Por qué insistir en el socialismo

Es importante el problema del tiempo en los cambios sociales. Porque somos seres finitos y lo único que puede trascender de nosotros es lo que heredamos y trasferimos a nuestros descendientes y hermanos, tanto biológica genética, como espiritual y cultural. La herencia humana es fundamental para preservar la especie. Dicho de otra forma, lo que somos hoy lo hemos heredado, es el resultado de la tradición, la forma humana de heredar valores fundamentales (hasta donde se sabe, solo los humanos adquirimos valores morales y culturales, trascendemos a través del desarrollo de la inteligencia, de la capacidad de discernir y articular lenguaje, de pensar; los animales nacen caminando, se benefician de sus instintos)

Sin la memoria de nuestros valores y la tradición, deberíamos comenzar de nuevo cada vez que nacemos, repetiríamos el mismo día todos los días, seríamos idiotas. Podemos decir que la tradición y la herencia nos fijan en el tiempo y a la vez nos trascienden hacia el porvenir, y la memoria nos acerca al origen, al fundamento de nuestras fuerzas como especie, a los valores humanos primordiales. El tiempo, está en el centro de nuestro asunto.

La revolución socialista y el capitalismo

En revolución el tiempo trascurre más rápido ¿Por qué para Marx la revolución socialista se define como un cambio brusco y radical del sistema? Porque los seres humanos somos finitos, porque el hambre no espera, la degradación, la decadencia material y espiritual no esperan. Sin un cambio rápido y sostenido la humanidad decae, se rompe la línea de su tradición, se estanca, merma su memoria, que marca esos cambios, los pasos recorridos y el espíritu que los ha inspirado (Por ejemplo, Bolívar en Zamora, en Martí, en el Che y Fidel, pero también en Teresa de la Parra, en Pablo Neruda; esa es la forma de la herencia, de la memoria, el arrojo del héroe y el conocimiento de los artistas, ¡valores humanos)

La revolución burguesa es un ejemplo de revolución, es el ejemplo de Marx en el Manifiesto Comunista. Bajo las revoluciones burguesas capitalistas "todo lo sólido se desvanece en el aire" y sobre las ruinas vuelves y construyes, para luego destruir. Lo que pasa es que ese destruir y construir perennes se lleva por delante los valores esenciales de la humanidad. El capitalismo desmemoriza la humanidad. Se ha ido convirtiendo en una máquina depredadora de cosas materiales y espirituales, y ahora destruye nuestra historia y nuestra memoria, en él solo importa la ganancia. Por obtener cada vez mayores ganancias se concentra y no respeta "títere con cabeza", cualquier cosa es mercancía, los valores humanos le son despreciables y desechables, como el respeto a la vida humana y a la naturaleza, o el conocimiento artístico, las obras del espíritu, ningún tipo de valor primordial, en fin; todo lo verdaderamente sólido le es al capitalismo desechable y hasta molesto. La burguesa es la revolución de la destrucción por razón a su naturaleza egoísta y mezquina, la competencia que exacerba el egoísmo, que actúa con la avidez insaciable de un agujero negro.

Los teóricos del capitalismo, los defensores del libre mercado, desde, Hayek, Mises, Milton Friedman hasta los Fukuyama, los Vargas Llosa, desean fundamentar racionalmente lo que no lo es, es hacer de una sociedad que cambia como un torbellino, que crece y mata a la manera del cáncer, hacer de este monstruo un ideal para vida humana, lo cual es un disparate; es el ideal de muerte para nuestra especie. Es conocida la naturaleza anárquica y delictiva de las actividades comerciales y de acumulación de capital: las mueve la voracidad, los teóricos liberales y positivistas buscan hacer de la codicia un imperativo moral, una meta moral para la humanidad, peleando todos por el éxito individual sobre el fracaso del resto.

En el socialismo se actúa de forma inversa. La meta es salvar a la humanidad de la destrucción. Primero Marx desarrolla un pensamiento crítico que desmadeja el rollo de la explotación del trabajo, la alienación y la acumulación del capital y de las excusas metafísicas con las cuales se intenta fundamentar a los capitalistas y al capitalismo. Y segundo, sobre la demolición de esa mentira, desarrolla una teoría de la revolución socialista, un modelo ético para cimentar sobre él un cambio radical del orden social burgués y del sistema capitalista (de producción, explotación, devastación)… Los liberales han fundamentado al capitalismo como la ética del "trabajo honrado" de los ricos frente a la "pereza" de los pobres, han creado una ética de la codicia y del "esfuerzo" individual. Los otros, los socialistas, desmontan esa mentira, desarrollan una teoría social en base a las lecciones de la historia, experiencias, desde el cristianismo primitivo hasta la Comuna de París, y se lanzan a llevar a cabo una revolución social. Uno justifica la fatalidad, el otro la cambia y construye una nueva sociedad.

Es así como la revolución socialista se convierte, paradójicamente, uno de los actos políticos más racionales debido a su naturaleza profundamente espiritual. Nace como un sistema de valores, con sus principios fundamentales; "para cada quien según sus necesidades (un principio cristiano) y de cada quién según sus capacidades", justicia, igualdad, conciencia del deber social, la conservación de la especie y la naturaleza, en conjunto, principios socialistas marxistas y cristianos que definen las razones sagradas y éticas para la lucha.

La paz socialista se fundamenta en este principio de justicia e igualdad "racional", reflexivo, y supone un momento de rompimiento violento y radical con el pasado. La vieja sociedad muere pero no se suicida, se resiste, hay que clavarle una estaca en el corazón.

La paz burguesa capitalista supone un perpetuar la injusticia, los privilegios, la explotación, la devastación de la naturaleza, y concentración de la riqueza y el poder hasta que el planeta reviente.

El tiempo de la revolución socialista debe cumplir con ese mandato de forma radical, sin esperanzas vanas, sin esperas, su finalidad es detener el tiempo del capitalismo que como una tormenta acaba con todo a su paso.

Resumen

En la película "Blade Runner" Roy Batty antes de morir dice unas palabras las cuales sentencian nuestro destino. Batty fue el jefe de los "replicantes" rebeldes, productos de la ingeniería genética, casi perfectos, programados para misiones de colonización espacial y a morir en solo cuatro años, por una condena de la obsolescencia programada, sin embargo creados con la misma terquedad y la misma inteligencia humanas. Batty está muriendo, "He visto cosas maravillosas, he viajado por el cinturón de Orión, he visto estallar galaxias…, y todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia… Es hora de morir". Si no apostamos a la humanidad y nos apartamos del sinsentido del capitalismo ese será nuestro destino. Nosotros somos Batty, toda la creación y la memoria humana que si no nos ponemos las pilas se perderá "como lágrimas bajo la lluvia"; la humanidad muerta en manos de un grupo de codiciosos.

En el año 3.000 algunos extraños del espacio se tropezarán con la Tierra y con los restos de una bella civilización extinta, y uno de ellos, el más sabio dirá "aquí alguien puso la cagada"



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Marcos Luna


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