Alí Rodríguez Araque considerado hereje

He recibido mensajes insultantes, por el artículo que escribí sobre la muerte de Alí Rodríguez donde manifesté : Que viajó a otras dimensiones a encontrarse con otros revolucionarios, como Jesús de Nazareth, Fidel, el Ché Guevara, Hugo Chávez Frías y muchos otros que perdurarán en el tiempo.

Esto ocasionó la reacción violenta, de quienes se creen propietarios de la verdad absoluta, de su verdad, y me tildaron de hereje.

Me recriminaban el hecho, de comparar a Jesús con esos revolucionarios comunistas.

Pues permítanme aclararles que la palabra hereje, significa, persona que defiende una herejía, y herejía significa ¨doctrina que dentro del cristianismo, es contraria a la fe católica¨.

He manifestado muchas veces, que soy cristiano, católico, defensor de la Teología de la Liberación, que se fundamenta en el Marxismo.Sobre este tema hemos escrito mucho.

Según mi humilde opinión, Jesús fue un revolucionario en el más alto grado. Procedía de una familia de artesanos de Nazaret, al norte de Palestina. Frecuentó la escuela judía, leyó a los profetas, y escuchó las discusiones de la sinagoga, fue todo los años por Pascuas en peregrinación a Jerusalén, centro de la vida cultural judía.

Pronto se manifestó la orientación de su espíritu. Muy joven todavía, participó en las luchas ardientes del pueblo. Le gustaba Isaías, y releía con frecuencia este pasaje notable: "El espíritu de Dios está en mí. Me ha ungido y me ha enviado para anunciar a los pobres la buena nueva, aliviar los corazones transidos, consolar a los prisioneros, devolver la vista a los ciegos, liberar a los oprimidos y predicar la redención de Jehová".

Tal era el prólogo, que ya contiene toda la vida de Jesús. Desde luego, éste se atrajo la atención de sus contemporáneos. Ejercía tanto atractivo su personalidad, que no dejaba indiferente a nadie. Su llegada imponía respeto. Algunos veían en él uno de los futuros caudillos de la lucha emancipadora contra los romanos, y se esforzaban por captarlo para la insurrección que se preparaba.

Las pasiones nacionales crepitaban en una llama ardiente arrastrando al campo de la lucha contra Roma a buen número de hombres notables, entre ellos él mismo. De semejante época data sin duda la frase célebre "¡No he venido a traeros paz, sino guerra!". Pero poco a poco se afilió Jesús a ideas opuestas. No por la espada ni por la violencia, sino por la acción espiritual y pacífica, por el sacrificio y la purificación interior sería liberada Judea del mal, ni más ni menos que de Roma.

En adelante se distanciaron de él todos los patriotas y revolucionarios nacionales. Pero a él vino, por el contrario el pueblo. De día en día aumentaba el número de sus partidarios y decía él: "¡Bienaventurados los pobres, los oprimidos, los hombres de buena voluntad, los mártires de la justicia! Bienaventurados los que no combaten ni resisten el mal, pero no devuelven bien por mal! ¡Bienaventurados los que no tienen leyes ni tribunales, pero aman a sus enemigos y ruegan por sus perseguidores! Porque los hombres no tienen sino un solo Padre, que está en el cielo. ¡Establézcase su reino y hágase su voluntad! Porque a él pertenecen la fuerza, el poderío y la magnificencia por toda una eternidad".

Decía aún: "No os ayudarán a realizar el ideal de los profetas, las luchas políticas, las insurrecciones, las guerras, las matanzas, las reformas, el ejercicio del poder, etc. El Reino de Dios no significa la dominación de los judíos sobre el mundo, ni la observación de los ritos externos del culto, ni el respeto a las leyes, ni la defensa de los intereses patrióticos. Porque son transitorias todas estas cosas. El Reino de Dios significa renovación de toda la vida sobre la base del amor a la humanidad, piedad para los débiles y los pecadores, supresión de todas las diferencias de fortuna, trabajo en común de todos para todos. Sólo eso durará y liberará a los hombres de los males que sobre ellos pesan".

Jesús era el heredero de los profetas. Su acción se acusaba manifiestamente antinacionalista y antirreligiosa. Toda su propaganda estaba inspirada de un espíritu anárquico-socialista.

Jesús transpone el Judaísmo. Rompió las fronteras nacionales y redujo a polvo el edificio religioso tradicional, construido a costa de tantos sufrimientos y angustias.

Les recomiendo leer mis artículos publicados en aporrea, sobre esos temas: Cristianismo y Comunismo, Teología de la Liberación , los padres de la iglesia católica y el comunismo etc.








 



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Raúl Ramirez

Abogado, profesor y escritor. Ex-guerrillero.

 rauljoseramirez@hotmail.com

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