Nicolás Maduro: ¿Chef o presidente?

 

Estos días mientras esperaba por el parto de la "Cercadeña", pensé un poco en Maduro y trataba de explicarme, cosa que no pude; si en vez de presidente; Maduro no nos resultó un chef.

Sepan mis queridos y queridas lectoras, que cada una de mis vaquitas tiene por nombre un pueblo de Margarita. Claro no tengo tantas, pero las que tengo las llamo (y me obedecen) por su nombres.

¿Por qué esta ociosa ocurrencia me vino a la mente mientras espera por el parto de mi vaquita la cercadeña?

Ociosa, pero pujando igual que mi vaquita, me dije: Maduro en su "política" antiinflacionaria, hace exactamente como procede un chef. Si me ponen atención, es muy probable que compartan esta teoría conmigo y así, le doy un palo cochinero a Pascualina Curcio que todavía anda averiguando, porqué en otros países hace más de 30 años hubo hiperinflación.

¿Qué hace un chef?

Fíjense, soy de la idea, que un chef te abre el apetito y te harta de un solo jalón, antes de comer. Así con plato casi vació pero costoso, te saca tu dinero. Si te ofrece un mondongo por ejemplo, le coloca al plato una ramita de perejil, albahaca, un cintica de zanahoria bien colorida y ya. Así por lo vistoso del plato, tienes la sensación de estar bien resuelto, pero el chef te metió medio palo haciendo uso del olor y el color. Imagínense, que le coloque al mondongo un poquito de achote (onoto pues) y hay más colorido y quedan hartos o hartas con un poquito de mondongo.

Si te ofrece una rueda de carachana (cabaña) frita por carite, que suele suceder, le coloca un langostino chiquitico pero bien anaranjadito y nos metemos la idea de estar comiéndonos una rueda de carite y una paella a la vez.

Eso mismo viene haciendo Maduro con su "política" antiinflacionaria. Reparte bonos con bastante ceros y la gente queda harta de bolívares. Se traga este poco de ceros, aunque luego se da cuenta que no le sirve para nada, pero ya quedó harto.

Maduro como un chef de esos de orilla de playa, nos cambia el menú. Ahora mismo no está ofreciendo un plato de sardina (que son buenas) pero como si fuera mero a la sal. En su política antiinflacionaria, Maduro decidió quitarnos los ceros. Nos ofrece un mero a la sal, pero no es más que un plato de sardina con pequeño marisco en el borde del plato para que se vea resuelto.

No sé qué pueden estar pensando ustedes de esta teoría que le adjudico a Maduro en su lucha antiinflacionaria. Piensen la vaina. Puede que yo resulte más inteligente que Pascualina Curcio.

Bueno mi vaquita parió una hembrita, una becerrita pues. Vino muy bien. Le coloqué como nombre la vecindadera, que es otro pueblito del municipio Gómez de Margarita.

Amarantaroja063@gmail.com

@La_DagaRoja



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Amaranta Rojas


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