En absoluto

Calamidad política

Desde los tiempos de Hugo Chávez, la oposición venezolana ha demostrado ser una calamidad, una cosa pavosa, un desastre político y en consecuencia, esos años en el que nace una nueva forma de hacer política, de atender a nuestro pueblo, de la democracia protagónica y participativa, fueron años de victoria en victoria. Salvo aquel referéndum del 2007 y la pérdida de la AN en 2015. Ambos momentos fueron muy críticos, de campañas satanizadoras contra la revolución, incluso, en el 2015, esta calamidad llamada oposición generó un descontento por la vía de la desestabilización económica y en plena campaña, nosotros malinterpretamos el momento con acciones convencionales mientras ellos capitalizaban el descontento creado por ese ataque al bolsillo, la escasez y las colas, de paso, todo esto, inducido por los propios dirigentes de la oposición. Lo comente en el artículo anterior, no debemos cometer los errores del 2015. Tenemos que superar esa calamidad.

Desde la revolución tenemos un compromiso con Chávez y con nuestro pueblo de recuperar la AN y adecentarla, pero además, estamos obligados a reactivar la producción nacional y atender a los trabajadores. La organización de nuestro PSUV nos ha llevado a planificar acciones en función de la contienda electoral que se avecina, pero también en función de la defensa integral de la nación. Continúa el acecho. Organización y movilización nos llevará a derrotar esta calamidad política en la que se ha convertido la oposición venezolana. Hoy, 14.000 y pico de UBCH en todo el país estarían garantizando la irreversibilidad de la revolución Chavista. Más de 10 millones de electores se han caracterizado de los cuales 7 millones y piquito confían en la revolución. No es poca cosa dadas las condiciones en las que nos han encajonado y que algunos resentidos del bolsillo se niegan a reconocer. Hoy, nosotros tenemos un nivel de conciencia impresionante, con problemas de combustible, dolarización de facto, la especulación rampante, problemas con gas, transporte, conseguimos medicamentos y comida pero para comprarlos cuesta Dios y su ayuda, conflictos migratorios que hasta en las parejas ha hecho estragos y sin embargo, aquí está una militancia esperando la voz electoral oficial para salir a movilizar el voto.

Nos asiste la moral, el nivel de conciencia, la motivación, la organización, lo ético, lo espiritual y lo ideológico y, de ahí se desprende lo que será una gran victoria para nuestro pueblo y para la organización política más grande que nunca tuvo la revolución. Organización que sirve como instrumento para la transformación política de la sociedad, la estabilidad político territorial y por supuesto, la herramienta necesaria para seguir luchando contra la calamidad política que hoy representa la oposición venezolana. Para eso, se fortalece el PSUV. Así lo dijo Hugo Chávez. Quienes han traicionado, allá ellos, que la historia les cobre y caro. Nosotros seguiremos detrás de esa fuerza superior que nos moviliza siempre, las huellas de Hugo Chávez.

A LO INTERNO: Dejen la calamidad con las candidaturas. Es como diga Nicolás.



 



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Horacio Alarcón Basabe

Dirigente del PSUV

 alarconbasabe@gmail.com

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