La Guerra imperialista en Venezuela y el Factor Moral determinante

Con arreglo a los postulados teóricos de Clausewitz, podemos definir una guerra como un escenario al que se ha llegado tras un proceso de pugnas entre fuerzas con intereses cada vez más irreconciliables y en los que avanzados los acontecimientos se agotan las contenciones y medios no violentos para dirimir tales contradicciones (elecciones, procesos judiciales y parlamentarios, protestas, dialogo, negociaciones), llegando a un punto de no retorno en el que ambas partes se disponen a acometer acciones para someterse por medios militares; esto es un proceso atravesado por duelos (batallas) y grandes presiones, cuyo desenlace es la imposición de la voluntad al enemigo privándolo de su poder.

Partimos que la situación venezolana se encamina rápidamente a este punto de no retorno.

La derecha venezolana tras la derrota en las guarimbas de 2017 por la constituyente, inician un proceso de diplomacia internacional de guerra con gobiernos reaccionarios del mundo para persuadirlos de adoptar sanciones y agresivas medidas de fuerza contra el gobierno venezolano. En estas circunstancias, y con la anuencia de los más altos funcionarios del gobierno de Estados Unidos, la oposición, esta derecha lacaya, pitiyanqui de bautizo, han llevado el conflicto venezolano a la primera línea de ataque de los intereses recolonizadores del imperialismo en la región e invocan (negocian) su actuación intervencionista.

En esta dirección apuntan las ultimas posturas de creciente agresividad expuestas por la casa blanca (23/01/19), sus consecuentes llamados a deponer al gobierno de Nicolás Maduro con replicas en el denominado Grupo de Lima y la Unión Europea, aunadas a la imposición de graves sanciones económicas en las que se confiscan 14 toneladas de oro venezolano por parte del banco de Inglaterra, además de importantes activos de Venezuela (empresa CITGO) y la suspensión de relaciones de comercio petrolero, hechos estos inéditos en más de cien años de comercio bilateral, creemos que se marca un precedente que muestra claramente la disposición de neutralizar política y económicamente al gobierno de Maduro, faltando solo la incursión de fuerzas militares (mercenarias o formales) en el país y con esta acción, el disparo de arranque una guerra en Venezuela.

Esta guerra es de plano, una guerra de carácter imperialista por un nuevo reparto de las colonias, por la gestión de la crisis global del capitalismo e incremento de la influencia de los principales supermonopolios de las finanzas y los cartels petroleros, en especial, el gatillo alegre de la Exxon Mobil.

Los tambores de la guerra

Esta incursión militar en territorio venezolano, con 5 mil soldados (mercenarios o militares desde Afganistán), como lo ha dejado ver el funcionario estadounidense John Bolton, buscaría la penetración en el territorio, cuyo primer objetivo pudiera ser: 1. Formato Libia, la posesión de un territorio (pudiera ser Táchira o Zulia) desde donde gobernaría "la junta de transición", en el caso venezolano, la Asamblea Nacional con su autoproclamado presidente interino, y desde ese territorio desplegar y orientar el conjunto de presiones de la escalada bélica y el desarrollo del conflicto. 2. Formato Siria, la incursión ofensiva (ataque tras ataque) de una fuerza de mercenarios que en su avance promueven otras acciones (civiles y militares) que conducirían a la posesión de ciudades, toma de cuarteles y rendición de militares en diferentes regiones hasta la toma del poder nacional en Caracas. 3. Formato media Luna, en el que las primeras acciones militares buscarían tomar y apartar del conflicto, los principales recursos estratégicos de la nación, en el caso venezolano, nos referimos puntualmente a la incursión de tropas hacia los campos petroleros del Zulia, o hacia las zonas del arco minero y de la faja petrolífera del Orinoco; y posterior escalada de ataques aéreos y bombardeos sobre principales ciudades.

En todo caso, la elección de la eventual forma de irrupción se haría con precaución y arreglo al estudio de la capacidad militar del estado venezolano con apoyo ruso, nos referimos a la capacidad de control aéreo y de baterías antiaéreas que disponemos en la actualidad, en especial los S-300 y los aviones sukhoi, el tipo de armamento para combates cerrados y abiertos, los mas de cinco mil dragunov para francotiradores con largo alcance efectivo, los lanzacohetes RPG-7, tanques anfibios y poder de fuego, y fundamentalmente de la preparación especial de la fuerza armada y la milicia con conocimiento del territorio.

En tal sentido, la estrategia imperialista buscaría en primer término penetrar en el territorio y controlar una especie de cabeza de playa, para incrementar y orientar una presión inaudita al resto del país, con el fin de modificar en su favor la correlación de fuerzas internas presionando la colaboración de civiles y militares en todo el territorio facilitando el despliegue de sus fuerzas estratégicas hasta someter y deponer al gobierno de Nicolás Maduro.

El Factor Moral, la clave de este conflicto

A propósito de estos fines y consideraciones estratégicas, es clave tomar muy en cuenta, el estado anímico y composición de las fuerzas sociales, políticas y militares internas, así como su abastecimiento de alimentos, medicinas y las mínimas condiciones logísticas y de servicios. En recientes declaraciones de fecha 28/01/19 el presidente Nicolás Maduro, dando un parte de las movilizaciones populares de apoyo que se están promoviendo en diferentes regiones del país, anunciaba el despliegue de al menos 3 millones de venezolanos en respaldo a su gobierno, en respeto a la soberanía y el derecho a la autodeterminación de los pueblos; Si asumimos que las fuerzas opositoras igualan ese mismo número de arrastre político en las calles, podríamos presumir que al menos 14 millones de personas, aquellas que afectadas por la grave crisis económica se muestran ensimismadas ante las tramas de la sobrevivencia, sin adhesión política directa en el conflicto, sin embargo, son estas masas las que podrían inclinar la balanza en este conflicto.

De acuerdo a este dato, la moral, la disposición combativa, la irrupción de medidas que canalicen las expectativas de las grandes mayorías será, el aspecto principal en el que se centraría el conflicto, de allí a que el imperialismo ha anunciado el traslado de ayuda humanitaria, también destacamos la importancia estratégica de los fake news y las operaciones psicológicas alineadas propiciar conductas y acciones afines a la estrategia militar, basta con analizar los efectos logrados en la guerra contra Libia, y por otro lado, el anuncio del presidente Maduro sobre el abastecimiento constante, el arribo de buques de trigo ruso y de medicamentos, combinadas al uso constante de los medios de difusión para desenmascarar las mentiras y operaciones mediáticas de la derecha.

Alertamos, si estas mayorías nacionales, consideran que la salida del presidente Maduro es la solución a la crisis, y rodeadas ante un escenario de grandes presiones, se deciden a actuar, propiciar motines, saqueos, desbordando la seguridad interna, doblegando las fuerzas militares, estas mayorías serían funcionales a la victoria de la derecha y al posicionamiento de las fuerzas imperialistas sobre los recursos energéticos y minerales de la nación.

Si por el contrario, desde las fuerzas revolucionarias insurge un conjunto de medidas y acciones para contrarrestar los efectos de la guerra económica con victorias rápidas y contundentes y a través de estas, se logre ganar las expectativas de estas mayorías y movilizarlas, se puede neutralizar la maniobra imperialista.

Sólo el pueblo trabajador, por su posición determinante en la producción, y su programa revolucionario de poder popular y control de la producción, puede desmantelar la maniobra imperialista y ganar la expectativa de las grandes masas nacionales, resolviendo de tajo las tramas de poder económico que conllevan al desabastecimiento, paralización de la producción y depreciación inaudita del salario, sólo la clase trabajadora puede a través de una clara y transparente economía política del trabajo, reorganizar las fuerzas productivas y colocar la producción nacional en las grandes necesidades del pueblo, pudiendo sortear las dificultades de la guerra.

La derecha, cual rito satánico ha invocado al imperialismo y ha conducido a la nación a una situación de guerra, son tiempos estelares los que vivimos, son tiempos para responder invocando a quienes hemos resistido los embates y vejámenes de la agresión política y económica y desplegar las poderosas fuerzas morales de la clase trabajadora mundial, es hora de colocarnos al frente de la ofensiva revolucionaria, y escribir nuevas y gloriosas paginas para la heroica historia nuestramericana.

¡Comuna o Nada! ¡Uníos Venceremos!

 



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Ricardo Adrián

Comunicador Social, Marxista, Militante revolucionario por la causa de los proletarios, activista por el Poder Popular.

 construccionsocialista@gmail.com      @rradrian

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