Crítica ácida

Donde digo Diego digo digo y…

Continúa dando que comentar el caso de la ex Senadora colombiana Aída Merlano, fugada de su nación hacia Venezuela pidiendo protección para su vida, porque los supremacistas negociantes de siempre en la democracia neogranadina, confiesan hasta en noticiarios que "es delito pero no mucho sino costumbre…, la compra de votos en Colombia, cambiando el sufragio por ayudas materiales o en pesos. Lo declaró por radio Mr. Gerlain.

El presidente Iván Duque envió un mensaje al presidente venezolano Nicolás Maduro diciendo que Venezuela no puede seguir protegiendo la corrupción, y que tiene que extraditar a Merlano de inmediato; días antes Duque le pidió a Juanito "Alimaña" presidente venezolano con minúsculas pues no tiene mando ni autoridad, ni moral ni personalidad, que extraditara a su paisana Merlano.

Uno se pregunta cómo es que se le olvida al Jefe de Estado colombiano lo que afirma, y se contradice tan flagrantemente. Por eso opino que los gringos tienen locos a sus "amigos", incluyendo presidentes, porque los hace comportarse como aquel que para aclarar dijo "es que donde dije Diego dije digo, y donde digo digo quise decir Diego". Definitivamente Donald "copete e´ pájaro loco", tiene orates a sus amigos presidentes al sur del Río Grande.

El Jefe del Estado colombiano Iván Duque agregó que la Interpol tiene en el caso Merlano, todos los protocolos cumplidos que se exigen para extraditar delincuentes. Vuelven las interrogantes, ¿a quién solicita la Interpol que extradite a la ex senadora?, será al descolorido disléxico presidente de la nada recibido y aplaudido en campaña electoral por el Congreso en Washington, en teatrales politiquerías utilizando otro de sus esclavos pitiyanquis, o la policía internacional tratará con el gobierno legítimo de Nicolás Maduro Moros.

La intromisión casi que a diario y convertida en típica conducta de obseso, que venimos observando en el sub presidente de la nación vecina, lo envuelve en un desprestigio que no podrán tapar esta vez las oligarquías de Bogotá, la de la Costa Atlántica, los santanderianos vecinitos nuestros, los del sufrido Chocó y La Guajira, con variantes en los demás Departamentos territoriales. El pueblo pobre a pesar de la censura mediática en Colombia, lo sabe por sus paisanos desplazados.

En Venezuela moran casi seis millones con hijas e hijos nacidos acá, y ellos comentan (aunque en voz baja), esas diferencias entre el esclavismo peligroso de vivir en Colombia o sobrevivir allá, y la Venezuela bolivariana generosa, socialista, humanitaria y participativa, con mayores oportunidades para las clases de menores recursos, que en forma gratuita estudian, trabajan, disfrutan beneficios socialistas, y saben hacer comparaciones.



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Luis Sánchez Ibarra


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