¿Qué le pasa a Earle, qué animal le picó?

Lo noto rezongón hacia dentro, por no repetir lo que Don Quijote dijo primero que Luis Herrera que más bien se la copió de aquél cuando dijo: "bien tarde piaste pajarito" y, pareciera que -Earle- como buen comunicador social se apartó de su oficio y, el principio de Péter ha comenzado a afectarlo dentro de la "política" que no practica que, por lo general ha dejado a más de uno dentro ese "mundillo" de componendas más que picarezco despontenciado, en que por lo menos él nos zumbaba buena información todos los domingos desde su Kiosco Veraz antes de cerrarlo, y no por quiebra concertada que, más que motivos tendría, para dejarlo fuera del aire y de allí en lo adelante no ha salido al frente con la misma audacia pertinente que antes lo hacía bien balanceado en ironías.

Posiblemente ha habido un reacomodo en su vida que lo tiene: sino molesto irónico que, bien sano que es cuando se es revolucionario de convicción con derecho a pataleo, aunque nos tapen los ojos de la verdad y, como sincero que ha sido Earle, estoy de acuerdo con él que eso de "Venezuela potencia" fuera de la guerra fría y, más en estos tiempos suena mal. No se mastica bien en un país que anda más perdido en su modo de andar, viajando en las nebulosas de las contradicciones que lo que se dice hoy, mañana el dólar paralelo, no lo pone a valer, sino todo lo contrario: lo esfuma como vapores de la fantasía en ese lenguaje culebrero que me percato no va con el de Earle que más justo y más equitativo en su forma de pensar y actuar, en que se debe seguir sin repontenciar el concepto de "potencia" que tal cual, a mí me lo enseñaron de noche en el liceo Juan Vicente González como la cantidad de trabajo realizado por unidad de tiempo y así sea en política que nada tiene que ver con "sátelites" que han salido fuera de órbita hace muchos años y, más nuestros gobiernos y, el nuestro que es antiimperialista y revolucionario se desordena dentro del orden circunstancial de lo que se debe decir e imaginamos que, no le empata bien a Earle que espichado de quejas debe estar.

Entiendo, no porque lo dice Earle que, el gobierno en sí es impotente es la realidad inmediata en nuestros tiempos, pero bien potente hablando sin actuar -lo de la OEA es un buen ejemplo- pero en la actualidad no actúa, no tiene energía. Aunque potencia es potencia y energía es energía que tiene que ver con una masa y con la velocidad de la luz al cuadrado como lo impuso Einstein que la diferencia claramente de lo potencial y que Earle astutamente nos jode cuando apela a Huidobro y a T.S. Eliot, uno chileno y el otro gringo que nos dan luces, pero no solucionan nada del enredo nuestro ni como placebos, pero que Earle como oriental vergatario atina a clarar con su verbigracia periodística que veamos la mala realidad en que estamos metido y, que ni la ANC donde renace sus sueños de joven nos ayuda a solventar tan basta situación de conflictos venezolanos y, él más que nadie es consciente y sabe por el eclesiastes que no hay para el hombre cosa mejor que comer y beber y gozar de su trabajo y, que todo tiene su tiempo, y todo cuanto se hace debajo del sol tiene su hora, lo que el comandante Chávez repetía cansonamente.

No sé si Earle se ha dejado silenciar como ha estado tan calladamente o, la edad le está pegando en vez de refrescarnos con sus cándidas internvenciones en público que, en este momento nos repotenciarían de alegría y hasta de consuelo y, con la gasolina barata que tenemos no es de buen venezolano ni de paisano oriental el no consolarnos con escribir lo que tiene que escribir con tantos camaradas por el medio no todos juiciosos.

Desde que el mundo es mundo siempre ha habidos motivos para perder repúblicas que hasta La República de Platón se perdió y, nosotros a Chávez tempraneramente con arañero de Sabaneta que jamás imaginó que como beisbolero y después militar iba a llegar a ser presidente de esta República, que siempre nos joden que lo bueno dura poco, pero no por eso no vamos a seguir filosofando, ni filantropeando, ni ser dialécticando, ni mucho menos dejar de ser sofistas que desde los tiempos de Sócrates abundan y, más en estos años de hambruna intelectual y espiritual, porque la del estómago no ha dejado de existir con los millones de pobres que hay en el mundo y en Venezuela en particular con un ataque frontal nada irónico si fuéramos comedidos, y vamos a decirlo con Sartre que somos realmente el objeto que el otro está mirando y juzgando.

Y, por último que es penoso decirlo, pero es mi verdad: de Bolívar lo más que me entusiamó fueron sus mocedades, lo demás de sus guerras no me envalentonaron y acierto a repetir lo que nos dijo el profesor Guillén Pérez una clase de filosofía cuando, puso en duda que Bolívar fuera un filósofo siendo un guerrerista y nos pintó todas sus razones.

 



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Esteban Rojas


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