¿Para qué luchar?, ¿Para estar peor?

Parábola del barrio Patria:

Patria un barrio pobre latinoamericano como cualquier otro amanecía cada mañana agitada por el madrugar de Pablo Pueblo para cumplir con su trabajo y el de sus carajitos y su mujer preparándose para la escuela. Como cualquier día la esperanza de sus habitantes por tiempos mejores revitaliza su lucha que se desvanece lenta y a veces invisiblemente ante la injusta realidad de servir para enriquecer a otros a cambio de sus miserias, que logra olvidar por instantes embriagándose con el alcohol y la droga que nunca faltan en el barrio

Un barrio "normal" con sus malandros robando al que se "resbala", a los no "alineados", corrompiendo con drogas a sus chamos, cobrando "vacuna" a los comerciantes que "terminamos pagando los pendejos", controlando el acceso a los servicios públicos a través de la extorsión y el terrorismo a sus operadores (se le arregla el teléfono, la luz, el agua, el gas, … si los malandros lo permiten). Pero al mismo tiempo lleno de gente honesta trabajadora soñando con un mundo mejor al mismo tiempo que se adapta a su realidad, tanto que muchos terminan creyendo que "las cosas son así y quién soy yo para cambiarlas", incluso sin deseos de cambiarlas.

Pero como en todo barrio nunca faltan grupos que no se rinden ante la circunstancias y luchan por rescatar a sus chamos de los vicios, de privilegiar el deporte, la educación, la cultura y hasta la religión, se empeñan en confrontar al malandraje terminando muchos de ellos como sus víctimas.

Pero un día los grupos "liberadores" logran amalgamar un movimiento los suficientemente organizado para hacer una "revolución" en su Patria querida, crean un consejo comunal que paulatinamente logra mejoras en salud, alimentación, educación, vivienda, servicios públicos, deportes, cultura, protección de niños niñas y adolecentes, de las mujeres, de los discapacitados, de los adictos a las drogas y el alcohol, de la vialidad y la infraestructura, hasta lograr ponerle frenos a los malechores. Por fin Pablo Pueblo se daba cuenta que un mundo mejor era posible, que los 40 años de opresión y corrupción eran posible echarlos de su "realidad", que sus chamos si podían "echar para adelante" sin tener que convertirse en malandros, podían llegar a la universidad.

Como está escrito en la historia de la humanidad todo opresor defiende sus privilegios por todos los medios, así que los malandros con apoyo del Pran y sus Luceros intentan de todo para detener el progreso de Patria para seguir explotando a su gente, roban, asesinan, engañan, sabotean al consejo comunal, los infiltran para que los acaben desde adentro, le pagan a cómplices para que traten de derrotarlos en elecciones, paralizan las clases, sabotean los servicios, en fin, tratan por todos los medios de terminar con la revolución provocada por el consejo comunal, ayudados desde adentro por corruptos que se venden y traicionan lo que permite que se les acuse de ser más de lo mismo por los ladrones de siempre, los que quieren que todo cambie para que no cambie nada.

Ante la incapacidad de los malandros de Patria, el "Pran y sus luceros" asumen directamente la campaña para acabar con la revolución de ese barrio que tantos recursos, dinero, drogas, malandros, mujeres, …, generaba antes a la banda. Ahora si, logra no solo acabar con el estado de bienestar alcanzado, sino que ha sumido a sus habitantes en un estado de necesidad y desesperación nunca antes visto, tanto que muchos añoran el retorno a "como estábamos antes de la revolución", a decir "éramos felices y no lo sabíamos", a ver a los malandros como unos aliados preferibles, a convertir a los corruptos e infiltrados en los "principales culpables de "todos los males que está sufriendo mi patria". Al poco tiempo del terror (menos que los años de bonanzas con la revolución) son muchos los que justifican una acción criminal del Pran y sus Luceros para "acabar con esta pesadilla" creada por el consejo comunal, es decir, culpan a la medicina (con sus desagradables efectos secundarios) de la enfermedad.

Hoy los pobladores de Patria se debaten entre: rendirse y acordar con los pranes un estado de "bienestar" como el de antes; apoyar al Pran y sus Luceros a tomar el control por la fuerza; huir a otro barrio dejando todo atrás, empezando de nuevo; o luchar por un destino incierto ante el poder del Pran pero manteniendo la esperanza de construir un mundo mejor para él o al menos para sus hijos y nietos.

Como en "patria", en Venezuela hoy muchos se preguntan si vale la pena seguir luchando para terminar como los países que se han enfrentado al Pran Imperial divididos, desangrados, empobrecidos y con una deuda de guerra que se cobrarán con el saqueo de nuestras riquezas, o en el "mejor de los casos bloqueados por 60 años como Cuba, sobre todo ahora que las necesidades y dificultades nos llevan a exaltar los "errores" y la corrupción cometidos en revolución.

Respeto cualquier posición porque ella obedece al sistema de creencia, el entorno socio-cultural y la conciencia de cada quien, pero defiendo la mía. Yo no me rindo, sería muy egoísta el anteponer los intereses de mi brevísima existencia a las infinitas que nos seguirán en un mundo mejor. Y no me preocupa que mi vida transcurra entre dificultades porque seré libre y feliz luchando y mis hijos que me perdonen si no lo logramos para ellos y le heredamos muchas dificultades, tienen las herramientas para decidir su destino y si quieren continuar nuestras luchas, recuerden que siempre alguien cargará nuestros morrales como nosotros tomamos los de nuestros héroes para concluir la tarea para los suyos.



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Noel Peralta Barreto


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