Nicolás maduró en Chávez o cómo aprender de la diplomacia

La patria vive momentos estelares, momentos de renacimiento y vivencias extraordinarias, como expresión que una revolución está resurgiendo y ardiendo en el corazón del pueblo venezolano. Es la llama sagrada de la que nos hablara Hugo Chávez Frías, en su despedida de aquel diciembre de 2012. Venimos de atravesar el desierto, lleno de ataques imperialistas y traiciones de supuestos venezolanos, vendidos por unas cuantas monedas de oro, traidores de la patria que los parió y vio crecer. No ha sido fácil, pero, de la mano de Nicolás hemos atravesado ese desierto y aquí estamos, victoriosos y ansiosos de transitar ahora, por los caminos verdes que hemos cosechado y recoger los buenos frutos que nos depara el futuro, nada lejano. Hoy, podemos afirmar, que contamos con un sólido liderazgo nacional, consustanciado en los principios y valores que nos han legado los padres fundadores de la nueva patria, léase: Simón Bolívar y Hugo Chávez. Liderazgo, que no tendría razón de ser, si no contara con un gran pueblo. Crecido en las dificultades, grandes dificultades, que hemos sido convocados a desanudar y pulverizar; tal cual, hemos demolido la tentativa imperialista de recolonizarnos y someternos a un nuevo vasallaje.

La victoria del 20M, se constituye en la victoria más grandiosa que el pueblo venezolano haya obtenido en toda su historia republicana. Producto de una campaña electoral, intensa campaña, en la que el Hno. Nicolás, tuvo que hacer uso de sus mejores dones, adquiridos en pleno combate antiimperialista. "La persona que tiene el don debe seguir cultivándolo y no descuidarlo jamás, para que así pueda desempeñar sus responsabilidades fielmente y su labor llegue a ser una bendición para otros" (1Ti 4:14; 2Ti 1:6.). Pudo, el Hno. Nicolás, combinar eficientemente sus destrezas políticas nacionales con el conocimiento impecable que tiene de la política exterior. Una muestra de ello, lo constituye el hecho que días antes de la confrontación electoral en las urnas, procedió mediante acto soberano de gobierno a otorgar, mediante concesión, la administración del hotel Humboldt a la transnacional estadounidense, cadena hotelera Marriot. No faltaron, las críticas que desde la supuesta izquierda comenzaron a cuestionar la soberana decisión presidencial. Tampoco faltaron, las voces que se levantaron y arriaron la palabra "traición" al legado de Chávez. Quienes así se manifestaban, en pleno desconocimiento de la política doméstica estadounidense, obviaban lo que es una realidad inocultable para ese pueblo, la perenne lucha de intereses entre Arne Sorenson, propietario de la cadena hotelera Marriot y Donald Trump, dueño de la cadena hotelera Trumps. Una disputa, que ha llevado a Sorenson a oponerse a las políticas anti inmigratorias de Trump, emplazándolo, Sorenson, duramente en noviembre 2016: "Debemos dar los pasos adecuado para que los 11 millones de inmigrantes ilegales ayuden a hacer unos Estados Unidos más fuertes con sus impuestos, debemos encontrar la manera de hacer que tengan una vida productiva".

Recientemente, en mayo 2018, Trump Hotels y la Cadena Hotelera Marriot, se disputaban en tribunales panameños, el control de operaciones del Trump International Hotel, cuyos verdaderos propietarios han acusado a los Trump de administración desleal y mala praxis financiera, en una demanda de arbitraje por 15 millones de dólares. Han invitado, los accionistas mayoritarios, al equipo de Marriot Internacional a formar parte de la nueva administración. Equipo, que sufrió la agresión del personal de Trump, al solicitarles se marcharan del hotel en disputa. El representante del accionista mayoritario, Orestes Fintklis, fue duro al acusar a la administración de los Trump: "Nuestra inversión no tiene futuro mientras el hotel esté gestionado por un operador incompetente, cuya marca se ha visto manchada sin remedio"; concluyendo: "se niega a mantener sus últimos vestigios de dignidad y abandonar de forma pacífica nuestra propiedad". En medio de la disputa, Sorenson, su cadena hotelera Marriot, quien parece ser más de izquierda que esa supuesta "izquierda crítica", que de cada acto presidencial ejecutado por el Hno. Maduro, busca con pinzas supuestos actos de "traición" al legado del Comandante Hugo Chávez. En 2017, el mismo Sorenson, cuestionaba la reversión de la política de apertura y restablecimientos de relaciones diplomáticas con la hermana República de Cuba. Señalaba, en sendo comunicado público: "Sería sumamente decepcionante ver que el Gobierno detiene y revierte el progreso que se ha logrado en los últimos dos años". Marriot, la mayor operadora de cadenas hoteleras en el mundo, administra el Hotel Gaviota en la quinta avenida de la Habana, bajo la marca Four Points Sheraton. Planeando, la compañía estadounidense, administrar un segundo hotel, el estatal Gran Caribe Inglaterra Hotel, bajo su marca Luxury Collection a finales de 2019. Con la concesión del Humboldt a la cadena Marriot, no solo que introduce el Hno. Nicolás una cuña en esas relaciones nada armoniosas entre Trump y Sorenson; sino que, lleva a éste último, a dejar de lado el bloqueo financiero imperialista, encauzado por el gobierno de Trump contra la Venezuela Bolivariana.

Un segundo acto, previo a la confrontación electoral del 20M, a solo dos días de los comicios, lo constituyó un acto inédito en nuestra historia republicana. Dos presidentes en ejercicio de sus funciones, se comunicaron y conversaron por video conferencia: Nicolás Maduro y Recep Tayyip Erdogan. Un diálogo amistoso, en el que Erdogan se explayó en gestos de camaradería con el Hno. Maduro: "Estoy siguiendo de cerca las elecciones previstas para el 20 de mayo, tengo fe de que usted tendrá el triunfo", le manifestó Erdogan. Mientras, el Hno. Maduro, le ratificaba "que Venezuela está de puertas abiertas para todas las inversiones de Turquía". No conversaba, el Hno. Maduro, con el presidente de cualquier país, siendo todos muy importantes, sino con el presidente del segundo país con el ejército más poderoso de la OTAN. El séptimo país exportador de vehículos comerciales en el mundo. El noveno país, exportador de camiones del mundo. El sexto país, exportador en el mundo de buses y minibuses. El tercer país del mundo, exportador de refrigeradores. El séptimo país, exportador en el mundo de lavadoras. El primer país, exportador del mundo en cemento. El octavo país, exportador de pastas en el mundo. En fin, un país de amplio desarrollo industrial que exporta televisores y más de un millón y medio de vehículos cada año. Un informe de Fitch Ratings, coloca a Turquía como el tercer país emergente de mayor crecimiento en el próximo lustro, superado tan solo por India, China e Indonesia, con un crecimiento anual promedio del 4,8 por ciento durante los venideros cinco años, lo que convierte a Turquía en una de las economías de mayor crecimiento en el planeta. Siendo, como lo es Turquía, un importador neto de energía, ya que importa el 90 por ciento del petróleo que consume y el 96 por ciento del gas natural, más que obvio, coloque Erdogan la relación con Venezuela, al nivel estratégico que requiere para garantizar a su país los recursos energéticos que requerirá para apalancar su futuro desarrollo, y pase a gran potencia planetaria. Pase, del cual, como bien ha apreciado el Hno. Maduro, Venezuela no deberá desligarse y acompañar a Turquía, en ese tránsito de despegue al nuevo mundo. En dicho diálogo, pudimos apreciar la calidad de Estadista del Hno. Maduro, conversando con uno de los grandes líderes emergentes del nuevo mundo, que está pariendo la humanidad. No faltaron las críticas, que desde la supuesta izquierda, intentaron descalificar al Hno. Maduro, conversando con el "dictador" Erdogan. El pueblo, supo interpretar a su presidente y estimamos que, dicho diálogo, impactó positivamente el ideario nacional, pues se pudo constatar que sí es posible de concretar aquella idea sublime, levantada por el Comandante Hugo Chávez, y reivindicada ahora por el Hno. Nicolás, de la Venezuela Potencia.

Si bien, esta campaña electoral permitió constatar, en hechos concretos, el manejo especialísimo que hace el Hno. Nicolás de la Geopolítica, también permitió verificar el buen manejo que hace de la Diplomacia. Clausewitz, enseña que la guerra, en general, no consiste en un solo golpe dado sin referencia a su duración, sino que consiste en una sucesión más o menos concatenada de maniobras, desplazamientos y combates. Pero, la guerra no es solo un continuo combate, sino que, en su secuencia, deja espacios abiertos para el diálogo entre los bandos en combate. Entra en escena, entonces, la diplomacia. Y, qué es la diplomacia? Señala, André Maurois, que ser diplomático "es el arte de exponer la hostilidad con cortesía, la indiferencia con interés y la amistad con prudencia". El Papa Francisco, en una visita que realizara a la Pontificia Academia Eclesiástica del Vaticano en mayo 2014, ofrecía a los allí presentes, algunas claves, así les llamó, de lo que en su concepto es ser buen diplomático. "La primera de ellas -afirmó-, consiste ante todo en recordar el pasado, porque, como se ve en el Antiguo Testamento, los profetas deben mantener vivo el recuerdo de la fidelidad de Dios y de la infidelidad del pueblo, y quien es enviado como diplomático debe conocer la historia de Dios con el pueblo al que fue llamado a servir". La segunda, consiste en tener la capacidad de saber analizar correctamente el presente. "Este realismo del presente está conectado con la competencia, el estudio y el conocimiento para entender a fondo cuál es la situación de un país. Esto significa estudiar, conocer, visitar, hablar con la gente". Y finalmente, en tercer lugar, "no se puede caminar por todas las calles: Es necesaria la prudencia".

Conocimiento profunda de la historia, la política y geopolítica presente y, mucha prudencia en el manejo de las relaciones internaciones, constituyen las claves que, según Francisco, definen al buen diplomático. El Hno. Vladimir Putin, dio muestras de esa buena diplomacia a finales de 2016. Obama, culminaba su mandato y pretendió dejarle el camino minado de las relaciones EEUU-Rusia al entonces, presidente electo Donald Trump. Obama, ordenó ese año, la expulsión de 35 diplomáticos rusos según, por supuesta sospecha de actividades de espionaje, además de imponer sanciones contra las principales agencias de inteligencia rusa: el Servicio de Seguridad Nacional (FSB) y el Servicio de Inteligencia Militar (GRU), ordenando el cierre de dos centros pertenecientes al gobierno ruso, ubicados en Maryland y Nueva York. Estaba sobre el tapete de la opinión pública, el supuesto robo de las elecciones en EEUU de parte de hackers rusos –presuntamente- vinculados al Kremlin. El Decano de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov, ya se orientaba por "La reciprocidad, es ley diplomática en las relaciones internacionales". Putin, de manera no convencional, rechazó la propuesta de su ministro de Relaciones Exteriores, manifestándole al pueblo ruso que no se "rebajaría" al nivel de la "diplomacia irresponsable" de EEUU, sino que trataría de reparar los lazos de amistad, una vez que asuma el presidente electo Donald Trump. Incluso, Putin, fue más allá en su gesto de buena voluntad y le deseó al Presidente Obama un Feliz Año Nuevo, extendiendo el mismo al presidente electo y al pueblo estadounidense, mientras invitaba a las familias y niños de los diplomáticos en Rusia a ver el árbol de navidad en el Kremlin. Mayor bofetada diplomática, se permitió conceder entonces, Vladimir Putin al saliente presidente, Barack Obama. Gesto, que quedará para la historia de la diplomacia. La buena, y acertada diplomacia.

Un tercer acto, emanado del Hno. Presidente Nicolás Maduro, ya entonces reelecto, merece ponderarse y procesarse adecuadamente para estimar en cuánto ha madurado y crecido, en conocimiento profundo de las relaciones internacionales. Mientras, Donald Trump no ha cesado de gestionar contra Venezuela, su pueblo, Gobierno e Instituciones la diplomacia de los manotazos y las agresiones; el Hno. Nicolás, una vez que recibió su credencial como Presidente de la República de manos del CNE y juramentado ante la Asamblea Nacional Constituyente, recibe en el Palacio de Miraflores, sede del Poder Ejecutivo, al Presidente del Comité de Relaciones Exteriores de EEUU, el Senador Bob Corquer. Si bien, poco se dijo a los medios de lo conversado entre ambos líderes, es menester tener presente que el Senador Corquer ha sido un tenaz opositor a la diplomacia del garrote que ha venido profesando su colega del partido Republicano, Donald Trump. En octubre de 2017, el Senador Corquer reprendía la actuación de Trump con relación a Corea del Norte, en declaraciones al New York Times. Advirtiéndole al pueblo estadounidense, que Trump lleva la presidencia de Estados Unidos como si se tratara de "un programa de telerrealidad", conduciendo al país "camino a la tercera guerra mundial". La respuesta de Trump a sus señalamientos no pudo ser más elocuente, manifestando por su tuiter: que el Senador "no tenía agallas" para postularse a la reelección, afirmando que Corker había abandonado la carrera electoral al suplicarle, sin éxito, el aval a Trump. Lo que conllevó a Corker, a responderle también por tuiter lo siguiente: "Es una lástima que la Casa Blanca se haya convertido en una guardería para adultos. Parece que alguien no llegó a su turno esta mañana". También, en esa misma fecha, octubre 2017, en entrevista para CNN, el Senador Corquer, manifestaba su descontento con la gestión presidencial de Trump, afirmando que: "no es digno de confianza" y "degrada el país". "Es desafortunado que nuestra nación se encuentre en esta situación", lamentando haberlo apoyado: "Digamos que no lo volveré a hacer".

En un gesto diplomático que lo engrandece, el Hno. Nicolás, concede en gesto de amistad y buena voluntad al Senador Corquer, la libertad del ciudadano estadounidense, detenido por terrorismo, Joshua Holt. Gesto magnánimo, menospreciado por Trump, quien al recibir en su despacho a Holt, no mencionó en ningún momento en su encuentro, al Presidente Maduro; pero que, al dar la palabra a la madre del ciudadano liberado, Sra. Laurie Moom Holt, ésta agradeció el gesto: "También quiero dar las gracias al presidente Maduro por liberar a Josh". Como siempre, más allá de los gobiernos, los pueblos están unidos por sólidos sentimientos de solidaridad y hermandad, y el pueblo estadounidense no es ajeno a esa realidad imperceptible para las élites supremacistas. La respuesta imperialista, como era de suponerse, no cambiaría su actitud hostil y brutal hacia los pueblos que no se arrodillan ante el águila imperial. Allá, quedaría esa cuña del Senador Corquer, quien pudo apreciar en su encuentro con el Presidente Maduro, cuán falsas son esas acusaciones que lo señalan de "dictador". Por lo demás, qué mayor gesto de reconocimiento a un gobierno, que negociar la libertad de uno de sus ciudadanos. De inmediato, se activaría el propio vicepresidente Mike Pence, quien escribió en su tuiter advirtiendo que las sanciones seguirían hasta que la "democracia" vuelva…

En la población de Santa Ana, Estado Trujillo, un 27 de noviembre de 1820, se encontraron el Padre Libertador Simón Bolívar y el general realista Pablo Morillo, con la finalidad de sellar, mediante un fraternal encuentro los tratados de Armisticio y el Tratado de Regularización de la Guerra entre España y Colombia o Acuerdo Humanitario, entre las partes en confrontación. Nación versus imperio. En su obra "Diario de Bucaramanga", Perú de Lacroix, a quien el Padre Libertador explicó algunos detalles de aquella entrevista con Morillo, menciona algunas reflexiones que Bolívar se hacía sobre tan extraordinaria actuación: "¡Que mal han comprendido –diría Bolívar a Perú Lacroix- y juzgado algunas personas aquella célebre entrevista! Unos no han visto, por mi parte, ninguna mira política; ningún medio diplomático, y solo el abandono y la vanidad del necio; otros la han atribuido a mi amor propio; al orgullo y a la intención de hacer la paz a cualquier precio y condiciones que impusiera España. ¡Qué tontos y qué malvados son todos ellos! Jamás, al contrario, durante todo el curso de mi vida pública, he desplegado más política, más ardid diplomático, que en aquella importante ocasión; y en esto, puedo decirlo sin vanidad, creo que ganaba al general Morillo, así como ya le había vencido en todas mis operaciones militares. Fui a aquella entrevista con una superioridad en todo sobre el general español; fui, además armado de cabeza a pies con mi política y mi diplomacia bien encubiertas con una grande apariencia de franqueza, de buena fe, de confianza, y de amistad…"



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Henry Escalante


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