¿Burla y cinismo de Maduro, o torpeza?

Nicolás Maduro obedece a sus asesores por razones económicas (¿económicas para quién? no se sabe) por eso no van a pagar beneficios laborales contractuales este fin de año. ¡Disciplina fiscal!, ¡no emitir dinero inorgánico! ¡Frenar la inflación!, le gritan desde el Banco Central. Pero ningún empleado u obrero que viva de su sueldo puede tener ni siquiera la posibilidad de gastar su dinero porque es muy poco lo que consigue con él, ya la inflación lo pulverizó hace rato. La inflación seguirá siendo el arma política de los empresarios para salir de Maduro, ¡para que suelte todo!, y la misma con la cual se suicidarán. El chiste de ahorrar viene acaso por las mismas razones: ¡que no haya dinero circulando en la calle!, a costa de lo que sea. Lo ridículo es que no existe, para un obrero o empleado público o privado, ninguna posibilidad de invertir su sueldito en otra cosa que no sea alimentos.

La gente se pregunta ¿Maduro es cínico o lerdo? Las dos cosas. A eso se le agrega que experimente una indiferente total a lo que pueda pasar después de cada aparición en tv… O un pícaro, porque sabe que sí hay quienes pueden meter su dinerito en esos "instrumentos de ahorro", comprar lingoticos de oro y Petros: la clase media, por ejemplo, que tiene su propio negocito de bolsos Totto, o su venta de repuestos en dólares…, y ellos, los burócratas del alto gobierno, que han guardado de sus viáticos. Los empleados y obreros no; para ellos eso no existe. Sin embargo él y Cilia en esos días fueron a "asegurar el futuro de su familia" al mejor estilo de Renny Otolina.

Quizá si hubieran hablado con la verdad desde un principio y echan el cuento verdadero, de por qué están violando la constitución y la Ley Orgánica del Trabajo, para no cancelar las obligaciones contractuales, digamos que "por causas superiores", por sus "razones económicas", quizás sus ruedas de prensa no fueran tan repugnantes, uno los escuchara y tomara la decisión de estar de acuerdo con ellos o salir a la calle arrechos a pedir que se vayan pal carajo. Pero Maduro y su entorno no puede dejar de mentir, disimular, usar eufemismos, enredar, explicar mal; por salvar sus reputaciones, bajo "observación", "sentenciadas"; ¡parecen malhechores!... Su aparente naturalidad y jovialidad, en medio de la desesperación de la gente común, es sumamente ofensiva. Es ofensivo burlarse así de todos los que vivimos de nuestro sueldo. Es la incapacidad de hablar con la verdad, de hacer las cosas de forma directa y de frente, llamándolas por sus nombres; se comportan como adolescentes.

Nicolás Maduro no tiene necesidad de ahorrar en oro ni en Petro. Lo más probables es que tenga dólares, pero tampoco tiene la necesidad de salir a comprar al mercado, por ejemplo zanahorias, o carne, o huevos, o lechosa; no tiene idea, ni la más lejana idea de cuánto se puede comprar con 1800 bolívares soberanos. Alguien me preguntó ¿No habrá quien le informe sobre el costo de la vida? Quizás, pero personas como él prefieren no enterarse, porque eso les facilita el discurso, la coherencia y lógica de sus discursos: después de haber tomado grandes decisiones en lo económico no puede salir ahora conque "tengo que rectificar", está obligado a actuar como si no ha pasado nada.

Más pícaro resulta Jorge Rodríguez que tiene que convertir las contradicciones del gobierno en argumentos lógicos y se inventa cualquier disparate para convencernos de que 1800 bolívares soberanos son suficientes para comprar los estrenos de navidad, hacer hallacas, comprar huevos, zanahorias y lechosa, y así poder culpar de esa confusión a los "medios de la derecha" y a algunos chinos y portugueses especuladores… Lo mismo hace Diosdado Cabello, que todos los miércoles nos muestra la cantidad de "traidores" que se han prestado para "calumniar" la realidad, declarando en contra del gobierno, en "medios" de la derecha, ¡traidores malagradecidos!..., o nos muestra como en "la cuarta" la cosa estaba peor que ahora (¡Ahora no se acuerdan!), con su método de análisis comparativo, ¡muy eficaz! para matarnos el piojo en la uña... O Jaua (el colmo del cinismo) quién nos muestra una empresa fundada en tiempos de Chávez, abandonada en tiempos de Maduro y ahora recuperada por él o gracias a él, Jaua, para que los campesinos se sientan dueños de su destino ¡trabajando duro por la seguridad alimentaria!, e invitando a los trabajadores a ¡trabajar duro!, a que "pongan su cuota de sacrificio", pero para que los ricos sean más ricos (pagarle a los chinos), para que Trump se sienta más cómodo con ellos en el poder, y ellos, lo altos burócratas, estén más tranquilos ("¡Déjennos hacer nuestro trabajo!", parece gritarnos con desespero Jaua, al resto de los habitantes explotados y hambrientos)... Es lo que llama Calixto Ortega (hijo), eufemísticamente, "corresponsabilidad social", insinuando que todo sigue igual; "ustedes los trabajadores manténganse siempre abajo que nosotros, los burócratas y empresarios, estaremos arriba ocupándonos de sus vidas"… ¡Democracia participativa y protagónica, pues!

No es por nada, pero los chavistas tenemos que sacar esta peste del gobierno pronto, volver a Chávez, limpiar su nombre, mostrar la mentira donde quiera que esté… no hay que dejarlos respirar, que expliquen bien lo de Guayana y el ELN en el Arco minero, por ejemplo, que muestren sus cartas los farsantes, que no sigan engañando y mintiendo a los chavistas, la base electoral de su podercito, frágil precario, pero que es el mismo pueblo que nos puede salvar de ellos... ¡Volver a Chávez! ¡Ahí está el plan de la Patria Original!



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Marcos Luna


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