La actual humanidad se fue deshumanizando (II)

El conocimiento que hoy posee el hombre y la mujer se ha ido ampliando, el uso de nuevas y "mágicas" tecnologías hace prospere rápidamente grandes creaciones técnicas y científicas, pero resulta que mientras esto sucede, cada vez más nos damos cuenta que esas nuevas técnicas y adelantos científicos se están usando para maltratar a la naturaleza en general, vegetal, animal y humano. Solo observemos como grandes países potencias, todos los días amenazan de una u otra forma la convivencia de los demás pueblos, sin pensar que su propio territorio y población puede de seguro terminar sufriendo dolorosas y graves consecuencias, por lo que se debe llamar la atención y ayudar a buscar soluciones pacíficas al afán de muchos gobernantes que viven pensando desde que se levantan hasta que se acuestan a causar daño físico a edificaciones en ciudades y "colateralmente" a los habitantes civiles, (ancianos, mujeres y niños inocentes e indefensos), de otro país, el cual por alguna razón ideológica y/o poseer riquezas minerales hay que esclavizarla, entendiendo esa esclavitud en el sentido del modelo moderno. Y queriendo aportar, humildemente, un ejemplo de ponderación en un momento en que una nación, no preparada para la guerra, consideró que ya estaba bueno que un país poderoso ejerciera plena y terrible dominación sobre su país, sin embargo ambos países comprenden que deben llegar a un acuerdo para tratar florezca la paz, y es de allí que surge la idea del dialogo, dialogo que ocurrió hace casi dos siglos y al final, el 26 de noviembre de 1820, se firma un documento que versa sobre el "Tratado de regularización de la guerra celebrado entre los gobiernos de España y Colombia*" firmado en Trujillo, Venezuela, y que continúa con los siguiente articulado.

Art. 5° Los prisioneros de guerra se canjearán clase por clase y grado por grado, o dando por superiores el número de subalternos que es de costumbre entre las naciones cultas.

Art. 6° Se comprenderán también en el canje, y serán tratados como prisioneros de guerra, aquellos militares o paisanos que individualmente o en partidas hagan el servicio de reconocer u observar, o tomar noticia de un ejército para darlas al Jefe de otro.

Art. 7° Originándose esta guerra de la diferencia de opiniones: hallándose con vínculos y relaciones muy estrechas los individuos que han combatido encarnizadamente por las dos causas; y deseando economizar la sangre cuanto sea posible, se establece que los militares o empleados que habiendo antes servido a cualquiera de los dos Gobiernos hayan desertado de sus banderas y se aprehendan bajo las del otro, no puedan ser castigados con pena capital. Lo mismo se entenderá con respecto a los conspiradores y desafectos de una y otra parte.

Art. 8° El canje de prisioneros será obligatorio, y se hará a la más posible brevedad. Deberán, pues, conservarse siempre los prisioneros dentro del territorio de Colombia, cualquiera que sea su grado y dignidad; y por ningún motivo ni pretexto se alejará del país llevándose a sufrir males mayores que la misma muerte.

Art. 9° Los Jefes de los ejércitos exigirán que los prisioneros sean asistidos conforme quiera el Gobierno a quien éstos correspondan, haciéndose abonar mutuamente los costos que causaron. Los mismos Jefes tendrán derecho de nombrar comisarios, que traslada­dos a los depósitos de los prisioneros respectivos, examinen su situación, procuren mejorarla, y hacer menos penosa su existencia.

Art. 10. Los prisioneros existentes actualmente gozarán de los beneficios de este Tratado.

Art. 11. Los habitantes de los pueblos que alternativamente se ocuparen por las armas de ambos Gobiernos, serán latamente respetados, y gozarán de una y absoluta libertad y seguridad, sean cuales fueren o hayan sido sus opiniones, destinos, servicios y conducta con respecto a las partes beligerantes.

(*) La Gran Colombia. La Colombia de Simón Bolívar, nuestro Libertador.



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José M. Ameliach N.


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