María Alejandra que me disculpe y, Amaranta que no me deprima

Soy un ciudadano bien afortunada con una paisana que no me deja dormir pues, me levanté a trabajar, abro Aporrea y me consigo con Amaranta como si fuera el cafecito que dejé de tomar no por cerrero, ni por ligado, sino que lo pusieron a volar hasta Júpiter que ya su aroma no llega a mi cocina y que me quedó tragarme con risas el artículo de Amaranta que, a esta hora hago un descanso para expresar algo sobre él mismo, que me dé un rato de aislarme dentro de un pedazo de la igualdad por lo que otros han luchado y ahora Amaranta como buena socialista reclama a ver si nos ponemos al día por lo menos en eso con el permiso de Lorenzo Mendoza, y de Diosdado como dos anfitriones S-XXI made in Venezuela, uno rico por demás y el otro muy pobre sin fortuna, pero bien afortunado dentro nuestro socialismo sin contagio de pararelismos que en algo nos consuela, y además tira mazazos entre tantas cosas malas que vemos a diario.

Tú eres más afortunada que yo Amaranta pues, a algunos lectores muy destacados y bien especificados de honorables posiblemente de la oposición, aunque a veces algún revolucionario de los tantos inteligentes que tenemos esforzados por tener cada día mejor Patria, me dicen, marisco, cuando no, hijo de puta y, otras guevón y, sabes una cosa, no pegan una porque, marico no soy, hijo de puta menos porque, mi mamá trajinaba con empanadas y no con su derecho de frente y, como huevón soy un fracaso que me afrenta y, otra cosa Amaranta que tiene que ver con el aguacate que con Etam o sin ella, la pepa del aguacate resulta ahora, que a partir de este siglo es lo mejor que hay después que se hierve en agua, te la tomas (el agua) y de allí en adelante sigues empepada, ¿te das cuenta lo que es la vida y de todo de lo que nos perdimos?

Te digo paisana que uno come primero come con la vista y si le gusta por allí comienza uno a buscar la igualdad de agitarse lo más pronto posible y, comienza a buscar lo más abajo que se pueda hasta llegar a la Etam que es como el punto medio de la igualdad verdadera y verla de frente y hasta puede uno gritar ¡Urica! se jodió la tal María Alejandra, para que no se vea a vapores como se veía Bolívar en sus mocedades por Europa además, de pensar en otras vainas del momento que ahora son realidad por lo menos en el papel porqué, libres no somos y libertarios tampoco.

Tú eres una mujer afortunada además de tentadora jugando con las debilidades de nosotros los inocentes y entre ellos tu negro poniéndolo a comer sol primero y después, te llevaste por delante a Marea Socialista, es decir, tiene más seguidores por Aporrea que esa marea de igualdades, y te digo otra vaina, he buscado la igualdad desde pequeño que desde que el viejo me negó su apellido, me dije, y acerté, me jodí, más nunca habrá igualdad para mí sí mi propio viejo me la negó a mi inocencia de viajero sin rumbo ¿cómo crees tú que puedo yo pensar siquiera juntarme con Lorenzo Mendoza y con Diosdado?, es mas no nos podemos sentar en la misma poceta, aunque las ganas sean las mismas, pero en ganas se quedaran.

Aclaro que no sé lo que es una Etam, aunque si conocí parte de Francia y quizás lo más importante de París como turista con un golondrino que me creció allá y, tragué el olor a cebolla en su metro que me lo infestó más, pero te juro que aquí en el país fueron, muchas las noches que pasé tratando de bajarlas y otras manos la subían y no pude ver nunca la marca ni su olor fresco a guayaba como en el campo.

Te confirmo que en el artículo pasado lo escribí atropellado y esmachetado porque, coger trasnochos me pega, aunque uno se apura, y no sé por qué si quedo igual, pero me satisfizo reírme aparte de lo que hago y sigo adelante tratando de llegar algo que ni sé para qué y si me igualaré a alguien que valga la pena o poquito históricamente por encima de los dos ciudadanos que os te refieres que para unos harán bien como para otros mal, pero que para mí que se jodan si es que quieren hacer algo bueno por este país.

Y sigamos riéndonos que en eso siempre seremos iguales, aunque hayamos perdido el apetito y, para acabar con este hermoso rato de esparcimiento, copio de Maquiavelo cuando escribió: "Los que como ciudadanos particulares viven en una república, y por su fortuna o valor llegan a ser príncipes, si leen la historia y saben aprovechar las lecciones que la antigüedad ofrece, seguramente preferirán ser en su patria Scipiones a ser Césares; parecerse más a Agesilano, Timoleón o Dion que a Nabis, Phalaris o Dionisio; porque ven a éstos tan llenos de vituperio como a aquéllos colmados de alabanzas; a Timoleón y a los demás con tanto poder en su patria como Dionisio o Phalaris, y gozándolo con muchísima más seguridad." Poder que ni tú ni yo tenemos. Aunque busquemos la igualdad sin remordimientos ninguno.


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Esteban Rojas


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