El linchamiento de los Generales

El renegado odia a su antigua querencia porque se odia a sí mismo, se desprecia por haberse traicionado. Quiere borrar las presencias que lo acusan ante el tribunal de su conciencia, donde la sentencia es una, no hay apelación. El renegado es un ser atormentado y la persecución de sus antiguos compañeros es su único bálsamo, transitorio, efímero, reclama siempre nuevas dosis.

El renegado teme perder su posición de poder, al amparo de la fuerza se siente protegido, los guardaespaldas lo halagan, no le reprochan su conducta desleal, le crean una burbuja donde no entra la culpa. El miedo al estallido de su burbuja, a perder su protección, le impulsa a cualquier acción por cruel que sea.

En el gobierno compuesto en su mayoría por renegados que traicionaron a Chávez, el odio y el miedo son los impulsores de la acción en este fin de su historia. Si queremos entender su conducta, debemos analizarlas desde el miedo y el odio. No otra cosa puede explicar el linchamiento de los Generales. Veamos.

Hay Generales presos y Generales perseguidos, hay Generales odiados y Generales temidos, de esos vamos a hablar. Hay Generales plegados, doblados, a esos ni siquiera los recordamos.

La lista del linchamiento moral de los Generales y oficiales de la FANB es indignante y larga. En otros escritos hemos hablado del General Baduel y de otros oficiales. Hablemos hoy del General Rodríguez Torres, víctima de un vil y cobarde ataque a quien no se puede defender.

Dispara el expoeta fiscal, en el programa Vladimir a la 1, una cantidad de acusaciones contra el General Rodríguez Torres, ninguna probada, ninguna juzgada. El expoeta fiscal viola una cantidad de normas jurídicas y morales, no vamos a referirnos a eso, ya habrá ocasión de pedir cuenta a esta gente que ha atropellado la Constitución y las leyes, ahora queremos hablar del lenguaje, de la conducta del madurismo para resolver sus problemas.

El madurismo no acepta nunca un error. Todas sus fallas se las imputa a factores externos: los gringos, la oposición, las iguanas, los colombianos. El madurismo, mediocre como es, no tolera ningún brillo en su entorno, el que se destaque está cometiendo un delito, cualquier destello es pecado. Allí comienza el General Rodríguez Torres a padecer. El madurismo no le tolera su prestigio militar, su alta formación técnica. Pero además no le tolera que sea un líder militar chavista, capaz de formar parte de un movimiento que agrupe al Chavismo chavista y revierta la profunda traición que el madurismo comete con el pensamiento y la acción del Comandante Chávez. Lo odian y le temen, por eso lo atacan con alevosía. Es sólo un caso, podríamos mencionar al General Baduel, al General Clíver y el método empleado por el madurismo es el mismo. En el campo civil no es diferente el comportamiento del gobierno, allí está el linchamiento que hacen con Rafael Ramírez, lo acusan de cuanta calamidad surja. (Ahora el madurismo, campeón del odio, aparece con una campaña contra el odio, el primer preso debía ser el presidente maduro)

El madurismo no es cándido, tampoco es una pieza suelta de la historia, se trata de un experimento fascista. Lo que hizo el fiscal en el programa de Vladimir es una prueba del carácter esencialmente fascista del madurismo. Leamos a Klemperer, un filólogo que estudió la manipulación de las masas en Alemania a través del lenguaje del nazismo:

¿Cuál era el medio de propaganda más potente del hitlerismo? (..) no lo conseguían ni los discursos, ni las octavillas, ni los artículos, ni los carteles, ni las banderas, no lo conseguía nada que se captase mediante el pensamiento o el sentimiento consciente. El nazismo se introducía en la carne y en la sangre de las masas a través de las palabras aisladas, de expresiones, deformas sintácticas que imponía repitiéndolas millones de veces que eran adoptadas de forma mecánica e inconsciente (..) Las palabras pueden actuar como dosis ínfimas de arsénico: uno las traga sin darse cuenta, parecen no surtir efecto alguno, y al cabo de un tiempo se produce el efecto tóxico…

Si a estas precisiones del filólogo le sumamos la televisión, las redes, la radio, los periódicos, todo controlado por el madurismo, debemos asombrarnos de que aún quede alguna reputación de un disidente en pie. Rodríguez vuelve a ser ejemplo: "Corrupto", "traidor a la Patria", "agente extranjero", "asociación para delinquir", y otras menudencias llueven sobre él y también sobre los Generales, los civiles destacados. Con estas pildoritas de "arsénico" consiguen intoxicar a la gente. El fiscal encabeza la andanada, luego los medios de comunicación se encargan de repetirla millones de veces.

El madurismo, al igual que el fascismo, lincha moralmente a sus adversarios; al igual que el nazismo, hace de la mentira un sistema de gobierno; al igual que el nazismo, depreda la condición humana; al igual que el fascismo, se alimenta de miedo de la gente… al igual que el fascismo, tiene que fracasar, en eso va todo nuestro empeño.



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Toby Valderrama Antonio Aponte

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