Venezuela: Ni supera su crisis ni se rinde

El triunfo con más de 10% de ventaja del facho Bolsonaro en Brasil, le pone mayores niveles de turbulencia e impacto a la situación que ya hay en todo el continente americano y caribeño. No sólo, no es cualquier cosa que haya ganado con el 55% de los votantes, o sea, más de 57 millones votos, sino, que haya sacado esa altísima votación diciendo todas las barbaridades xenófobas, racista, antifeministas, antidemocráticas y fascistas que dijo en repetidas veces y sin cuidados de escenarios.

Pero, ya antes del fenómeno Bolsorano, existían derrotas electorales en algunos otros países en donde se habían instalado, por lustros, gobiernos de los llamados progresistas. Y en otros países ya se veían signos de ingobernabilidad y de violaciones de derechos humanos. Nicaragua, desde abril 2018, estalló en interminables olas de protestas y movilizaciones que exigían la salida del dúo Ortega&Murillo, pasando a ser estos acontecimientos la mayor demostración de ingobernabilidad y el uso de la fuerza represiva, con un alto saldo de asesinados. Ahora, bastante graficado, se muestra el drama social en Honduras y en el resto de los países centroamericanos. Acuciados por el hambre y la violencia que vienen soportando, vemos con tristeza a miles y miles de pobladores de estos países cruzando sus fronteras que, como en los éxodos del pasado, buscan la tierra prometida. En este caso, tratan de llegar a Norte América.

Sin embargo, no todo son los sucesos de actualidad de Brasil y Centroamérica. Cómo un asunto ignorado sigue permaneciendo Haití, semi ocupado por tropas de la ONU, y en condiciones de estado de barbarie. De preámbulo a todas estas pruebas de retroceso político en el continente americano y caribeño está el triunfo electoral en Colombia de Iván Duque, ligado él al uribismo y por tanto, al paramilitarismo. Y mucho antes se había instalado Macri, con su historial neoliberal y dejando en pésimas condiciones de existencia al kirchnerismo en Argentina. Esta síntesis de las barbas de los vecinos que arden, la termina de sellar la traición de Lenin Moreno en Ecuador. En medio de este caliente panorama no sólo tenemos que ver qué está pasando, sino porqué suceden tan recurrentes retrocesos. Tal vez así, podamos evitar que sigan ocurriendo o, por lo menos, eso nos debe servir para alertar.

Venezuela, con su proceso bolivariano acuestas, es la que más debe prestar atención y aprender las lecciones. Es a la que más ganas le tiene el imperialismo y todo el capitalismo en su conjunto. Estos no perdonaran y no darán marcha atrás, por la resistencia que se ha dado a los distintos embates en sus ataques al proceso revolucionario bolivariano y a los gobiernos Chávez/Maduro.

Pero, Cuba, Evo y Bolivia, y hasta el propio Andrés Manuel López Obrador en México deben sacar también sus propias conclusiones de la vorágine que está sucediendo con las intenciones y sueños de cambios en el continente. A continuación trato de describir, de la forma más objetiva posible y ojalá logre ponerle una pisca taimada en lo que aquí plasme de la actual situación que vivimos en Venezuela, y deje claro los posibles retos y peligros por la que atraviesa el proceso revolucionario bolivariano.

Venezuela padece una situación económica muy difícil, no la del actual momento o la de estos últimos años bajo la presidencia de Maduro, sino desde antes. Se empezó a visualizar desde el año 2012. Producto de la baja de los pecios del petróleo, para ese año ya se hacía cuesta arriba los gastos e inversiones presupuestarias que se venían haciendo desde que se contó con los altos precios petroleros. No obstante, no se atrevieron a tomar las medidas económicas preventivas para ese momento. Era el año electoral y había que relegir a Chávez.

Este asumió esa campaña padeciendo una enfermedad que 6 meses después lo llevó, lamentablemente, a fallecer. Para esas elecciones, Chávez hizo una campaña admirable, teniendo la virtud de que, en el contacto directo con la gente, se da cuenta de la realidad de la situación en la que se encontraba empantanado el proceso y su gobierno: las Misiones sociales en decadencia; obras y proyectos inconclusos; alcaldes y gobernadores psuvistas incapaces; una corrupción generalizada e impune, envuelta ya en ese flagelo militares de altos rango y hombres de entera confianza.

Supongo que durante el recorrido en su campaña por los estados y municipios, al ver el estado de abandono y desidia de pueblos y ciudades, Chávez traería a su memoria el calificativo que le había dado Juan Carlos Monedero y otros intelectuales cuando en un evento celebrado en el Centro Internacional Miranda (CIM), dos años antes, le había recomendado que dejara el "hiperliderazgo". Calificativo que vino a colación porque Chávez desde el programa dominical "Aló Presidente" asumía públicamente las funciones de alcalde y gobernador. Por cierto, calificativo que a Chávez y a Maduro (en la época Canciller) irritó mucho, descalificando a estos intelectuales. Pero un año después Chávez reconocería que estos habían tenido razón y se disculpó.

El 20 de octubre de 2012, con motivo del primer consejo de ministros tras su reelección en agosto de ese año y ya bastante agotado físicamente, hizo un llamado a la crítica y a la autocrítica en lo que pasó a denominarse "El Golpe de Timón" ante el nuevo ciclo de la revolución bolivariana para el período 2013-2019. Se trataba de dar un giro de 180º a la manera en que se venía gobernando. Hizo un balance autocritico: Preguntó dónde estaban los resultados de todas las Misiones emprendidas y desesperado dijo: hemos fracasado. Dónde están las Comunas y allí repitió su célebre frase "Comunas o nada". Y, le pidió encarecidamente a Maduro, Vicepresidente para ese entonces, lo de instrumentar el Estado Comunal.

Ese balance de octubre 2012 quedó en el olvido. En este momento sigue esa misma disyuntiva: el presidente Maduro a diestra y siniestra viene promoviendo Congresos Constituyentes de la Salud, de los Trabajadores, de las Comunas, de las Mujeres, de la Juventud y hasta del PSUV. Y de todos esos eventos ha sacado como la gran panacea para dar respuesta a esta coyuntura y de prepararse a un "nuevo inicio", dar el salto que todavía no se ha dado con el desarrollo de las auto nombradas Micromisiones Sociales, proponiéndolas hacer con la misma institucionalidad existente.

Al otro lado, somos miles los que aclamamos simplemente por el Estado Comunal. En donde se le dé todo el poder institucional, administrativo y ejecutivo a las organizaciones comunales existentes y a las nuevas a constituir, así como a todos los distintos tipos de organizaciones de los trabajadores y campesinos. Este nuevo tipo de Estado es la única forma posible de dar un salto para hacer los cambios necesarios y "empezar el nuevo comienzo" al que hoy se refiere el presidente Maduro. Sólo con el Estado Comunal y del Trabajo es posible transformar esta embarazosa realidad a la que hoy, a duras penas, sobrevivimos.

La verdad es que lo que dejó la muerte de Chávez, y después el triunfo electoral de Maduro en el 2013, ha sido una ofensiva implacable de parte del imperialismo. Una ofensiva de los diferentes actores del capitalismo, de otros gobiernos nacionales y de los organismos internacionales que los sostienen, así como de los bufones de la burguesía criolla. Esta improductiva clase social que desde que Venezuela dejó de ser colonia española se ha considerado dueña, señora y heredera de las riquezas mineras del país y de todas sus tierras productivas.

Históricamente le ha importado muy poco la catadura moral de quién gobierne. Por ese motivo que lo exija en este momento sólo es un sainete. Tampoco sufre mucho si es en democracia o es en dictadura. Y, la razón de haber sobrevivido impune por tanto tiempo es el haber sembrado la cultura, a todos los estratos sociales, de vivir del rentismo petrolero pero, dejando claro, que ellos controlaran el reparto de esa renta.

Esta burguesía chula con sus viejas organizaciones políticas con quienes gobernaron, y con las nuevos partidos políticos con quienes en el futuro pretenden gobernar en concordancia con los gobiernos de Obama/Trump de los Estados Unidos y de los distintos gobiernos emergentes en la región, ha sido responsable de todas las operaciones encubiertas o abiertas montadas, desde el año 2000, para intentar dar golpes de estado, realizar paros patronales y petroleros, protestas insurreccionales y demás tipos de violencias callejeras, llámense, magnicidios o esta permanente "guerra económica".
Esa guerra sin lugar a dudas existe. La burguesía nacional e internacional no la asume sino que, por el contrario, tratan de encubrirla con la excusa de que la responsabilidad de la gran crisis económica e hiperinflación existente es exclusivad del gobierno. Dicen que se debe a su incapacidad para gobernar, por haber expropiado empresas y agroindustrias, hatos y tierras productivas y por la corrupción que ha generado la llamada boliburguesía que es la que ahora disfruta del reparto de los petrodólares.

En contraparte, el gobierno vive haciendo declaraciones y en permanente campaña publicitaria, echando toda la culpa de la crisis económica y social, con sus consecuencia ( desabastecimiento, inflación, producción insuficiente de alimentos, medicinas y artículos de aseo personales entre otros productos), al saboteo imperialista. Con esa posición lo que se ha logrado es que el presidente Maduro, el PSUV y la Central Bolivariana, Socialista de los Trabajadores (CBST) no vea a su interior. Ni al interior de las empresas del Estado para entender, por ejemplo, porqué teniendo más de 15 empresas procesadoras de harina de maíz precocido; la mayoría de las torrefactoras de café; empresas productoras de aceite comestibles; todas las centrales azucareras y cementeras del país, estás no tengan la producción necesaria de esos productos esenciales para cubrir el mercado nacional.

El saldo de las incapacidades y de la actuación pusilánime de la burocracia civico/militar en el control y manejo de estas empresas se extiende a muchas otras. Está reflejada en los bajos niveles de producción petrolera y gásifera a la que ha llegado PDVSA; En la escasa producción de todas las empresas (hierro, acero, aluminio, bauxita y ferro minerales) de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG); de la producción/distribución de la Corporación generadora de electricidad (Corpoelec); de las 3 empresas públicas ensambladoras de vehículos, buses y camiones pesados de transporte y de las empresas de fertilizantes y otros derivados petroquímicos (PEQUIVEN).

En esta coyuntura el gobierno tiene la ilusión de revertir estas deficiencias e incapacidades de gestión. En el marco de las referidas Micro-misiones y del Plan de Recuperación, Crecimiento y Prosperidad Económica implementado desde el 20 de agosto, le ha asignado la tarea, a la CBST, de promover foros de inducción, titulados "El Nuevo Modelo Empresarial de Gestión Socialista" para supuestamente enseñar a los dirigentes sindicales cómo se deben dirigir y administrar las empresas del Estado.

¡Qué descaro! ¿Esta novedosa medida será porqué esas empresas no han funcionado debido a que los trabajadores no saben gestionar al personal, la administración, la contabilidad y el comercio? No, los trabajadores han estado fuera del control de esas empresas. En un 80% han estado en manos de militares o de amigos de los altos funcionarios. Y, en los contados casos y en el poco tiempo en el que los trabajadores han estado dirigiéndolas, es donde se han dado las mejores muestras de eficiencia. Como ocurrió en CADAFE/CORPOELEC, donde en condiciones de Co-gestión los trabajadores tuvieron el control de la empresa, mejorándose los servicios y aumentando la recaudación. (años 2008/2009). También también un caso de gestión ejemplar en una empresa procesadora de vidrios para autos llamada Vivex, en Barcelona, Edo. Anzoátegui.

En CADAFE/CORPOELEC de inmediato cortaron la experiencia. La burocracia que dirigía a PDVSA no quería que esos "malos" ejemplo se tomaran en cuenta para su gestión. Hasta el ministro Rafael Ramirez trajo para aquellos años a un funcionario que se presentó como ex secretario del Ché Guevara cuando este fue ministro de Economía, para convencer a Chávez, a funcionarios del gobierno y a los trabajadores, que con las experiencias cogestionarias en Yugoslavia se había "demostrado" que era un riego muy grande poner a las empresas estratégicas del Estado en manos de un Comité de Gestión de los trabajadores. Y que por lo tanto estas deben estar en mano del gobierno, por una cuestión de seguridad de Estado. De igual manera, la buena gestión hecha en Vivex terminó expirando por inacción.

¡Ah!, ¿es qué ahora van a poner al frente de las empresas del Estado a dirigentes sindicales y trabajadores? ¡Bienvenida la medida! Sin embargo, si sigue dándose con la actual institucionalidad, le advertimos previamente que de muy poco servirán las buenas intenciones de "El Nuevo Modelo Empresarial de Gestión Socialista". ¿Será posible qué la central de trabajadores CBST y sus sindicatos no se vayan a dar cuenta, después de haber visto correr tanto agua bajo el puente, qué con las mismas viejas estructuras se repetirán las misma experiencia fracasadas?

De nada vale que le pongan el título de "gestión socialista". Con ese nombre de socialista han bautizado cualquier cosa en este proceso y nada por ello ha sido socialista. Si se mantiene el verticalismo, si al trabajador no se le toma en cuenta como un ser y no tiene la potestad de desarrollar su conocimiento para cambiar y reorganizar la producción, así como la potestad de tener la información de quienes se benefician con esas mejoras, seguirán vivas y coleando las relaciones de producción capitalista, pervivirá el don de mando, la subordinación y alienación. Acabar con eso que deforma y nos vacía de humanidad es el reto para que se produzca la producción necesaria e irrumpa así un nuevo modelo.

Por lo que hasta el momento he visto, esos foros de inducción de la Central para "El Nuevo Modelo Empresarial de Gestión Socialista no abordan el inicio de esta discusión. Lo expuesto se concentra en cómo se administra, se llevan a cabo las ventas y se promueve lo que se produce. Ya personeros de la CBST, desde finales de agosto, lo que fue septiembre y parte de octubre se habían concentrado en lo fundamental: en explicar y defender, a priori, los alcances y supuestos beneficios del Plan de Recuperación, Crecimiento y Prosperidad Económica, desarrollado por el gobierno desde hace más de 70 días.

Ese plan económico del gobierno, entre sus 10 líneas de acción, considera lo siguiente:

1.- Fiscal Tributaria. Buscan un equilibrio fiscal. Que el gasto público tenga un respaldo real en la recaudación de los impuestos. En este primer punto, el gobierno ha sido inflexible buscando recaudación entre las grandes (si es que ya quedan), medianas y pequeñas industrias y comercio, así como con el cobro del IVA, pero la banca sigue sin pagar grandes impuestos;

2.- Política Cambiaria. Pretender un nuevo equilibrio en el reparto de la renta petrolera e intentan construir un nuevo mercado donde se pueda comprar divisas libremente. No obstante, con esta política para nada han logrado detener el precio desorbitante del dólar paralelo que sigue siendo el papel moneda referencial para poner los precios, y hasta para calcular el posible e hipotético porcentaje de reposición de las mercancías;

3.- Defensa del Salario. La recuperación medianamente del poder adquisitivo del salario duró a pena unos 15 o 20 días, a pesar de haberse aumentado 60 veces el salario mínimo. Este pasó de 5.196.000 Bolívares Fuertes (BF) a 1.800 Bolívares Soberanos (BS). Pero ya, al día de hoy, se necesitan para cubrir la Canasta Alimentaria 25 salarios mínimos de 1.800 BS. En atención de disciplinar el gasto contemplado en el punto 1, el gobierno está metiendo las manos en las Tablas, Escalas y Tabuladores de salario a los empleados públicos y hasta del sector privado para que los salario no pasen de dos o tres salarios mínimos;

4.- Estabilidad de los Precios. No hay salario suficiente sino se estabilizan los precios. Se acordó una lista de precios acordado en productos de alimentos y aseo personal. No habían pasado los 15 días de publicarse la lista cuando ya los comerciantes, en su mayoría, habían aumentado a su antojo esos pecios acordados;

5.- La Producción. Incrementar la producción de todas las mercancías que necesite la población. Esto no se ha logrado hasta ahora;

6.- Incrementar el ingreso de divisas. Se está logrando con el único mecanismo que por siempre se ha conseguido; por el aumento que se está dando en estas últimas semanas del precio del barril de petróleo;

7.- Estabilidad y Expansión del Petro. Que la población tenga acceso al Petro para hacer compras internacionales y adquirir otros productos con el Petro. Esto hasta la fecha es más la bulla que cabulla;

8.- Política de Transporte y Precios de la gasolina. En este punto están como el mismo número que lo identifica, vuelto un ocho: No han logrado implementar los precios de la gasolina y el sistema de transporte público, urbano y extraurbano es una vergüenza;

9.- Sistema de Protección al Pueblo. Consolidar y ampliar con cantidad y frecuencia los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP). Mantener los bonos de protección al pueblo. Continuar con la construcción de viviendas y un Sistema Único de Atención a la Salud;
10.- Promover el ahorro. Facilitar el crédito para desarrollar el financiamiento de la Nueva Venezuela Bolivariana.

A menos de dos meses para terminar el 2018, la frase o pregunta que unifica a todos los venezolanos sin distinción alguna, es: ¿Qué hacer? O, en su otra variante, ¿cómo hacer?. El presidente Maduro se las tiene qué formular a cada momento con respecto a lo que va a hacer si su programa económico y las Micro-misiones no dan los resultados esperados. Lo más probable es que ya no le deban de quedar muchos ases bajo la manga. No obstante, son muchas las incógnitas a despejar. En estas circunstancias, cualquiera desenlace se puede dar: desde que el gobierno de Maduro siga como hasta ahora, independientemente de que el capitalismo siga bloqueándole. O hasta la más trágica e intolerable, la locura de una agresión armada.

Ojalá el presidente de la CSBT qué a la vez preside la federación de los trabajadores petroleros (FUTPV), también se haga la pregunta de qué hacer. En Brasil las barbas que más han estado ardiendo, antes y ahora con el avance del fascismo del Bolsorano, son la de los dirigentes de la dirección de la CUT. Ellos fueron los mayores alcahuetes de toda la política neoliberal y de la corrupción impune de los gobiernos del PT. Y, en Nicaragua, las situación cambió desde que los trabajadores se sublevaron ante la pretensión del gobierno Ortega & Murillo de elevar de forma drástica las cotizaciones del Seguro Social, y esto se hizo a espalda y en contra de la dirección sindical del FSLN.

Qué hacer o cómo hago son las mismas interrogantes que se hacen todos los días las ciudadanas y ciudadanos comunes: qué hago para adquirir hoy la comida para la casa o cómo comprar X producto que necesito. ¿Qué hago? ¿emigro o me quedo en mi país y veo como sobrevivo hasta que pase este vendaval?, son las reflexiones que ahoga y desespera a miles de nuestros jóvenes. Y, la más cotidiana entre los trabajadores es cómo hacemos para complementar nuestro salario que no nos alcanza. Lamentablemente, en esta situación de crisis y de perspectiva incierta, quienes han venido pagando los platos rotos, por incomprensión mucha veces de los trabajadores, ha sido el movimiento sindical clasista.

Sin lugar a ninguna duda, la carestía de la vida o el salario insuficiente es el problema que más aprieta a los asalariados y a sus familiares. Ni uno, ni dos, ni cinco salarios mínimos son suficientes. Entonces, ¿qué futuro nos depara la pregunta qué hacer si no se crean los mecanismos de controlar los precios?. Situación está, condimentada por otros factores que estresan y enardecen como la del transporte público, convertido en estos últimos meses en un enorme caos; o si tienes auto propio, enfrentar muchas horas de fila para surtirse de gasolina; Llegas a tu casa y descubrir que no hay gas para encender la cocina, o que no hay energía eléctrica por corte programado u avería en el servicio. Para cerrar con broche, no de oro, siguen imperando niveles de inseguridad muy alto.

Ya han dejado de ser moleculares las protestas y movilizaciones de los trabajadores. En muchas de estas acciones se cuelan zorros y camaleones que buscan réditos políticos antigobierno más las luchas de las justas reivindicaciones de los trabajadores y las comunidades. Lo que hay a subrayar en el caso, es que estas mobilizaciones se empiezan a hacer en contra de la voluntad, no sólo del patrón y del gobierno, sino fuera y en contra de la CSBT. Esta central prefiere jugar otro papel. Para esta dirección política y sindical, importa poco hasta lo que haya dicho Chávez: "…. La clase obrera debe tener sus propios lineamientos, su independencia de acción, de crítica al gobierno, a su propio gobierno, un gobierno que cada día debe ser más obrero, más comprometido y más conformado por obreros, por trabajadores, por trabajadoras," (Hugo Chávez).

Entonces quedan dos opciones. Por una parte, promover y acompañar las movilizaciones por el control de los precios, aumento de salarios y de las tablas salariales; por discusiones de convenciones colectivas y de todo lo que signifique sobrevivir. Y, por la otra, impulsar sin descanso ni desmayo, la lucha por imponer un Estado Comunal y del Trabajo donde las estructura de ese nuevo Estado esté basada en la democracia participativa, donde el ejercicio político esté asumido directamente por el pueblo en sus distintas organizaciones de las comunidades ya existentes y/o por constituirse en lo inmediato.

Esa es la oportunidad de desarrollar una economía de propiedad social endógena. Que impulse lo agroalimentario, facilite la producción química y petroquímica, de la producción de fertilizantes y la industria plástica. Que se asigne, en colectivos, metas con standares ecosostenibles y reimpulse el sector de la construcción, del cemento y maderero que apalanque las ramas metalúrgica, metalmecánica, automotriz y de auto partes. Y que por fin, después de tanto tiempo, hagamos realidad la industrialización aguas abajo de Guayana.



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Stalin Pérez Borges


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