¿Y de la corrupción qué?

Se gritan, insultan y amenazan los diputados. El escenario de este sainete venezolano parece flamear. Se acusan de ser lo que no son. Sacan cuentas: suman, restan, multiplican y dividen, pero los números no cuadran.

En la platea, un pueblo hambreado y enfermo, traicionado y expoliado, los observa. No sabe qué pensar. Una como ansiedad vergonzosa se le empoza en el alma. Una pena ajena le oprime el pecho. Los diputados pelean y pelean, y, entre tanto, ¿qué pasa con la inflación que vacía los bolsillos de la gente, qué con los apagones y los cortes de agua, qué con la pobreza y el atraso? A más de 30 % ascendió la desnutrición infantil. La tuberculosis, desterrada hace muchos años, enfermedad emparentada esencialmente con la pobreza, muestra otra vez su hórrido rostro entre nosotros. El Metro de Caracas se ha convertido en un muladar infame. ¿Y de la corrupción qué?

Tras bambalinas, y a veces no tanto, unos señores penumbrosos se frotan las manos. Sin signo ideológico ni pertenencia política. Unos dicen "revolución" y otros dicen "libertad". Todos hacen negocios con el Estado. Portan alforjas cargadas de dólares y de euros. Son los pilletes de la corrupción, esos que sacan su tajada mientras más descuadernada esté la república. No hay instituciones ni control que valga. La Comisión de Contraloría de la Asamblea es una ficción (¿ahora son dos?). La Contraloría es una entelequia, un elefante blanco que transita por las oficinas del gobierno como un fantasma inútil, cómplice de los camaradas. 500 presos políticos, algunos por verdaderas bagatelas, y los corruptos libres y volando.

Dos décadas de saqueo, más que en los tiempos puntofijistas, que ya es mucho decir.  ¿Ya olvidamos el Fondo Único Social y el Plan Bolívar 2000?  ¿Ya no hablamos del Fondo para el Desarrollo Económico y Social del País y del Complejo Azucarero Ezequiel Zamora, y de la hidroeléctrica "La Vueltosa", y del saneamiento del río Guaire, y de la fábrica de cemento con Irán? ¿Qué pasó con aquellas denuncias? ¿Nos olvidamos de FOGADE y de los 10.257 bienes que que cedió sin control alguno? ¿Borramos de nuestra memoria al FONDEN, y a la hidroeléctrica Macagua I, y al tren Puerto Cabello-La Encrucijada? ¿Y los 800 milloncejos de dólares de PDVSA decomisados en Argentina a Guido Antonini Wilson? ¿Y el caso PDVAL? ¿Y las cuentas de Diego Salazar y Rafael Ramírez en la Banca Privada de Andorra? ¿Qué pasó, en este país de los cortes eléctricos incesantes, con los 40.000 millones de dólares entregados por PDVSA para obras en el sector? ¿Alguna investigación en Venezuela sobre Alejandro Andrade y sus negociados como viceministro de Finanzas? ¿Qué pasó con las investigaciones al mayor general Hebert García Plaza, ex ministro de Transporte Acuático y Aéreo, y la fraudulenta adquisición de los ferris San Francisco de Asís, Virgen del Valle II y Virgen de Coromoto, usados y sin condiciones para prestar servicio? ¿Y el planetario caso Odebrecht, que salpica a lado y lado, gobierno y oposición, por qué Venezuela es el único país donde no se investiga? ¿Y la impune destrucción de las empresas de Guayana? ¿Y la paralización del III puente sobre el Orinoco, y de la hidroeléctrica Tocoma, y del Metro Caracas-Guatire-Guarenas, y del II Puente sobre el Lago de Maracaibo? ¿Adónde fueron a parar esos recursos?

¿Y quién ha controlado los miles de millones de dólares que un Trump obsequioso ha cedido sin ton ni son a nuestros opositores del G4? ¿Qué se ha hecho con los reales de CITGO y de Monómeros? ¿Qué pasó con el affaire de Cúcuta y la ayuda humanitaria? ¿Qué con las denuncias acerca de eventuales parlamatracas? ¿Los muchos honestos en las filas de la oposición no van a tomar cartas en estos enojosos asuntos? En fin.

En este país desinstitucionalizado, el lodazal avanza sobre nosotros, cubriéndolo todo con su fetidez.

¿Va a seguir este festín de los dineros malhabidos ad infinitum?¿Hasta cuándo los truhanes robarán los recursos que son del pueblo y para el pueblo, es decir, de todos y para todos? ¿No será que en vez de una escaramuza ridícula en Capitolio entre diputados farsantes y pirueteros podemos todos juntos, maduristas y opositores honestos, emprender una guerra institucional, justiciera, ejemplarizante, contra la corrupción? ¿Continuaremos alimentando la fractura nacional mientras el país se nos cae a pedazos y los granujas hacen de las suyas? ¿Los venezolanos honrados no vamos a reaccionar?



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Enrique Ochoa Antich


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