Carta a los que mal-hablan y dicen a Maduro

"Se dice que el hombre más sabio que ha tenido la humanidad, ha sido el rey Salomón. Deberíamos escrudiñar las sagradas escrituras para saber y aprender ¿Por qué?" I.M.

Aprovechando estas fechas decembrinas, época de recogimiento espiritual donde acaba de nacer el niño Dios convertido en Jesús, para este miércoles 25 pensé en la idea de escribir algunas reflexiones para quienes han tenido en su vocabulario las derivadas de la palabra maldecir. Voy a comenzar este articulo -más que una carta-, para las pobres almas de esas personas que constantemente maldicen a Maduro, porque las he escuchado por varios estados, caminos, espacios y colas de este país con tantos recursos, país consagrado por Dios, y de mucha gente maravillosa. El hombre –acépteseme a todos los seres humanos de ambos sexos, a Adam y Eva- desde la época primitiva ha luchado contra todo tipo de demonios, ha batallado por todos los confines de la Tierra para vencerlos, nadie lo puede negar. La maldad y el amor siempre han estado en disputa. Pero no existe un demonio al que difícilmente la raza humana no haya podido dominar. Inclusive, rezan las sagradas escrituras, que Jesús fue tentado varias veces por el demonio quien le ofrecía riquezas de todo tipo, reinos y tronos de poder terrenal para que conquistara lo que se le antojara y Jesús no se doblegó, su Amor al prójimo venció a demonio.

Siempre veo y oigo por los caminos que he recorrido desde hace tiempo por mi bella y amada Venezuela, por la que oro cada día de mi existencia, personas que han estado maldiciendo al presidente Maduro inmisericordemente como lo hicieron los paganos, políticos, fariseos y religiosos ortodoxos de la época con Jesucristo hace 2000 años. Veo en sus rostros la ira, la rabia lastimeramente, envenenando sus almas, vomitando inmundicia endemoniada que encoleriza su humanidad y contaminan el ambiente y a otras personas que se encuentran allí, personas coléricas llevando su furia, su rabia, su violencia, ese su sufrimiento a sus seres amados y queridos, a sus dignos hogares que no merecen ser intoxicados sino más bien limpiados y depurados con el Cáliz del Amor de Cristo redentor en esta época de advenimiento, quien perdonó nuestros pecados al ser crucificado por todas nuestras culpas

Al maldecir a Maduro -está comprobado inclusive científicamente- están violando muchas leyes no solo divinas, sagradas, sino, irrefutables en las ciencias sociales y científicas, también leyes terrenales maravillosas que hoy día mucha gente está practicando en el mundo entero: La ley de la compensación, ley del Decreto, del Positivismo, de la Atracción, de la Biología Cuántica y cuantas leyes sorprendentes y extraordinarias que se han descubierto que existen y que demuestran que se retornan todos esos mismos deseos, acciones o más… a nuestra humanidad, a nuestro cuerpo, a uno mismo con la misma o más intensidad, fuerza e ímpetu con que sale de Nuestro Ser. Maldecir a Maduro demuestra la ausencia de espíritu en nuestra humanidad, de la falta de humildad en esos seres para el perdón hacia ellos mismos, culpando siempre a los demás de su vida desastrosa. A esta altura de mi artículo, no juzgo a nadie por ello, solo les entrego estas reflexiones, porque todos somos pecadores y como dijera nuestro Señor Jesucristo "Que lance la primera piedra, quien esté libre de pecado".

Cuando maldicen a Maduro que es el presidente de Venezuela ¡de Venezuela! maldicen a toda la nación entera, una nación maravillosa y extraordinaria que habitamos, y que por lo tanto maldicen a todos sus ciudadanos, incluidos sus familiares e hijos, por eso les propongo algo mas superior a sus intenciones y bauzas, si es así que creen tener sus razones y sus verdades ¿Por qué no oramos tod@s por el presidente Maduro y nuestro país, para que seamos mas iluminados con sabiduría, gracia y bendiciones, para que Venezuela y los venezolanos resolvamos y salgamos de esta pesadilla que nos tiene atrapados entre culpables y responsables? ¿Por qué tanto odio visceral endemoniado? En esta situación temporal o transitoria que vivimos en Venezuela, hay culpables y responsables –este es otro tema a tratar después- dentro y fuera, pero maldecir a Maduro no es la vía ni la solución para el país de tod@s, no es la acción o actitud que deben tomar l@s venezolan@s que lo hacen. Tod@s necesitamos como siempre pregono, paz, paz, paz.

Es tiempo de orar, de perdonar y perdonarse, de visualizar cosas maravillosas para Nuestro afortunado país. Venezuela es nuestra casa, nuestro Templo, Tierra de Gracia y bienaventuranzas.

Que de tu boca salga a partir de ahora palabras para bendecir, del alma y del corazón de humano que eres, para honrar y consagrar al país tuyo, mío, NUESTRO.

Nuestro legado… también es sagrado



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Iván Méndez

Ingeniero. Articulista, productor/locutor y conductor radiofónico. Escritor

 ivanmendez2103@gmail.com

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