Crítica ácida

Petroladrones temblad

Los peculadores o malandros de cuello blanco, ladrones, renegados cambiados de bando y en fuga, así hayan sido “chavistas” de fuste o influencia máxima, no deben ser solapadamente justificados. Sus casos hay que conocerlos en detalles, y por supuesto condenarlos de manera evidente sin tapujos, entre ellos dejó de existir un venezolano de 48 años, quien se suicidó en España en Julio del 2019.

Agobiado al descubrírsele negocios turbios bajo la PDVSA supuestamente chavista, dirigida por un personaje a quien ni siquiera menciono por mi conducta política aséptica, alguien que disimuló o maquilló su actuación pública, su modelo como socialista nuevo cuño, es en mi humilde opinión simple imitador de la barbarie administrativa de AD y COPEI, y no puede ser arropado por su influenciocracia opinativa. Reto a quien quiera desmentirme.

Es interesante no confundir aptitud con actitud para dirigir PDVSA, tratando de taparear negociaciones irregulares. En el caso del suicidio del colaborador cercano a un ex Pdte, de PDVSA, se nota que no soportó una conducta similar a la adecopeyanquicracia entreguista de nuestro petróleo, y manchó su comportamiento, a tiempo que apoyaba al Comandante Chávez. Ni el suicida ni su jefe podrían llamarse nunca bolivarianos, a la postre refugiados en países con gobiernos declarados enemigos de Venezuela.

Llamarse cabal mientras se ostenta un cargo bolivariano, no es de quienes corren al regazo de los USA, olvidando el pensamiento inmortal de El Libertador. No se justifican los 4 millones y medio de de euros cancelados a Alejo Morodo, hijo del ex embajador español Raúl Morodo, entre 2004 y 2007, a cambio de ficticias asesorías en Europa. Pago fraudulento que investiga un juez español, según lo indica el diario “El País”.
La OPEP fue fundada en Septiembre de 1960 por Venezuela, Arabia Saudita, y otras tres naciones, en respuesta a la concentración de poder político y económico de los USA, principal productor y consumidor de petróleo del mundo en el período inicial de la posguerra mundial. Allí estaba el digno venezolano Juan Pablo Pérez Alfonso, quien advirtió acerca del petróleo catalogándolo “estiércol del diablo”. Nuestro hermoso país, a Dios gracias hoy soberano y bolivariano antiimperialista, no puede ser patria de tránsfugas viejos ni nuevos, obedientes al excremento corruptivo, movidos por ganancias petroleras hoy nos roban tipos hdp, hombres de paja, espantapájaros al servicio de figuras extranjeras.


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Luis Sánchez Ibarra


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