A traidores encapillados y cuida puestos: llegó la hora de las definiciones

"No es tiempo de recular ni de vivir de leyendas" (Alí Primera)

No es la primera vez que la revolución bolivariana, este digno proceso que se inició con el Gigante Hugo Rafael Chávez Frías pasa por una situación difícil, situación que ninguno de los que sienten el orgullo de vivir en una patria libre de las ataduras yanquis pretende que ocurra; pero lamentablemente suceden y el pueblo sufre las consecuencias como ahora con el imbécil de Juan Guaidó, que le dio por jugar a ser Presidente de la República sin tomar en cuenta el daño que le hace a la población.

Sin embargo, en medio de esta crisis que se agudiza con el psicópata Donald Trump moviendo los hilos de ese títere opositor, surge un elemento importante que beneficia a la revolución, como es el proceso de depuración que, de manera espontánea, se origina cuando se le comienza a caer la mano de barniz que se echan algunos funcionarios gubernamentales, para fungir de chavista.

En esa dirección salió la cónsul de primera en la ciudad de Miami (Florida), Scarlet Salazar, dando su respaldo públicamente al estúpido de Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela; de la misma manera, vimos al embajador de Venezuela en Irak, Jonathan Velasco, desconociendo a Maduro; similar actitud asumieron unos militares activos sin tropa, sin comando, y los exministros de Chávez, esos mismos que hablan del "chavismo originario" reunidos muy diligentes con el idiota autoproclamado.

Al respecto, solo pretendo hacer dos sencillas consideraciones, la primera es que se debe tener más cuidado con la selección y el nombramiento de las personas que van a ejercer cargos de Gobierno; aunque sé que no es nada fácil detectar a esos oportunistas que, muchas veces, perjudican hasta que se les rompe la cáscara quebradiza en la que se envuelven, para hacer de revolucionarios leales.

La segunda es que, por lo menos, la persona que se declare opositor en plenas funciones de Gobierno, debe ser considerada traidora de la patria y como tal debe ser procesada y juzgada con todo el peso de la ley, no en el papel sino en la práctica, en la acción.

Imagino cuánto daño causó la ex cónsul Scarlet Salazar en complicidad con la gusanera mayamera, o el embajador de Irak aliado con los gringos, como probablemente hayan hecho o hacen otros funcionarios que aún siguen encapillados, y haciéndose pasar como chavistas fiel a Maduro.

Y así como hay unos que saltan la talanquera, existen otros que no, pero mantienen un silencio sospechoso; con esa actitud contamos a ejecutivos, embajadores, cónsules, gobernadores, alcaldes, asesores, artistas de televisión, gerentes, representantes de asociaciones, organizaciones, y muchos otros funcionarios cuida puestos; parecieran estar esperando qué ocurre con el barco, para expresar su solidaridad de acuerdo con su conveniencia. Hasta desaparecieron los oportunistas cazadores de eventos y expertos en selfis, esos que se hacen las fotos vestidos de rojo y las publican en Instagram, Facebook, Twitter, con el único fin de que los vean los jefes.

Ni siquiera dan la cara por lo que el presidente Maduro dijo en un tuit: "Llamo a dar la batalla en las redes sociales a toda hora, para desmontar toda esa campaña que ha pretendido imponer un golpe de estado en Venezuela".

Creo que, aun con todos los esfuerzos concentrados en esta guerra, se debe sacar tiempo para volver a juramentar a los funcionarios de Gobierno, pero antes, hacer un llamado general con el propósito de que quien sienta en el corazón a los gringos, se puede ir sin ningún problema a bajársele los pantalones allá en el norte, tipo Juan Guaidó. Lo que no pueden es aspirar a que se les permita perjudicar la revolución dentro del mismo Gobierno.

Por fortuna, estamos al frente de un verdadero Presidente, de un digno hijo de Chávez, del guerrero indicado para esta dura batalla política, económica y social, que nos declaró el imperio gringo con la derecha apátrida venezolana; estamos al frente de un dirigente, de un líder fuera de serie que, sin duda, la historia absolverá.

Maduro no elude responsabilidades. Lo volvió a demostrar en una entrevista con Jordi Évole, al no vacilar en responder que de cualquier manera asumía las consecuencias de lo que ocurre y pueda ocurrir en el país como Presidente legítimo de la República Bolivariana de Venezuela, aun cuando la crisis económica y la guerra en contra de la Patria de Bolívar, la coordina el asesino Donald Trump con sus países satélites del Cartel del Lima y la Unión Europea.

Vivimos un momento de definiciones, aquí no vale guabineo, ni estira ni encoge, estamos o no estamos con Maduro. Yo estoy con Maduro y siempre estaré con el Presidente de la paz, aquí en Milán o dónde y cuándo me necesiten. ¡Ya, ahora mismo, si así lo requieren! Cero ambigüedades. "Solo los cristales se rajan, los hombres mueren de pie". (Fidel Castro Ruz) ¡Nosotros venceremos!



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Gian Carlo Di Martino

Politólogo, profesor, abogado. Ex-Alcalde de Maracaibo. Cónsul de Venezuela en Milán - Italia.

 giancarlodimartino2017@gmail.com

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