El despertar de un revolucionario comienza por desintoxicarse de la religión

Decía Alí Primera, el cantautor del pueblo venezolano, que se ha hecho creer que el comunista lucha contra Dios y no es cierto, el comunista lucha contra quienes utilizan a Dios en contra del hombre. Todas las religiones han utilizado a su dios contra el mismo hombre. Los socialistas y comunistas respetamos las posturas religiosas de todo ser humano; sin embargo, aquel o aquella que se dice ser revolucionario no puede ser religioso al mismo tiempo porque cae en una discordancia filosófica, en una "contradicción hasta biológica". No negamos la existencia de un Ser Superior, de una Fuerza Omnipotente, Omnisciente y Omnipresente, lo que nos resistimos es al uso, a la manipulación, al engaño del dios que cada religión ha creado para enquistarse en el poder a través de una institucionalidad y erigirse como un Poder dentro de un Estado. La historia nos ilustra hechos tan aberrantes como por ejemplo, desde Constantino en el siglo III, quien adopta el cristianismo como culto oficial del imperio (como sucede con todas las religiones), desde ese momento se convirtió en culto de Estado; mientras que los centros de poder eran dirigidos por personas sin ninguna moral y ética, para lucrarse a costa de lo que ellos laman la fe, con el propósito de adquirir riqueza y poder. En nombre de su dios, Constantino mató a su hijo, a su esposa, a miles de súbditos y enemigos. Así se erige el cristianismo como una religión de Estado católica y romana, adaptada a las necesidades del imperio y de la institución religiosa nunca a las del proletariado; a partir de allí todo cristiano debe obediencia a ese dios, al emperador, a sus pagodas y a los "representantes de dios aquí en la tierra". Es interminable la lista de sucesos sanguinarios que sacudieron primero a Europa y después al resto del mundo. Los crímenes cometidos se cree que superan los ocurridos en las dos guerras mundiales, en nombre de su dios. La inquisición española fue brutal, la persecución contra los judíos fue sanguinaria. Los saqueos y robos de nuestros recursos cometidos en la América Latina fueron incalculables.

Vinieron a colonizarnos desde su santa inquisición, no condenaron la esclavitud; con la espada, la cruz y la biblia se dedicaron a destruir las tradiciones, la cultura y sus lenguas. La religión cristiana ha representado a los fascistas y dictadores, al General Franco le fueron fieles hasta su muerte y siguen leales hoy día a esa monarquía. La religión odia a las mujeres, desde el Génesis la violencia contra las mujeres por ser "portadoras del pecado original" ha sido una constante desde su origen hasta nuestros días, son consideradas un objeto que reproduce. La religión cristiana, especialmente la católica, ampara a curas pedófilos; este tipo de "pecados son considerados como actos insignificantes". Así, de esta manera, y otros hechos aberrantes más, se ha crecido este poder dentro de un sistema "democrático", dentro del Estado; pero dentro de un sistema depredador, afín a sus antivalores, salvajismo, antihumano, antinatura; es decir, el capitalismo, el neocolonialismo. El éxito del cristianismo en el imperio romano fue posible gracias a la destrucción del mismo, ya que así los cristianos podían considerarse como el "Israel auténtico de Dios" —otra mentira más—; de esta manera el cristianismo está teniendo fuerza en América como otrora, tumbando gobiernos que no le sean favorables, que no satisfagan sus pasiones lucrativas y que vayan en contra de su poder económico y político. Vemos así el auge que el cristianismo está obteniendo en Brasil, en Bolivia y ya está empezando a reacomodarse en Venezuela, gracias ahora al gobierno actual de Nicolás Maduro, quien ha decretado celebrar los 15 de enero el Día Nacional del Pastor, el 26 de septiembre como el Día Nacional de la Biblia y la creación de la Universidad Teológica de Venezuela, según él se van a abrir las puertas para que vengan los evangélicos de toda América. A decir de Moisés García, coordinador nacional de esta organización, dentro de los contenidos curriculares están Teología y Gestión Popular, esta última para coadyuvar en la gestión local en las comunidades.

Seguir tras de un rito, continuar alimentando a lucrarse a pastores o a llamados representantes de dios, ayudar con la tradición de una mentira que han cultivado durante siglos, persistir en la falsedad de que la espiritualidad es estar en una religión, o de que el crecimiento espiritual depende de ésta; es un acto aberrante que hay que detener. No más imposiciones. Si continuamos en este tipo de locuras de crear universidades cristianas para que intervengan en la gestión local de las comunidades sería peligroso: la dogmatización se impondrá más y el auge del crecimiento que vendrá será tan grave que tendremos dentro del Estado venezolano un poder con dominio inimaginario como la existente en el Brasil. Si aún con tantos siglos de control la humanidad no ha entendido la esclavitud y la ignorancia a la que nos han sometido, entonces le corresponde a los socialistas transformar estos modelos retrógrados. El despertar de un revolucionario comienza por desintoxicarse de la religión y esto el Comandante Chávez no lo entendió, tampoco ahora el presidente Maduro. Los asesores del presidente le aconsejan muy mal en esta materia, no se entiende cuál es el objetivo de estos acuerdos cuando países como Bolivia y Venezuela han sido víctimas de golpes de Estado donde el cristianismo ha tenido una gran participación, dirigidos desde el imperio, tal cual la historia desde Constantino y esto no va a cambiar porque ellos manejan la parte oscura, tienen el poder dentro del Estado; colocan y quitan presidentes, apoyan dictaduras y a la burguesía; es la lucha de clases. ¿No lo ve el presidente obrero? ¿Olvidó el presidente que detrás del bloqueo, de las sanciones económicas, de las mal llamadas humanitarias y de la solicitud de intervención militar, están las manos metidas de este poder perverso? ¿Sabrá Maduro que las iglesias cristianas lo consideran el demonio y a la revolución el infierno? Es una tarea difícil para todo revolucionario crear consciencia para que la humanidad pueda alcanzar la verdadera libertad e ir hacia el despertar; pero hay que comenzar por algo, de lo contrario tardaremos 20 años más (como optimista) en alcanzar la verdadera revolución, porque cambiar el chip que nos introdujeron desde pequeños puede demorar mucho tiempo y esto dependerá del grado de consciencia que hallamos alcanzado. Seguir enarbolando sus mentiras y sus dominios, su poder perverso, es ofender la memoria de millones de mártires que cayeron a causa de los horribles crímenes perpetrados; es insultar el verdadero legado de Jesucristo; es faltar a los principios de nuestros orígenes; es contribuir con la industria de la guerra del imperio; es desmeritar el trabajo de Evo Morales en todas sus formas; es subestimar nuestra inteligencia; es humillar a tantos miles de jóvenes que han sido víctimas de odio, de pedofilia, de violación a causa de estos enfermos; es agredir la memoria de heroínas como María Magdala, Juana de Arco, Manuela Sáenz, a la mujer que lucha por sus derechos a la igualdad; es agraviar el proceso revolucionario; es deshonrar el legado de Bolívar que luchó contra la esclavitud en todas sus formas. Pensar que Dios es una cosa que se va, o está en una u otra religión, es la mentira más grande que creó el poder oscuro. Dios está dentro de ti, te queda para siempre, en la naturaleza, entendida como la bella energía del mundo. Él en Mí y yo en Él, Somos Uno.

Fecha: 08/12/2019



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Esmeralda García Ramírez

Licenciada en Administración

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