¡Deja de tirar la piedra y esconder la mano!

Néstor Francia ¿Cuánto vale tu "steak"?

Confieso que cuando el "constituyente" Néstor Francia escribió aquel polémico artículo titulado ¡Muerte a los pensionados!¹ que le dolió a los maduristas por ser una ironía muy bien expresada sobre las calamidades que confrontan nuestros pensionados y jubilados, y que igualmente causo escozor en muchos opositores que no tuvieron el discernimiento suficiente para no comprenderlo, le escribí un correo electrónico, felicitándolo por ello, y por el cual también recibí una afable respuesta.

Lamentablemente, Néstor, cómo decían en mi pueblo del Táchira, "lo que hiciste con las manos, lo deshiciste con los pies", ¿Y sabes? ¡No te culpo! ¡Total! Esa es la verdadera conducta de los maduristas, quienes en algún momento cuándo la conciencia les genera algún ápice de verdad, al final pues terminan como el más patético de los subyugados al nefasto poder que nos gobierna, y rindiendo pleitesía, precisamente a los culpables de nuestra tragedia.

Por ello, Néstor, supongo que cuando después de tan magistral artículo, escribiste El steak de Nicolás y Cilia², ignoro si lo hiciste porque recibiste un regaño desde las alturas del poder, – espero que no te digan que ellos son los representantes de Dios en la tierra – o porque tal vez en esencia esa es tu verdadera condición ante la realidad del país, es decir, tu pensamiento en relación en que la cúpula madurista debe jactarse públicamente de la vida oligarca y capitalista que llevan, mientras los pensionados y jubilados tienen que hacer grandes colas antes las entidades bancarias para obtener menos de 100 "soberanos" en una taquilla, muchos de ellos sin ni siquiera probar un bocado de alimento durante el día por carecer de dinero, o si al final es una práctica panegirista, o sea, lo que comúnmente llamamos jalabolismo, lo cual a tu edad, la verdad no sólo sería deshonroso, sino muy lamentable, porque revelaría que para que puedas vivir, - aunque vengas con una réplica diciendo lo contrario – necesitas congraciarte con los culpables de la realidad que viven la inmensa mayoría de los venezolanos, en especial los pensionados y jubilados.

Néstor, entiendo que tú como buen escritor, también tan dado a hablar de identidad, cultura y soberanía coloques en un título la palabra steak, ello implica que el imperialismo, cuando menos en tu subconsciente te hace una mala jugada sintáctica al preferir el anglicismo antes que la palabra castellanizada para tal término. Supongo que tal anglicismo suena más bonito y hasta elegante. Así el presidente y su consorte, se sentirían como más endiosados porque no se comerían un trozo de carne – o hasta un bistec, aunque está es la derivación castellanizada - sino que debido a la jerarquía de ese poder, pues, tienes hasta razón, ellos tienen todo el derecho de comer un buen "steak" ¡Buen provecho!

¡Claro! Ahora de manera irónica, digo yo, pobrecitos el presidente y su esposa, se merecían comer esa jugosa carne en el restaurante más costoso de Estambul, - donde las luminarias deportivas del fútbol como Leonel Messi, Cristiano Ronaldo y hasta el estrambótico y también "socialista" Diego Armando Maradona han ido a comer - porque es seguro que tanto en Miraflores como en cualquier sitio que visitan Nicolás Maduro y Cilia Flores nunca se comen un "steak", sino seguramente un pellejo todo duro si corren con suerte alimenticia, por no decir, una cucharada de arroz para el almuerzo o cena que comen muchos de nuestros hospitalizados, o millones de niños dizque como "plan de alimentación escolar".

Oye Néstor, en estos días leí que uno de los restaurantes de carne más famosos de Caracas, había cerrado sus puertas luego de más de 50 años de servicio³. En tal sentido, ignoro si el escribir steak, casualmente esa palabra te vino de allí, porque probablemente lo visitaste en más de una ocasión, aunque en lo personal nunca tuve la oportunidad de visitarlo, y por ende haber conocido en mi paladar el verdadero significado de un buen "steak".

También supongo que mientras el presidente y su esposa estaban en Estambul comiendo tales exquisiteces, a lo mejor, nunca se te pasó por la mente saborearte alguna arepa de carne mechada, o asado criollo, esas que se podían comer en El Tropezón que curiosamente, también cerró sus puertas después de 50 años ininterrumpidos, y en donde, tú sabes, el proletariado como nosotros era lo más que podía aspirar a comer en la calle, cuando visitábamos a Caracas, o en su defecto para los residentes de esa ciudad, aunque irónicamente supongo que su cierre, al igual que el famoso restaurant mencionado, haya sido después de las anunciadas medidas de "recuperación y prosperidad" económica por parte del propio Nicolás Maduro, porque cuando ni la gente que supuestamente tiene recursos puede degustar un steak, pues, para los pobres comernos una simbólica arepa se ha convertido en casi que un milagro.

Qué Maduro y su "primera combatiente" prefieran un "steak" – además comido en el exterior - antes que una arepa de carne mechada o asado negro, o una parrilla, o un pedazo de chinchurria probado en nuestros restaurantes, areperas, o comedores populares, de los muy pocos negocios en ese género que van quedando en Venezuela, es cosa de ellos. Es su estilo hipócrita de vida. Es su manera de engañar diciéndonos que ellos se preocupan por el pueblo. Pero que tú, Néstor, hayas caído en ese infame juego de defender lo injustificable, te hace copartícipe de la burla ante el hambre de un país.

En consecuencia, bien pudiera decir que me equivoqué al felicitarle por tu artículo sobre los pensionados, y por ende, también te traicionó el subconsciente y en cada línea de esa "ironía" expresaste el rechazo que sientes por tus contemporáneos, y en fin, por todos los pensionados y jubilados de este país.

En la senectud, no se puede pretender estar bien al mismo tiempo con Dios y con el demonio. Y si tienes dudas, pregúntale a tu amigo Sant Roz quien intenta achacarme cada palabra de lo que significa su vida como un desterrado del pensamiento que al parecer le dolió, dijéramos que después de odiar a Chávez a muerte, ahora es un honor ver que su "líder" viva como el más aborrecible de los jeques, mientras los maduristas como él, sonríen al ver al pueblo comiendo de la basura. O muriendo por falta de una medicina.

Néstor, por último, ojalá pudiéramos hacer un debate público y mostráramos los saldos de nuestras cuentas bancarias entre tus ingresos como "constituyente", y los míos como docente "contratado" del ministerio de educación, es decir, los que tengo en el más bajo escalafón, en donde a pesar de tener títulos de maestría y doctorado y ser discapacitado, todos esos beneficios que deberían ser pagados por ley, me son desconocidos por este gobierno "socialista" y también de "obreros y excluidos".

¡Néstor! Si eso se hace posible, a lo mejor, así encuentro la respuesta de ¿cuánto vale tu "steak"? Porque en lo personal con mis ingresos de salario mínimo, ni de forma virtual podría comer uno en Venezuela y, obviamente nunca en Estambul. Imagínate si fuera un pensionado o jubilado. Deja de tirar la piedra y esconder la mano. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.


¹ https://www.aporrea.org/actualidad/a269038.html

² https://www.aporrea.org/actualidad/a269465.html

³ https://www.aporrea.org/economia/n331524.html

https://www.aporrea.org/economia/n331367.html



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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

 jvivassantana@gmail.com      @jvivassantana

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