Los fallos

En la era de la abundancia de la revolución bolivariana, un compañero llegaba cada día a la parada del autobús para ir al trabajo y al abordar solía decirle al conductor que tenía menos del valor del pasaje. Con el tiempo los conductores al divisarlo, decían en voz alta y burlona "¡Ahí viene el fallo!". En esa era, la abundancia no era para todos, claro está.

En esta era, no he olvidado esta historia, que ahora es la mía, pues soy uno de "los fallo". Llego a la parada del autobús y le digo al chófer que tengo apenas una fracción del valor del costo del transporte, que aumenta cada día. Es más, hoy la gran mayoría de los venezolanos, somos "fallos". Lo somos en una era, la de la carencia, que se acrecienta; y que no es para todos, claro está.

Estos relatos se cuentan en el mundo y sus hechos son los que erosionan los apoyos a un proyecto de cambio y hacen desear que nos exploten, sin la más mínima resistencia. Hoy quienes migran les dicen a los que protestan en otras latitudes que el sistema está bien, que es mejor estar así, que no es posible aspirar a vivir mejor, pues se puede correr la suerte de la tierra que dejaron.

Las carencias de quienes trabajamos en este país están relacionas con el salario, que al ser el que tenemos, nos excluye del circuito del consumo, superfluo y de los elementos esenciales para una vida digna. El Estado que por mandato constitucional debe asegurar un salario digno, no solo es creativo bonificándolo, sino que tiene comprometida su capacidad para asegurar el acceso a servicios elementales. Adolecemos además de: espacios organizativos con autonomía de clase, por ello estamos a merced de las maquinarias electorales y clientelares.

Es justo afirmar que nuestras carencias hoy son de otro tipo, en el pasado además de las carencias económicas, apenas vivíamos en una democracia fingida que garantizaba la colocación de nuestros minerales a un solo postor, y este solo daba migajas a la clase política y la burguesía nacional para que nunca pasaran de una condición parasitaria.

Nuestra realidad hoy, es gracias a la estrategia de agresión de los EUA que busca erradicar cualquier posibilidad de profundización un proyecto de cambio; y también a los errores de la dirigencia de la revolución en la gestión de la crisis, que se magnifica con la permisividad que se tiene a la corrupción.

¿Qué opción tenemos "los fallos" hoy?, Solo una: aferrarnos a los principios y al proyecto de la revolución bolivariana, para actuar organizadamente en consecuencia, lo que supone reconocer el enemigo y a sus colaboradores a lo interno.



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Jesús Alberto Rondón

Sociólogo. Se desempeña como Facilitador en el Inpsasel, ha sido electo Delegado de Prevención (2011-2013 y 2013-2015) y es Vice-Presidente del Consejo de Vigilancia de la Caja de Ahorros de los Trabajadores y Trabajadoras del Inpsasel (2.011).

 jesusalbertorondon@gmail.com      @JesusRondonVen

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