La retórica peligrosa en la que está cayendo el Presidente Maduro. ¡Cuidado!

Para el momento en que escribo estas líneas, conmemoramos 526 años de resistencia heroica de nuestros abuelos aborígenes. Resistencia que emulamos hoy en día, ante la voluntad indeclinable de este pueblo de libertadoras y libertadores, y como el propio Comandante Chávez nos ha señalado: “No sé es libre impunemente”.

No obstante, y producto de la observación y evaluación de los últimos acontecimientos, y ante realidades que golpean duramente a nuestro pueblo, uno no puede mirar a otro lado. Indudablemente, Nicolás Maduro fue ratificado el 20 de mayo para regir los destinos de nuestro país por seis años más, pero no por ello puede abusar de la confianza del pueblo, ni dejar de revisarse y tomar decisiones sin consultar o palpar el ambiente de la calle.

Ayer dirigió unas nuevas palabras en la clausura del denominado Congreso Constituyente de la Clase Obrera en la sede de PDVSA en La Campiña, en Caracas. Realmente, a mi juicio, más que el Congreso de los trabajadores y trabajadoras del país, fue el congreso de una de las tantas corrientes sindicales revolucionarias, en este caso de la Fuerza Bolivariana de Trabajadores (FBT) en sus diferentes expresiones. Que bueno hubiese sido si se hubiese dado un verdadero Congreso de la Clase Obrera Venezolana, con las diferentes corrientes revolucionarias que existen en el país, y no con solo una de las expresiones del movimiento laboral venezolano.

Pero aún hay más: ¿No fue el pasado 2 de agosto de 2018, cuando en el marco de la recepción de los hermanos y hermanas de la Plataforma de Lucha Campesina, el propio Jefe de Estado señaló que debía celebrarse un Congreso Campesino conjuntamente con el de la Clase Obrera? ¿Por qué se realizó el Congreso Obrero y no se ha realizado el Congreso Campesino? ¿Será que se tocan intereses muy poderosos dentro de elementos reformistas dentro del Gobierno, que no les interesa realmente la celebración del Congreso Campesino? ¿Será que hay elementos interesados en montar un parapeto de Congreso Campesino, y seguirle cayendo a coba al Primer Mandatario Nacional?

Vaya que el testimonio del compañero Arbonio Ortega, uno de los líderes de la denominada Marcha Campesina Admirable es verdaderamente preocupante. No solo persiste el sicariato campesino; recientemente pudimos enterarnos del atentado a un dirigente campesino en el estado Barinas, vinculado al PCV. Además de ello, la destrucción de siembras de frijoles, lentejas, el asesinato de reses, el envenenamiento de aguas para asesinar alevines y otras crías de peces que servirían para nuestra alimentación, los constantes amedrentamientos y agresiones que siguen sufriendo campesinos y campesinas, no solo por parte de terratenientes y burócratas que defienden bastardos intereses, sino de fuerzas mercenarias y paramilitares muy interesados en destruir nuestro Estado- Nación. ¿Y vamos a seguir cruzados de brazos sin hacer nada, viendo la posibilidad de que nuestro país sea destruido por sus propios enemigos?

Igualmente, Ortega manifestó la preocupación, que es la de muchos y muchas que nos duele la Patria y la Revolución. Importantes sectores campesinos han quedado fuera del Plan de Siembra de lo que resta de este año 2018, y hay importantes lotes y hectáreas de terreno en nuestro país ociosas e improductivas. Si a estas alturas no se han dado esas siembras, surgen las siguientes interrogantes: ¿Qué vamos a comer en el año 2019? ¿Cómo vamos a derrotar y a resistir las actuales agresiones si no producimos lo que comemos? ¿Seguimos promoviendo e impulsando una economía de puertos en el país? ¿A qué funcionarios y sectores infiltrados dentro del Gobierno Bolivariano beneficiarían estos negociados? ¿Y si el día de mañana México y los otros países que nos venden las cajas CLAP deciden bloquearnos, nos morimos de hambre?

Eso es sólo muestra para un botón.

Por otra parte, ayer el Presidente Nicolás Maduro, nuevamente denuncio sobre la manipulación del tipo de cambio, que durante cinco años ha venido desangrando nuestra economía. Incluso mostró sorpresa, porque los marcadores ilegales de la divisa estadounidense se dispararon, en coordinación con la estrategia propagandística de operadores comunicacionales y conglomerados mediáticos, articulados con actores políticos del país, específicamente los y las integrantes de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional (en desacato) que señalan que la “hiperinflación” en Venezuela llegará en el año 2019 al 10.000.000%. ¿Se muestra sorprendido el Presidente por estas declaraciones? ¿Será que la sala situacional de Miraflores no le informo al Presidente Maduro que una semana antes del incremento de los marcadores ilegales del dólar, Luis Vicente León había señalado que la “estabilidad del dólar paralelo” estaba llegando a su fin? ¿Será que el Presidente Maduro no sale a comprar? ¿Ignora que ya los mercenarios económicos se preparan para engullir las utilidades y aguinaldos que percibirá la clase trabajadora el próximo mes de noviembre, y continuar confiscando y minando el poder adquisitivo de la familia venezolana?

El propio Presidente Maduro lo reconoció en una de sus alocuciones y yo estoy de acuerdo con él en ese punto. El mecanismo de “precios acordados” funcionó durante los primeros quince días de su implementación, eso nadie lo discute. Pero, como todo en la vida, y ante el cambio de estrategia del Gobierno, obviamente como el crimen, las modalidades y agresiones contra la economía y la Patria venezolana mutan, cambian, se adaptan a la nueva realidad, y eso fue lo que realmente ocurrió con la violación de los “precios acordados”. Parafraseando a Carlos Marx, para aquellos que han hecho buenos artículos y diagnósticos respecto al por qué continúan subiendo los precios, de lo que se trata no es de determinar las causas del fenómeno, pues se han hecho excelentes análisis y ya tenemos bastantes en ese sentido, sino de verdaderamente resolver el problema, y fundamentalmente que en la percepción de nuestro pueblo se sienta un Gobierno que está haciendo esfuerzos por poner un coto, o por lo menos contener un fenómeno que está mermando su calidad de vida.

Evidentemente, este problema económico no tiene una solución rápida ni mágica en el corto plazo. Estoy bien consciente de ello, pero no por ello se le va a “caer a coba” al pueblo, y a darse discursos que no van cónsonos con la cotidianidad a la que debe enfrentarse el venezolano o la venezolana de a pie. Eso, además de crear desconfianza y pérdida de credibilidad, alimenta la desesperanza e incrementa los niveles de malestar y descontento de la población, más de lo que ya está.

Confieso mi profunda molestia cuando escuché al Presidente Maduro en el día de ayer, que, dentro de los planes de subsidio y nuevos precios a los combustibles, estaría considerando un subsidio “a precios internacionales” para los colombianos y colombianas que viven en la frontera con Venezuela. ¿Qué paso con la mano de hierro, y que iba a cobrar incluso por encima del precio internacional, la gasolina a estas personas que no contaran con el carnet de la patria, a fin de no hacer “atractivo” el negocio del contrabando de extracción de nuestra gasolina hacia el país neogranadino? ¿Nos estamos echando para atrás? No es mi intención fomentar el chovinismo ni la xenofobia en contra de los ciudadanos colombianos y ciudadanas colombianas, pero los rostros de molestia, por no decir de arrechera, y pocos aplausos ante este anuncio del Presidente Nicolás Maduro fueron demasiado evidentes e inocultables, además de ser transmitidos en cadena nacional de radio, televisión y plataformas tecnológicas. Fue, como se diría coloquialmente, un tremendo pelón de bolas del presidente Maduro.

Entiendo que producto de la alta política, y por encima de las diferencias ideológicas, las responsabilidades de Estado y compartir una frontera muy movida de más de 2.200 kilómetros con Colombia, necesariamente se busque establecer canales de comunicación con el vecino país. Pero, con todo respeto señor Presidente Nicolás Maduro, no le queda nada bien esa jaladera de bola con el Presidente Iván Duque sobre un diálogo. Entienda que Duque tiene instrucciones de no hablar, de no reunirse y de no tener relaciones de ningún tipo con Venezuela mientras sea usted el Presidente de nuestro país. Muy bien tener la disposición al diálogo y al entendimiento, pero esas maneras de buscarlo de su parte y por las formas como lo hace, en la semiótica del poder, lo hacen ver como un hombre suplicante y débil de cara a la opinión pública internacional, tenga mucho cuidado con eso.

Asimismo, ante el tema de la violación de los precios de las tarifas de los pasajes del denominado transporte inter y extra urbano, mientras se termina de definir la política de subsidio de los combustibles en nuestro país. Dicha violación tiene bastante rato ocurriendo, y ante la mirada complaciente de autoridades policiales no solo nacionales, sino estadales y municipales. Usted dice que denunciemos y protestemos, y perfectamente pudiéramos hacerlo, pero: ¿Las autoridades nos apoyarán, o se pondrán del lado de las mafias del transporte? Eso sin contar el grado de alienación de algunos usuarios y usuarias de este servicio, que producto de la necesidad, no les importa pagar el precio que sea, y hasta son capaces de agredir a los que nos opongamos y denunciemos este atropello, por lo que el problema cultural también forma parte de este problema, e incrementando la desmovilización social. No olvide que diciembre está prácticamente a la vuelta de la esquina.

Si bien es cierto que Chávez habló de alianzas más allá de la izquierda refiriéndose a la Revolución, no olvide que este lo dijo en un contexto y circunstancias muy específicas. Las indefiniciones ideológicas que usted manifestó ayer, y al señalar, con todo respeto, que definirse de “izquierda” era una limitante histórica, no ayuda en nada, y antes bien, nos debilitan. No se niegan las alianzas con sectores progresistas y revolucionarios, pero también en política existen lo que son los aliados tácticos y los aliados estratégicos. La falta de claridad en los conceptos nos puede conducir irremediablemente a la derrota que pueda conllevar incluso la pérdida del poder político, sino, mirémonos en el espejo de lo que viene ocurriendo actualmente en Brasil, y ante la posibilidad de que el fascismo ocupe nuevamente espacios de poder en ese hermano país ante la crisis del progresismo y de las fuerzas revolucionarias que venimos afrontando en el continente.

Quisiera concluir Presidente estas líneas, advirtiéndole lo siguiente. Aprendí en mi vida, que el que te es leal te señala las más duras verdades, y hasta Bolívar también lo expresó en sus escritos. No pretendo erigirme en el dueño de la verdad ni que mis opiniones sean las más importantes que la del intelectual colectivo, pero, si recorro las calles y padezco en mi cotidianidad lo que muchos sufren, y dicen que el que no escucha consejos (en este caso leen) no llega a viejo. En sus últimas alocuciones, ha venido cayendo usted en una retórica extremadamente peligrosa, se están cometiendo muchos errores que complejizan el actual cuadro, aceleran la descomposición social, aumenta el malestar y la arrechera de nuestro pueblo de a pie. Y si a eso le agregamos que de ser ciertas las posibilidades de convocatoria al referendo aprobatorio de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, con las mejoras que le hará la Asamblea Nacional Constituyente para diciembre, la oposición además de reunificarse y reactivarse, lo tomé como un plebiscito hacia su gestión y la de la propia ANC, y que ocurra un escenario mucho peor que en la propuesta de Reforma Constitucional planteada por Chávez, la cual en aquella oportunidad perdimos por menos de 100.000 votos. En esta oportunidad, de no tomar los correctivos correspondientes, la perderemos por paliza, por no estar en sintonía con los clamores de la calle

Son reflexiones que me permito compartir con usted. Espero sepa usted interpretarlas.

¡Bolívar y Chávez viven! ¡Y sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!

¡Hasta la Victoria Siempre!

¡Independencia y Patria Socialista!

¡Viviremos y Venceremos!


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Juan Martorano

Abogado, Activista por los Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiter@s Socialistas (RENTSOC).

 jmartoranoster@gmail.com      @juanmartorano

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