Desfile y ministro eterno

—Compai, ¿Sería que el Generalísimo andaba con un saco de yuca terciao al hombro aquel 5 de julio de 1811? O ¿Los próceres andarían cargando sacos de café y sardinas durante la firma del Acta de Independencia?

 

—¿Lo dice por lo del desfile?

—Por eso mismo. A quién se le habrá ocurrido semejante idea.

Ni en los actos escolares se hace semejante desatino.

—Hombre, es que esas cajas son armas de desnutrición masiva.

—A carache, así es la cosa.

—A un soldado le meten tres raciones de esas cajas y ese no tiene fuerza ni pa´ levantar el fusil y mucho menos para correr tres kilómetros.

—O es qué piensan lanzar esas cajas desde los aviones a modo de bombas, y al que le caigan encima cae muerto por un paquete de frijol chino o de lentejas.

—Razón tiene la gente de burlarse de ese desfile.

Hasta la seriedad del desfile del 5 de julio se ha perdido.

—El próximo año desfilaran con las neveras y lavadoras.

O llevaran los conejos que prometió el ministro o hasta los cochinos que se iban a producir por manojos.

—Esta gentecita se burla de todo el mundo. Y en la cara de uno. Se burlan abiertamente para que no vayan a decir que lo hicieron a escondia.

Así la gente no se inventa, como es que dicen, una «fake news». Que mantequilla.

—Ellos mismos se inventan la noticia. A bueno, vio que volvieron a ratificar al ministro.

—Si sigue así, ratificación tras ratificación ese va a durar más años en el poder que el compadre Juan Vicente.

¿Será que no hay otro militar para asumir ese cargo?

—O ¿será que nadie quiere agarrar ese carguito? O ¿es qué éste le cuida muy bien la espalda a aquel?

Ese está más agarrao a ese cargo que vieja en moto.

—O ¿será cómo premio por el desfile?

—No compai, están aplicando la tesis: muchos cambios pero todo sigue igual o cambiando pero con los mismos. Es lo que han hecho en todos estos años.

Las mismas caras de sinvergüenzas en los mismos puestos. Puro enroque.

—Anuncian ¡Vamos a cambiar! Ponte tú pa´cá y yo me pongo allá. Listo el cambio.

Un gabinete nuevo anuncia el mostachudo.

—Será de cocina ese gabinete. ¿Quién irá a ser más eterno el difunto o éste?

Hablando como los locos, voy pa´llá abajito donde Fulgencio.

Nos vemos luego.

Y le dijo: Por ahora, apriete.



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Obed Delfín


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