Que irrespeto de monseñor Mario Moronta para con la república

Es odioso decirlo, pero le compraron el alma a ese monseñor que, aunque como pecador consuetudinario es un traidor al pensamiento y a la obra de Jesucristo y, tan valeroso es que si se ve en un espejo no se conoce de lo gordo y bien que está con su semblante de hambriento malhabido mientras, que en el país los pobres se mueren de diferentes formas y, él de lo más rozagante se envilece de muy baja altura política y, nos viene a hablar en nombre de los pobres con el mismo pudor de que los odia de todo corazón, viviendo de ellos como si fueran la sangre de Cristo con el pan que lo alimenta como la hostia que traga sin descanso que de por sí consigue el grado de irse al cielo a morir con los ricos muertos de risa y, lo peor exigiendo respeto sin ganárselo.

Dios lo perdone monseñor por seguir el mismo libreto de su gente de dentro y de fuera que quieren el poder a cómo sea y, el Presidente de la República sería un desconsiderado si en verdad le respondiese tantas ofensas juntas que, da rabia inconclusa tomarlo en cuenta que así es como se expresan los jerarcas de la iglesia y, son pocos los que tienen moral para hablar que, no hay que desenmascararlos si la iglesia está llena de casos que a nivel mundial dan asco y el Vaticano sigue rampante y campante y nadie le pide al papa que dimita por ellos y, por la sinceridad de su falsa valentía, podemos decirle que razón tiene el presidente de Filipinas cuando dijo que todos los curas de la iglesia católica son unos valientes y, lo encajó bien a su manera como los ve el mundo pobres de alma y pobres de corazón.

Creo que es oportuno aclararle en razón de su carta a Maduro que, se esmeró en el escribirle a él como presidente, para pedirle que renuncie porque ustedes como jerarcas de esa iglesia "podrida" como corrompida tiene esos dones designios divinos que pueden contravenir opiniones y se creen con razones de ser oídos en hechos tan falsos como su postura y, da lástima ajena que un vividor de la iglesia de Cristo se disfrace de santo para apelar con el mayor desparpajo a una ingrata situación política que lo compromete de acabo a rabo y, queda al descubierto como un rampante sinvergüenza que se presta en estarse metiendo y mintiendo en situaciones políticas que nada le atañen ni nadie le ha dado velas en este entierro de venezolanos pobres que, luchan por sobrevivir del ataque inhumano en que han convertido a Venezuela sus allegados inmediatos que, usted representa a su medida y como un gran pastor nos quiere dar lecciones de moralidad y de entrega como el farsante que se vendió, seguro estamos, como alumno de Judas, ese Judas que lo acompaña cuando le vende su alma al diablo disfrazado de venturoso, sudando sangre en la cruz de su calvario de la intriga que no lo debe dejar dormir en paz a ninguna hora y, pides cacao tirando lanzas envenenadas de odio como un enemigo acérrimo de los que defienden la Patria de Bolívar, la Patria de los desamparados, la Patria de los que padecen, pero no se arrodillan al imperio y se rasgan las vestiduras de su paciencia por el bien de todos.

Qué sabroso es ser monseñor de la iglesia católica y vivir una vida en opulencia, sin tener que trabajar para vivir y ocultarse en ese antifaz de defensor del pueblo a lo voraz de su servilismo que, sin un caer ruedan por las penumbras de sus miserias humanas que tarde o temprano destapan delante el poderoso que, sin insistir mucho es complacido no importa destruir para operar cuando ustedes se hincan de rodillas por el solo placer de ser neocoloniales, no importa el sufrimiento de los que tienen hambre, porque no hay una iglesia que muestre un sentimiento de bondades de servirle al prójimo a no ser de los beneficios que les entran por otros caminos y después, salen a despotricar de quien lucha por enmendar y enderezar situaciones económicas por el bien del pueblo, pero siempre las lacras humanas están a las expectativas de ese desvelo de ponerse en las migajas convenidas, y qué importa, si los pobres no valen nada ni deben tener quien los defienda.

Ojala, monseñor Mario Moronta que, Dios le dé bastante existencia y bastante dinero, para que viva en paz rodeado de su cielo de atenciones y, que ese sufrimiento que hoy ve en el pueblo y se lo tira todo al presidente Maduro, quien se desvela por mejorar situaciones, por vencer una guerra que no termina, no sea derrotado y no se entregue como ustedes lo quieren para su opulencia y disfrute de la burguesía imperial que, para el pueblo bien lejos al que no han podido engañar y, siga viviendo bien que, en su figura reciente no hay ni una arruga de consideración que lo delate de estar pasando trabajo, para que se preocupe de nuestros males que no son los suyos con tanta arrogancia y torpeza en su carta al presidente que, parece más bien una orden manifestada con cierta confusión que prorrumpe en lo inmoral, en lo antipatrio y, lo coloca a la orden del capitalismo salvaje nadando dentro del mierdero de los pobres que, tienen todavía quien los defienda y si usted está con Guaidó que se cuida mucho en no nombrarlo no lo aparta de lo cobarde y del momento en que osa disfrutar de una popularidad que no se ha ganado que como político Dios debe estar bien molesto por meterlo en ese vapor de confusiones sin dignidad ninguna que lo lleve a meterse en su reino.

y así es que un monseñor de la iglesia traiciona a sus hijos, lo que Jesucristo no hizo nunca y, Moronta se lo copió del mal para hacerse fuerte.

 



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Esteban Rojas


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