Diosdado y la "revolución" como un caldo de chipi chipi

Espanta y mucho, la pasividad revolucionaria en Venezuela. Es esto un signo irrefutable de lo imposible que luce hoy un volver a Chávez. Esta "revolución" supo colocarle muy bien un prohibido volver a Chávez. Hoy Chávez está pagando la factura de esta "revolución" con alma deprimida y espiritualmente resignada

Reinaldo Iturriza califica este situación como una lealtad resignada y yo le agregaría, que esta "revolución", pudo hacer de los revolucionario seres incondicionales.

Los revolucionarios y la revolución se están inmolando hoy y a futuro por Maduro y Diosdado. Maduro y Diosdado se dejan ver como el Juan Bimba que los adecos tenían como un símbolo o modelo de su política. Un adeco pobre de ayer (el de hoy no) se reconocía como un Juan Bimba, que era un campesino afligido, arruinado y con un pan en uno de sus bolsillos. Vestía de liquiliqui construido con la tela del saco donde venía la harina con la cual hacia el bollo de pan que lucía.

Un caldo de chipi chipi como un único plato y donde el pobre mojaba un pedazo de arepa, era muy sabroso, pero era, en mi tiempo de niña, un plato para matar el hambre. Una taza de caldo de chipi chipi como un abre boca para entrarle a una paella con mucho guacuco o para ingerir luego, un arroz con guacuco es una cosa exquisita.

Diosdado y Maduro pudiéramos verlo en una cadena nacional de radio y televisión, consumiendo un caldo con unas conchas de chipi chipi como único plato y toda la revolución y los revolucionarios, juro que se creerían esa versión de un Maduro y Diosdado comiendo conchas de chipi chipi con casabe. No son capaces de pensar, que una vez culminada la cadena, Diosdado, Maduro y sus ministros degustarían una paella con langosta.

La reacción a la falsa boda de la hija de Diosdado es parte de esa "revolución" boba y una señal de una lealtad resignada.

Uno siente esto así, cuando los analistas y los voceros nos comunican lo malo que la están pasando los jubilados y pensionados en Argentina (por ejemplo) pero "ignoran" que los jubilados y pensionados de aquí con una lealtad resignada, "gozan" resignadamente esa condición de haber logrado una pensión por la revolución. Una pensión y un bono son hoy en una camisa de fuerza para domar a los revolucionarios. Una pensión es hoy un caldo con conchas de chipi chipi. Eso es suficiente y al sentir eso, no deje de ver a muchos amigos y amigas como el Juan Bimba de los adecos.

No hay lugar a la duda para muchos revolucionarios, que Diosdado hoy no tiene para tomarse un whisky y su única opción, cuando mucho, es tomarse un guarapo de moriche en la plaza del Furrial. Creo que Diosdado, para asegurarse que la camisa de fuera funciona, es capaz hoy de preparar un sancocho de concha de chipi chipi y tomarse el caldo con media torta de casabe en la plaza Bolívar del Furrial y así, meterle en la cabeza a la militancia del PSUV que ellos sufren un poco más que el pueblo venezolano. Diosdado come hoy algo así como un caldo de conchas de chipi chipi y no tiene posibilidad de un medicamento para tratarse la hipertensión.



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Amaranta Rojas


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