acorralar a los patriotas en la plaza mayor, al tomar El Calvario y Pantanero. La carnicería era grande. A Ribas le quedaban la mitad de sus hombres, dos de sus caballos habían muerto bajo sus piernas y sus oficiales, en su mayoría , habían perecido en el combate. Prácticamente cuando ya todo parecía perdido, Ribas observa que por la vía de San Mateo viene un auxilio que acertadamente supone que es Campo Elías enviado por Bolívar desde Valencia y que al frente de unos 200 hombres atacaba la retaguardia española. Enseguida envía al General Mariano Montilla abrirse paso entre las filas enemigas para permitirle la entrada a la ciudad. Los dos jefes patriotas uniendo fuerzas, rompen la resistencia contraria , lo que permite a Ribas contratacar con las fuerzas de Campo Elías, y en una carga general hace retroceder a Morales que huye perseguido por la caballería patriota. Las Divisiones realistas quedan cortadas y las posicionadas en los cerros del Pantanero huyen despavoridas por todas partes. Eran las cinco y media de la tarde. Solo las sombras de la noche detienen la persecución y facilitan a Morales refugiarse en Villa de Cura.

Gran cantidad de muertos y heridos dejaron regados en el campo de batalla los fuerzas derrotadas, las que también abandonaron caballos, fusiles y municiones. Las pérdidas patriotas fueron cuantiosas. Unos cien muertos, 81 de ellos, eran los jóvenes estudiantes.

Boves no se podía creer lo ocurrido y al día siguiente él mismo, sin restablecerse de sus heridas, para moralizar a su gente, se dispuso atacar nuevamente a la Victoria. Pero en las alturas de Pantanero se encontró con su archienemigo Vicente Campo Elías, quien logra derrotarlo.

En La Victoria, los jóvenes estudiantes , dieron un claro ejemplo de cómo hasta la muerte se defiende la patria . Hasta el presente nadie ha podido obtener la identificación de aquellos valerosos muchachos, algunos afirman que solo cuatro, lograron salvar su vida, aunque luego habrían muerto dos de ellos a causa de las heridas. Uno de los sobrevivientes ha podido ser identificado como el bachiller Dionisio Centeno Mejía, quien continuó luchando por la independencia de su patria, hasta que en Angostura recibe en 1817 licencia absoluta. Luego de casarse con Concepción González, y procrear en su matrimonio seis hijos, enviudó, y continuó su carrera de sacerdote. Recibió las órdenes mayores en Angostura , murió en Caracas el 24 de noviembre de 1874 y sus restos reposan en el Cementerio General del Sur ( 2 ).

La Asamblea Nacional Constituyente de 1947 en honor a los héroes de la Victoria y en reconocimiento a los servicios hechos a la Patria por los jóvenes, decretó que el 12 d febrero de cada año debía celebrarse como Día de la Juventud, como se ha cumplido hasta el presente. Sin embargo, lo que este mismo día no se ha replicado , fue el voto de l General José Félix Rivas, de celebrar una misa en las iglesias de Caracas, en honor a la Virgen, a quien invocó en medio de la terrible combate, ofreciéndole esa promesa en caso de triunfar y otorgó a ella el mérito de la victoria alcanzada.

*Abogado , asesor jurídico de la Cátedra Libre Intercultural César Rengifo. Miembro del Consejo de Redacción de la revista Itanera.

robertourbanotaylor@hotmail.com

(1) Ver la organización de la posición defensiva adoptada por Rivas, en Bencomo Barrios, Héctor, "El General en Jefe José Félix Ribas", pg.120 - 127, impreso en los Talleres Técnicos dl Mnisterio de la Defensa, Caracas, 1978.

(2) Consectario de la ciudad de Cumaná,pg. 120-121, ob citada.

Bibliografía

"El General en Jefe José Félix Ribas". Bencomo Barrios Héctor.

"Historia de la Rebelión Popular de 1814"., Uslar Pietri Juan.



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